Producción (1948): CLASA Films Mundiales, Salvador Elizondo; productor ejecutivo: Jorge Elizondo; jefe de producción: Ricardo Beltri.
Dirección: GILBERTO MARTÍNEZ SOLARES; asistente: Jaime L. Contreras.
Argumento: Eduardo Ugarte; adaptación: Eduardo Ugarte y Gilberto Martínez Solares; colaborador en los diálogos: Juan García.
Fotografía: Agustín Martínez Solares.
Música: Rosalío Ramírez y Federico Ruiz; canciones: Federico Ruiz ("Espejo del alma", "Gloria"), Emilio Rente ("Qué rumbón de conga", "Rumba callejera"), Gabriel Ruiz ("Ya no vuelvas"), Tin Tan ("Hogar, dulce hogar", "Canción del espejo") y otros.
Sonido: Rafael Ruiz Esparza y José de Pérez.
Escenografía: Jesús Bracho; maquillaje: Margarita Ortega.
Edición: Jorge Bustos.
Intérpretes: Germán Valdés Tin Tan (idem), Rosita Quintana (Lupe), Amalia Aguilar (Amalia), Marcelo Chávez (idem), Rosina Pagán (Rosina), Nelly Montiel (Nelly), Jorge Reyes (Reyes), Gloria Alonso (Gloria), Nicolás Rodríguez (guitarrista), Francisco Reiguera (el "muerto), Juan Orraca (arquitecto), Julien de Meriche (representante), Armando Velasco (policía), Francisco Pando (dos Gumersindo), Ramón Valdés (Willy), Mario Castillo (sirviente), Ramón Gay (anunciador), Manuel Loco Valdés, José Sánchez Navarro.
Filmada a partir del 4 de octubre de 1948 en los estudios CLASA con un costo aproximado de 300 mil pesos. Estrenada el 24 de febrero de 1949 en el cine Alameda (una semana). Duración: 101 minutos.
SINOPSIS DEL ARGUMENTO. Tin Tan va a suicidarse junto a un ahuehuete milenario porque no lo dejan debutar como músico en un cabaret. Dispara su pistola hacia arriba y del árbol cae herido un hombre. Asustado, Tin Tan huye corriendo y es atropellado por un coche que tripulan Reyes y Nelly. Éstos llevan a Tin Tan a una casa donde es atendido por la bella criada Lupe. Tin Tan se finge amnésico. Lo hacen pasar por empresario del cabaret ante la artista brasileña Rosina, que llega a la casa. En realidad, el empresario es Reyes, que está en quiebra. Tin Tan se llena de deudas para montar el show del cabaret. Lupe se porta arisca con él mientras las demás mujeres lo miman, incluida la rumbera cubana Amalia, que llega con sus bongoceros. También llega la niña española Gloria, que baila flamenco acompañada de su padrino y guitarrista. Las mujeres se pelean por Tin Tan, pero Lupe, que ya se ha enamorado de él, derrota a todas las demás. Se inaugura el cabaret: todo ha sido pagado por Tin Tan con cheques falsos. Se lo llevan por eso a la comisaría. Tin Tan confiesa el "crimen" del árbol y es metido en la cárcel. Resulta que el "muerto" es un suicida a quien Tin Tan salvó la vida y que quiere darle dinero como recompensa. Todo se arregla. Tin Tan y Lupe se casan y tienen cinco hijos.
COMENTARIO: Se diría que el comienzo de la cinta es simbólico. Como no lo dejan dar rienda suelta a su vocación histriónica, excéntrica y musical, Tin Tan se va a suicidar, pero las circunstancias lo sitúan, ¡al fin!, en el medio más propicio a las explosiones de su temperamento. Ese medio es la película misma, cuya realización acometió Martínez Solares con evidentes ganas de divertirse y de divertir a los demás. A la vez, la película viene a ser una suerte de recapitulación de los afanes panamericanistas que han caracterizado a la comedia musical mexicana de los años 40. Tin Tan se enfrenta con entusiasmo a todo un mosaico multinacional: una sabrosa criada mexicana, una trepidante rumbera cubana, una cantante brasileña y hasta una niña española, aparte de un empresario argentino, estimularán su exuberancia, su fantasía y su dinamismo. Al encontrarse por primera vez Martínez Solares y Tin Tan, es como si el primero llevara al segundo a una parranda deseada por ambos desde tiempo atrás. La cinta tiene por ello el ritmo que le impone la euforia tintanesca y una desbordante gracia se expresa con toda libertad: es la gracia de quien se sabe en estado de gracia entre tanta gente dispuesta a divertirse con él sin sentirse limitada por consideraciones de buen gusto o de sentido común.
Al hablar de su trabajo con Tin Tan, según él "un cómico extraordinario", Gilberto Martínez Solares (pp. 44 y 45) hizo justicia al tamaulipeco (de Matamoros) Juan García, importante colaborador de ambos:
[
...] yo al principio no tenía mucha confianza ni grandes deseos de trabajar con él (con Tin Tan), porque era un poco corriente tanto en los personajes que representaba como en los lugares en donde trabajaba ¿no? carpas, teatros... un poco se debió a que mi señora me empujó ya que lo había visto no sé si en alguna película que hizo antes, el caso es que decidí laborar con él y poco a poco me fui dando cuenta de que era un hombre sumamente inteligente, muy gracioso y dotado en todos los sentidos, y con todo, lo mismo hacía cosas de agilidad que cantaba, bailaba, ponía caras, en fin, era sensacional. En realidad hicimos una especie de equipo Juan García, él y yo.[
...] en realidad yo lo convertí en un personaje de ciudad, de barrio; eso fue porque yo no conocía el ambiente de los pachucos ¿no? [ ...]Yo escribía las historias, aunque no he tenido nunca capacidad para el lenguaje de la calle, sobre todo de barrio, que era "el fuerte" de mi colaborador, Juan García, que en realidad lo que hacía era ayudarme en los diálogos; tenía la habilidad, incomprensible para mí, de que una frase que yo hacía de veinte palabras él la podía decir en tres.
[ ...] Era lo que llaman en Estados Unidos un gag man, un hombre que dice chistes, que proporciona risas.[ ...]© Derechos reservados Guillermo C. Aguilera Lozano
Webmaster: Guillermo C. Aguilera Lozano