De Historia Documental del Cine Mexicano
| ¡AY AMOR.... CÓMO ME HAS PUESTO! |
Filmada a partir del 23 de octubre de 1950 en los estudios Tepeyac. Estrenada el 23 de octubre de 1951 en el cine Orfeón (dos semanas). Duración: 80 minutos.
Producción (1950): Producciones Mier y Brooks, Felipe Mier y Oscar J. Brooks.
Dirección: GILBERTO MARTÍNEZ SOLARES; asistente: Julio Cahero.
Argumento y adaptación: Gilberto Martínez Solares y Juan García.
Fotografía: Ezequiel Carrasco.
Música: Luis Hernández Bretón.
Sonido: Eduardo Arjona.
Escenografía: José Rodríguez Granada; maquillaje: Carmen Palomino.
Edición: Jorge Bustos.
Intérpretes: Germán Valdés Tin Tan (idem), Rebeca Iturbide (Margarita), Marcelo Chávez (patrón de la panadería), Famie Kaufman Vitola (idem), Jorge Reyes (doctor Esteban), Mimí Derba (madre de Margarita), Arturo Soto Rangel (don Manuel), Pascual García Peña (Ranilla), Lucrecia Muñoz (Lupita), José René Ruiz Tun Tun (Pepito), Pablo=Ismael Larumbe (Héctor Ramírez), Armando Arriola (enfermero), Manuel Sánchez Navarro (tío Roberto), Ramón Valdés y Ramón Sánchez (panaderos), Hernán Vera.
SINOPSIS DEL ARGUMENTO. El muy deportista Tin Tan y el mujeriego enano Pepito, repartidores de pan en bicicleta, viven juntos en una vecindad. Tin Tan, que nunca ha hecho caso a las mujeres, cae con su bicicleta en la calle y resulta lesionada Margarita, hija del rico don Manuel. Al ir a visitar a la joven, Tin Tan hace reír a las mujeres de la casa. Eso lleva a deducir al doctor Castelar que Tin Tan puede ser un remedio para Margarita, enferma sólo de aburrimiento. Don Manuel vence su antipatía por Tin Tan para irlo a buscar al cabaret del barrio donde se reúne con sus amigos. Tin Tan, enamorado de Margarita, se cree en falso invitado a cenar con ella e insiste en llevarle serenata cuando don Manuel lo despide. Margarita y su sirvienta Vitola creen a Tin Tan enamorado de la segunda. Don Manuel hace que Tin Tan y sus compañeros de serenata vayan a la cárcel, pero una crisis de aburrimiento de Margarita obliga al rico a pagar sus fianzas. Tin Tan es el jugador clave en el equipo de los panaderos en un encuentro decisivo de futbol, pero la presencia de Margarita lo distrae y el partido termina en pelea general. Repudiado por sus amigos, golpeado, vendado y enyesado, Tin Tan finge tomar todo en broma cuando Margarita va a verlo al hospital y le dice que va a casarse con un tal Héctor. Ya curado, Tin Tan se emborracha en el cabaret y lleva serenata a Margarita cuando se celebra el compromiso de ella. Tin Tan y sus amigos pelean con los ricos invitados de don Manuel y todos son detenidos por la policía. Días después, Tin Tan y Margarita se besan enamorados en Chapultepec sin advertir que don Manuel, en silla de ruedas, cae al lago.
COMENTARIO. En esta comedia, casi tan buena como El rey del barrio, lo que ocurre es un mero pretexto para que Tin Tan dé vuelo a un gusto por la improvisación que a la vez alienta en sus alternantes. Cuando se le cae el pan, Tin Tan no se aguanta de decir: "Ni modo, el público la pagará como siempre. Tendrá que comer el pan con un poco de tierrita", y, poco después, es Tun Tun quien parece improvisar: "Qué se me hace que tú...", dice a propósito de una indiferencia de su amigo ante las mujeres que se hace sospechosa, para el enano, de mariconería. Lo gratuito es en la cinta lo verdadero, y eso promueve una pelea entre los enfermeros de distintas cruces (la Cruz Roja, la Verde, etcétera) que pretenden llevarse a Tin Tan, creyéndolo herido, o la escena en que García Peña, cayéndose de borracho, aturde al "apretado" Soto Rangel con sus muestras de aprecio, sus agresiones y sus lloros, o el vulgarísimo mambo que los amigos de Tin Tan interpretan en la cárcel. Tin Tan come con gran entusiasmo el pan que él mismo ha ofrecido a la desganada Rebeca Iturbide y revela que no cree más que en su propio relajo cuando llega a la casa de ella y , por un segundo, olvida que está interpretando un papel noble para mostrar interés de pícaro por la recompensa que el den (rectifica de inmediato y "se mete" de nuevo en la película como en el juego que para él es). Tin Tan juega a que hace cine, pero es muy buen jugador: en el colmo de la exuberancia, prodiga ante Rebeca Iturbide muecas y visajes para indicar que está enamorado, y logra con ellas dar una imagen del amor más convincente que la pretendida por los rostros tensos de Arturo de Córdova, Jorge Mistral o Armando Calvo en las películas "serias".
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