TinTan SombreroTin Tan estará en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) este viernes. En el homenaje que el IPN ofrecerá al comediante Germán Valdés, Tin Tanse exhibirán películas como Con la música por dentro, El Niño Perdido, Músico, poeta y loco y Calabacitas tiernas.

Todo esto dentro del homenaje que el IPN, dirigido por Enrique Fernández Fassnacht, rendirá al gran pachuco en una jornada de cine denominada “Recordando a Tin Tan”. Las funciones, en el Centro Cultural “Jaime Torres Bodet”, ubicado en el complejo de Zacatenco.

Como parte del homenaje a Tin Tan en la Cineteca Nacional se presentará el ciclo Tin Tan: 100 años: 12 películas de Gilberto Martínez Solares, el director con quien mejores frutos dio el trabajo de Germán Valdés. El ciclo se presentará en salas de la Cineteca Nacional a partir del 2 de octubre.

TinTan SombreroGerman Valdés Tin Tan fue recordado por familiares, amigos y miembros de la comunidad cinematográfica durante el homenaje Tin Tan: 100 años que se realizó la noche del lunes 21 de septiembre en la Cineteca Nacional, en el marco del centenario del artista.
Durante la celebración, organizada por el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes (Conaculta) y la Cineteca Nacional, se revivieron algunos de los momentos más memorables del legado fílmico de Tin Tan a través de testimonios e imágenes del segmento Tin Tan El Rey del Barrio que aparece en la serie Los que hicieron nuestro cine, realizada por Alejandro Pelayo en los años ochenta.

En este video se revivieron anécdotas vertidas en entrevistas con algunos de los artistas y colaboradores más cercanos a German Valdés Tin Tan, entre ellos: los actores Silvia Pinal, Rosita Quintana, René Ruiz Tun Tun y el director Gilberto Martínez Solares, quien trabajó con el comediante en más de 30 largometrajes y mostró como nadie su genialidad.

Rosalía Valdés, hija de Tin Tan y promotora de la obra artística de su padre, lo recordó al destacar que su motivación y la razón detrás de su talento era divertir al público: “Mi papá decía que su motivo no eran ni los premios, los reconocimientos, ni siquiera el aplauso. El sentía mucha satisfacción cuando escuchaba la risa de la gente. Lograr que la gente olvidara por un par de horas sus problemas, sus presiones, era lo que lo movía a vivir y a trabajar”.

En el homenaje también participó el sociólogo y maestro en historiografía de México Jorge Alberto Rivero Mora, autor de la tesis “Wachando a Tin Tan: análisis historiográfico de un personaje fílmico” en la que busca reivindicar al actor entre las instituciones académicas y culturales, pues “él merece un análisis profundo y una reflexión crítica de lo que representa un personaje de estas dimensiones en la cultura popular de nuestro país”, aseguró.

El investigador reconoció al artista nacido en 1915 como alguien completamente vigente que continuamente se revalida entre las nuevas generaciones, su comedia sigue conectando con los jóvenes.

Como parte del homenaje y la inauguración de la serie de actividades en honor del comediante mexicano se hizo un recorrido por la exposición “Simplemente Tin Tan ¡Ya llegó su pachucote!”, montada en los lobbies de las salas 1 y 2, la cual reúne material fotográfico y audiovisual del actor, procedentes del acervo de la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM.

También se recorrió la muestra “Reimaginando Tin Tan” conformada por los trabajos finalistas del concurso de cartel, alusivo al comediante, convocado por la Cineteca Nacional.

La noche dedicada a la memoria y al legado de Tin Tan culminó con la proyección especial de la película dirigida por Gilberto Martínez Solares Calabacitas tiernas (¡Ay, qué bonitas piernas!) (1948). Esto como un preámbulo del ciclo “Tin Tan: 100 años” que consta de 12 películas de Gilberto Martínez Solares en las que se despliega el genio histriónico de Germán Valdés. El ciclo se presentará en salas de la Cineteca Nacional a partir del 2 de octubre.

Este amplio festejo incluye también la presentación en los próximos meses de un libro escrito por Rosalía Valdés acerca de su padre. La publicación se encuentra en su última etapa y se trata de una coedición entre La Caja de Cerillos Ediciones y la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta.

Igualmente en la Cineteca se han programado un par de presentaciones musicales, así como charlas de especialistas coordinadas por el Departamento de Extensión Académica. A principios del próximo año se dedicará también un módulo a Tin Tan como parte de la exposición “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos?” que revisa la historia del humor en el cine mexicano, y que será montada en La Galería de la Cineteca Nacional.

Extracto de http://www.cinetecanacional.net/controlador.php?opcion=noticias&id=557

El Cine Club del Museo Nacional de Arte (Munal) inicia sus actividades de 2014 durante el mes de enero con un ciclo de películas de factura nacional que abarcan más de ochenta años de cine, principalmente de la llamada Época de Oro.

Se trata de una serie de filmes que acompañan la exposición Capítulos de la plástica en México y que se proyecta los sábados y domingos de enero en el Auditorio Adolfo Best Maugart del Munal con funciones dobles a las 12:00 y 16:00 horas, con entrada libre al público en general.

La amplia muestra de producción plástica que se alberga actualmente –y hasta el 2 de marzo– en las diferentes salas del Munal, está compuesta por las exposiciones La enseñanza del dibujo en México, Escuelas de pintura al aire libre: Episodios dramáticos del arte en México y Félix Parra (1845-1919). Visionario entre siglos.

La selección de películas que ofrece el Cine Club del Munal está compuesta por nueve películas clásicas del cine mexicano y un documental acerca de uno de los exponentes de la plástica mexicana: Diego Rivera. El objetivo de este ciclo es ofrecer al público una mirada distinta, otra forma de ver, desde la cinematografía, la amplia riqueza de escenarios y paisajes de nuestro país que han servido de inspiración, también, para la creación plástica en México en diferentes momentos del siglo XX.

El ciclo inició el domingo 12 de enero con las cintas Esperanza, de Sergio Olhovich, y
¡Qué viva México!, de Grigori Aleksandrov y Sergei M. Eisenstein.

Para el sábado 18, a las 12:00 horas, se exhibirá El violetero (1960), de Gilberto Martínez Solares, en la que Germán Valdés Tin Tan da vida a Lorenzo Miguel, un hombre que se dedica a cultivar y vender flores en los canales de Xochimilco y que pronto se ve envuelto en amores con una clienta.

Ese mismo día, a las 16:00 horas, se proyectará El rebozo de Soledad (1952), de Roberto Gavaldón, historia de Alberto Robles, un joven médico que se encuentra en la disyuntiva de seguir una vida de comodidades y lujos o defender a los habitantes del pueblo de Santa Cruz, oprimido por la crueldad del cacique local. Destacan las actuaciones de Arturo de Córdova, Pedro Armendáriz, Stella Inda, Domingo Soler, Carlos López Moctezuma y Rosaura Revueltas.

El domingo 19, a las 12:00 horas, tocará turno a la cinta María Candelaria (1944), de Emilio El Indio Fernández, con las memorables actuaciones de Dolores del Río y Pedro Armendáriz, quienes dan vida a María Candelaria y Lorenzo Rafael, pareja nativa de Xochimilco que desea casarse a pesar de que las circunstancias les son totalmente adversas, y termina en tragedia.

Poco más tarde, a las 16:00 horas, se proyectará de manera especial la Biografía de Diego Rivera, una producción de History Channel realizada en 2010 y que en 50 minutos da cuenta de la vida y obra del muralista mexicano y su trascendencia a nivel internacional.

El sábado 25, a las 12:00 horas, se proyectará uno de los íconos del cine mexicano: ¡Vámonos con Pancho Villa!, (1936), filme épico dirigido por Fernando de Fuentes que retrata las vicisitudes de la Revolución Mexicana cuando un grupo de valientes campesinos se une al ejército de Pancho Villa, pero poco a poco es diezmado por la guerra y las enfermedades.

Destacan aquí las actuaciones de Antonio R. Frausto y Domingo Soler, pero también uno de esos momentos inusitados del cine mexicano, cuando el compositor Silvestre Revueltas tiene una breve participación como pianista en un bar.

Ese mismo día pero a las 16:00 horas tendrá lugar la película Enamorada (1946), de El Indio Fernández. La inolvidable pareja formada por María Félix y Pedro Armendáriz dan vida al general zapatista José Juan Reyes, quien confisca los bienes de la gente rica y conservadora de la ciudad de Cholula, pero también se enamora de la férrea Beatriz Peñafiel, hija del hombre más notable del pueblo.

El domingo 26, las 12:00 horas, continuará el Cine Club del Munal con la versión fílmica de la novela de Juan Rulfo, Pedro Páramo (1967), dirigida por Carlos Velo, con un argumento en el que participó Carlos Fuentes, con música de Joaquín Gutiérrez Heras, fotografía de Gabriel Figueroa y las actuaciones de John Gavin, Ignacio López Tarso, Pilar Pellicer, Julissa, Augusto Benedico y Beatriz Sheridan.

Aquí, la historia de Juan Preciado, hijo de Pedro Páramo y de Dolores Preciado, quien al morir su madre decide cumplir la promesa de ir en busca de su padre al pueblo de Comala y exigirle lo suyo; al llegar, se encuentra con un pueblo abandonado y misterioso donde se escuchan voces y extraños murmullos. La cinta obtuvo numerosos premios.

El ciclo concluirá el mismo domingo 26, a las 16:00 horas, con la proyección de Prisionero 13 (1933), de Fernando de Fuentes, historia en la que una mujer, cansada de los malos tratos que le da su marido, un arbitrario coronel alcohólico, lo abandona y se lleva a su hijo. Años después, por azares del destino, el militar está a punto de fusilar a su propio vástago, al que no conoce.

El Cine Club del Munal, Capítulos de la plástica en México, tiene lugar los sábados y domingos de enero en el Auditorio Adolfo Best Maugart del recinto ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico, con entrada libre al público en general. El cupo está limitado a 80 personas por sesión. Organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Con el fin de hacer más visible la estatua de Tin Tan en Ciudad Juárez, y atraer más visitantes, los locatarios del mercado Juárez solicitaron al alcalde Héctor Murguía autorización para mover la escultura del cómico mexicano al centro de la explanada del mercado. La petición les fue concedida. (Con información de El Mexicano)

 

El diario peruano El Comercio recuerda las visitas que hiciera a Perú nuestro genial  Tin Tan acompañado de su carnal Marcelo.

“El 11 de junio de 1953, una estrella de la comicidad mexicana iluminó el Perú, nos referimos al gran Tin Tan. Aquella vez alborotó Lima, junto a su ‘carnal’ Marcelo Chávez. Ambos hicieron varias presentaciones en la capital. Sin embargo, no fue la única vez, ya que Germán Valdés regresó años más tarde y hasta grabó un vals peruano. Hoy Huellas Digitales recuerda al irreverente comediante, al que nadie le quita lo bailado”, comienza la nota en su portal.

Léanla completa, vale la pena. Hagan clic en la imagen.

Tin Tan cumple ya 39 años haber fallecido, pero sigue viviendo en las mentes y los corazones de quienes lo admiramos como el completo artista que fuera. Canal 22 presentará Tin Tan, el documental de Francesco Taboada que muestra los inicios y la trayectoria del genial Germán Valdés, quien revolucionó el teatro y el cine nacional, en conmemoración por su 39 aniversario luctuoso.

A través de su barra Visión periférica, la televisora cultural rinde homenaje al cómico, actor y bailarín, Germán Valdés Tin Tan, una de las figuras más representativas de la llamada época de oro del cine mexicano. Este lunes 25 de junio, a las 22:00 horas,

Presentado por la periodista Jacaranda Correa, el director morelense Francesco Taboada hace un acercamiento a la personalidad del actor con sede en cuatro locaciones que fueron importantes para la carrera y la vida del comediante.

El programa comienza en Ciudad Juárez, lugar donde nació El pachuco, de ahí a la Ciudad de México pasando por Acapulco, para finalmente, llegar a Cuba.

Participan grandes personalidades que convivieron y trabajaron con el actor, como la bailarina Yolanda Montes, Tongolele; el comediante Manuel, El loco Valdés; la actriz Silvia Pinal; el actor Jorge Zamora Zamorita y el escritor Carlos Monsiváis.

Realizado en 2009 con el apoyo de Imcine, este filme muestra a Tin Tan, quien falleció el 29 de junio de 1973, como uno de los artistas que rápidamente se ganó la simpatía del público gracias a la gran capacidad que poseía para improvisar.

 

Un personaje de dibujos animados, con la muy sensual voz de Katherine Turner, responde con una frase contundente cuando le preguntan por qué anda con otro personaje, desparpajado, sin glamour, sin físico espectacular ni beneficiado por la fortuna: “Porque me hace reír”.

En Annie Hall, la protagonista menciona con arrobo las cualidades amatorias de un antiguo novio, y cuando Alvy Woody Allen) lo conoce y lo encuentra chaparro, clavo, con vestimenta convencional y gesto apacible, no puede entender el gesto de ella, como añorando las sesiones eróticas que había tenido con él: “¿ése, ése?”, se pregunta, confundido.

El humor es una cualidad en las relaciones amorosas, y no necesariamente porque supla otras; y el cine es un ejemplo: Germán Valdés antepone su gracia a otras cualidades de las que carece: no es fuerte y musculoso como Wolf Ruvinskis ni agraciado como Ramón Sánchez o Tito Novaro, pero se queda con Silvia Pinal, Gloria Mange, Rosa de Castilla, Rebeca Iturbide, Alicia Caro, ya se sabe que por culpa del guión, pero al espectador no le queda alguna duda de que así sería también en la realidad. Una de las características de Valdés es que es un besucón; corre la leyenda de que en las escenas de besos (que entonces se daban con los labios cerrados), él las besaba en realidad, de lengüita, como se dice; si lo hacía, el director cortaba y hacía que besara como era lo correcto en esa época, porque nunca se ve en la pantalla que haya hecho eso, pero algunas de sus coestrellas, como Meche Barba, aseguraba que era un mandado.

Los hermanos Marx eran unos mandados; no todos: ni Zeppo ni Gummo, que sabían cantar y bailar, pero los otros tres se abalanzaban sobre las mujeres, las asediaban, física e intelectualmente; antes que se den cuenta tienen encima la pierna de Harpo quien las observa con mirada torva, sin parpadear siquiera, con una sonrisa amenazante e insinuante; es peor Chico, que se les pega sin que puedan eludirlo, y sin despegar su mirada que descarga sobre sus cuerpos, no importa si son feas, aunque parecen poner más empeño si son guapas; no es raro que en las cintas de ellos, ellas estén siempre corriendo, eludiéndolos, aunque el conflicto se enfoque en otro asunto. Groucho es más persistente: las estafa, hace que lo inviten a cenar y las deja por otras, les asesta la cuenta, las hace firmar contratos inicuos, anda tras su fortuna pero también tras de sus cuerpos, y aunque también las observa como lo hacen sus hermanos, las envuelve con sus palabras enredadas, con juegos verbales complejos, contradictorios, enigmáticos y no carentes de un sentido sexual inconfundible.

Aun los peores cómicos del cine estadounidense andan detrás de las coestrellas, y por lo regular con fortuna; a veces se insinúa un triángulo (Dorothy Lamour, Bing Crosby, Bob Hope), y en algunas cintas es inevitable pensar que aunque el final diga una cosa, la historia prosigue pero con relaciones más abiertas, como la entrevista en Three Little Words entre Red Skelton, Fred Astaire y Vera Allen; en ¡Qué hombre tan simpático!

Gloria Marín podrá ser novia del calavera Rafael Banquells, pero sus ratos libres los aprovechará con Fernando Soler, quien ya se metió en otro triángulo, con Carlos Orellana y Blanca de Castejón (con ésta, por conveniencia).

Es muy sabido que en una de las cintas más célebres, Singin’ in the Rain, Gene Kelly se quejaba de la ineptitud de Debbie Reynolds, que la hacía ensayar y repetir las escenas muchas veces, y que estuvo a punto de hacer que la despidieran, con lo que se hubiera roto la fórmula que la hizo una de las mejores obras del cinematógrafo; un año después, en I Love Melvin, de Don Weis, ella baila, al lado de Donald O’Connors, con más soltura, gracia y flexibilidad que en su papel de Katty, y muestra con generosidad las piernas y las grannies pero sin ser nunca vulgar; en Singin’ in the Rain las oculta lo más que puede; ¿se sentía más cómoda con O’Connors que con Kelly? Aquél tenía más gracia que éste, y bailaban con la misma habilidad. Insisto: puede ser que por las bondades del guión, los cómicos, que tienen físico menos agraciado que los galanes, se quedan con las mujeres más guapas, y con un futuro más halagador que aquéllos.

También, por cuestiones de guión, sus galanteos suelen parecer más inocentes, aunque en realidad no lo sean; los Marx son todo menos sutiles; pero los que azoran porque en unos cuantos momentos despedazan la sutileza, son Oliver Hardy y Stan Laurel. Éste, sobre todo. En el viaje a Los Ángeles pude adquirir The Essential Collection of Laurel & Hardy; son casi todas sus cintas habladas (de algunas se hicieron dos versiones, muda y hablada); faltan las mudas y algunas que están en otras colecciones, todas ellas de seis o más rollos, y omiten las que sus fanáticos omitimos: Atoll K, The Bullfighter, que quién sabe por qué hicieron.

Las mudas deben andar por allí, pero no las encontré en las tiendas grandes, algunas muy ordenadas y otras tan desordenadas como Gandhi o El Sótano (aunque con menos polvo). Ya había visto anunciada la colección, pero al precio se sumaba una cantidad muy alta por el envío, y pedí el más barato, con la consecuencia de que Amazon no hace el seguimiento además de que se tardan casi un mes en llegar; pero no llegó; Amazon asumió la pérdida y yo el berrinche; allá me costó diez dólares menos, y pude revisar que no vinieran pegados los discos, que era una queja constante entre algunos de los compradores, y que como venían pegados, terminaban quemando el reproductor (del DVD, nomás del DVD). En poco más de una semana vi todos los filmes de dos o tres rollos; excepto uno, conocía todos; me falta conseguir los nueve que contienen las cintas mudas, con el agravante de que casi todas contienen uno o dos o tres cortos en donde actúa uno de los dos, o a veces los dos, pero no con sus personajes de Laurel & Hardy, y a veces como apariciones incidentales.

Tanto William K. Everson (The Films of Laurel and Hardy, 1974) como John McCabe (Mr Laurel & Mr. Hardy, 1966 –en la portada no está el título, solo las palabras Mr. Y las fotografías) insisten en que los filmes sonoros, con sus excepciones, son de menor calidad que las cintas mudas; pero las filmografías son confusas y, como dije, enredadas; en las tiendas de DVD sólo existe una caja con tres discos, y ninguna de las cintas es de la pareja; en Gandhi venden una caja con algunas de las mejores cintas, sobre todo A Chump At Oxford, pero dobladas por Polo Ortín. Aunque me falta ver las cintas de seis o más rollos, puedo hablar de algunas de las características de la pareja; nada sé de cine, y hay muchas cosas que ignoro: qué tanta participación tenían en los guiones, en las ideas, si los directores dirigían o simplemente organizaban; es de suponer que muchos de los que participaban con ellos eran más amigos que colegas, y que se divertían tanto como ellos al filmar estas cintas; Charlie Hall, el genial James Finlayson (a quien nombran dueño de un banco en una de las obras en las que no aparece), Walter Lang (el de aspecto más fiero) y Edgar Kennedy, además de Mae Busch, Thelma Todd y Anita Garvin, más muchas otras figuras.

Por lo tanto, hablaré sólo de algunos detalles, que tienen que ver con su relación con las mujeres: en The Second Hundred Years deben pintar postes, y por aparente distracción Mr. Laurel pasa la brocha por los glúteos de Dorothy Coburn, ante la mirada persistente de Mr. Hardy; en Hats Off se detienen a observar como Dorothy Coburn se levanta la falda más allá de la rodilla para acomodarse una media, y a consecuencia de ello les despedazan un mueble que andan cargando; en From Soup to Nuts, Mr. Laurel pisa la falda de Anita Garvin, y ella queda en fondo transparente (lo harán con otras actrices); al final, Mr. Laurel queda recompensado en los brazos de la muy hermosa y frágil Edna Marion; en Their Purple Moment, Helen Gilmore y Dorothea Wilbert aparecen como vendedoras de cigarros, con unas faldas tan cortas que parecen de principios de los años sesenta; en We Faw Down son sorprendidos en una mentira por sus esposas Vivien Oakland y Bess Flowers, quienes los persigue a balazos de escopeta y les dicen infieles, y de los edificios salen de las ventanas muchos hombres, algunos poniéndose los pantalones, obviamente sospechosos de adulterio en casas ajenas.

En Double Whoopee pisan el vestido de Jean Harlow, quien queda en fondo corto mostrando las piernas que la convirtieron en una de las primeras celebridades del cine, por su belleza y sensualidad; conscientemente o sin querer, se burlan de la autoridad representada por Charlie Hall; en Berth Marks arman un desastre en el que todos los pasajeros masculinos de un tren se rompen la ropa, todo porque, de manera involuntaria, descorren una cortina y se ve, durante menos de un segundo, a Paulette Godard en ropa íntima; en Men O´War protagonizan una confusión con las coquetas Ann Cornwall y Gloria Greer, pues ellas pierden un guante, pero Pete Gordon, momentos antes pierde unos calzones que lleva de una lavandería; mientras ellas hablan de la blancura de la prenda, la que lavan con gasolina, que se ajustan a su piel pero a veces les quedan un poco flojas y que pierden constantemente, ellos creen que hablan de los calzones; es la famosa cinta donde sólo tienen 15 centavos para cuatro sodas, y donde Mr. Laurel se bebe toda la soda de su vaso alegando que su mitad era la que estaba hasta abajo; en Be Big tienen una de las escenas más audaces que pasó inadvertida por la frescura que la hacen: van a ir a un viaje con sus esposas, Mrs. Laurel (Anita Garvin) y Mrs. Hardy (Isabella Keith) pero les hablan de su club y finge Mr. Hardy una súbita jaqueca; el viaje de ellas se frustra y los sorprenden en la mentira (es impresionante la cantidad de argumentos semejantes que los Picapiedra toman deliberadamente de los filmes de Laurel & Hardy); pero antes, cuando ellas se van, se despiden con un beso en los labios (no en la boca); Mrs. Laurel besa a Mr. Laurel, y Mrs. Hardy a a Mr. Hardy y a Mr. Laurel; en Another Fine Mess, Mr. Laurel, vestido de mucama, permite los arrumacos de Thelma Todd; en Chickens Come Home, Mae Busch, bella pero que lo disimulaba, luego de un forcejeo deja descubiertas las piernas, que tapa al bajarse la falda con un gesto instintivo; en Unaccustomed as We Are, Mr. Hardy invita a comer a Mr. Laurel, pero Mrs. Hardy (Mae Busch) se niega a cocinar para un extraño y se va; una vecina, Thelma Todd, esposa de un policía celoso, se acomide a ayudarlos pero en una de sus frecuentes torpezas Mr. Laurel le empapa el vestido; Todd se despoja de él, y queda en fondo dejando sus bellísimas piernas al descubierto, en una de las escenas más audaces de la época; como regresa Mrs. Hardy la esconden en un baúl que llevan a la casa de ella, pero la intempestiva llegada de Mr. Kennedy (Edgar Kennedy) hace que siga escondida, sólo para escuchar las indiscreciones de Mr. Kennedy quien habla de sus escapadas con mujeres guapas. Todd sale del baúl mostrando la plenitud de su belleza. (Poco después, Thelma Todd apareció muerta en el garaje de su casa, aparentemente intoxicada con monóxido de carbono, pero la ropa estaba rota, con huellas de violencia; nunca se solucionó su muerte.)

En Our Wife, a causa del bizco Ben Turpin, en vez de casarse con Dulcy (Babe London), a quien rapta porque el padre, James Finlayson, se opone a la boda, Mr. Hardy contrae matrimonio con Mr. Laurel. En Beau Hunks ambos se inscriben en la legión extranjera a causa de la desilusión amorosa de Mr. Hardy; pero tanto el comandante Charles Middleton y el enemigo James W. Horne están en la guerra a causa de la misma mujer que Mr. Hardy, de la que sólo se ve la fotografía, Jean Harlow.

En Scram (como después en Them Thar Hills) una accidental sustitución de alcohol en una jarra de agua hace que Vivien Oakland se embriague; ella, en camisón, deja ver parte de sus pechos (y la aureola del pezón izquierdo), y la acomete una explosión de carcajadas (como sustitución del acto sexual) que hace enfurecer al marido Richard Cramer.

En Midnight Patrol el ladrón Bob Kortman, ante la amenaza de Mr. Laurel de que a la siguiente vez que intenten robar la patrulla que tripulan Laurel y Hardy, hace gesto de “ay, tú la traes”, que Mr. Laurel comienza a hacer, pero se contiene. En Tit for Tat (tat es embarrado; tit es revancha, pero también teta) por accidente Mr. Laurel entra a la casa de Charle Hall por la ventana, y Hall lo ve bajar del brazo de Mrs. Hall, Mae Busch); en The Fixer Uppers, la desilusionada Mae Busch muestra cómo besa, y da un largo beso a Mr. Laurel, quien al terminar cae desmayado sobre un sillón; recuperado, besa a Busch, quien cae desmayada antes de que llegue su esposo, quien la sorprende besando a Mr. Hardy.

En Way Out West, además de coquetear con la coqueta Vivien Oakland, esposa del sheriff cornudo Stanley Fields, se arrebatan un papel testamentario entre Mr. Hardy, Mr. Laurel, James Finlayson y la muy sensual villana Sharon Lynn, quien acomete a cosquillas contra Mr. Laurel, en una más gráfica representación del acto sexual, ante el que se rinde Mr. Laurel.

Tantas escenas no pueden ser casuales; se ha hablado mucho del caos que representan, de todo lo despedazan, de que en ese sentido, de la falta de respeto por las propiedades, son unos auténticos anarquistas; que se burlan de las autoridades, que rompen la ley voluntaria o involuntariamente, que después de ellos no hay gobernantes que repongan el orden (sólo hay que imaginar a cualquiera de nuestros candidatos presidenciales tratando de convencerlos de que le dieran sus votos; en fin, los candidatos tienen algunos asesores que son malos imitadores de Mr. Laurel y Mr. Hardy); a esas cualidades hay que agregar las que señalé, y de su gusto por las mujeres. Y me falta ver las cintas largas.

(Las fotografías fueron tomadas de los libros citados, y no contienen a qué archivo personal pertenecen; de cualquier manera, son sin fines de lucro.)

*Ya hubo un tercer juego sin hit en las Mayores, cuando apenas ha pasado la tercera parte de la temporada; y fue el primero en la historia de los Mets, que han tenido pitchers como Tom Seaver, Jerry Koosman, Nolan Ryan, Dave Cone, Dwight Gooden, Frank Viola, y otros, que sí tiraron sin hits y hasta perfectos, pero con otros uniformes; y a cambio de tantos juegos que los umpires han echado a perder, ahora un umpire ayudó a Jonathan Sánchez al cantar como foul un batazo que pegó en la línea de foul, jugada que, por regla, es fair ball. De cualquier manera, hay mucho pitcheo y cada vez menos bateo. *Dice Andrés Manuel López Obrador (o dicen que dijo) que seis años no son suficientes para cambiar al país. Los porfiristas pensaban lo mismo, y terminado su primer cuatrienio, encargado a Manuel González (más o menos más de lo mismo) vieron que Díaz sí necesitaba más tiempo. Y de allí se siguió pa lante.

*Cuando la racha de temblores y secuelas en marzo y abril, comencé a oír más radio que discos, que de cualquier manera al poco de oírlos descubro que me faltan muchos y que ya escuché demasiado los que tengo; pero en Opus 94, en uno de los temblores que se sintió más fuerte, la locutora dijo: está temblando, los dejo con la música y nos salimos de la cabina; en Radio Universal un locutor dio la alarma, recomendó que no hay que correr, no hay que gritar, no hay que empujar ni votar por un candidato específico, pero no había sismo en esos momentos; Radio Universal programa tan pocas canciones que uno escucha todas en día y medio; quise volver a oír “yo te agradezco con toda el alma tu noble (¿o doble?) esfuerzo”, en la voz de Eva Garza, o “el diablo se fue a pasear” con los Bribones; ambas canciones fuera de las antologías disponibles en las escasas tiendas de discos; luego de años de no sintonizar El Fonógrafo encuentro que la música ligada a mi recuerdo es la de los Locos del Ritmo, Mayté Gaos, Angélica María, Leo Dan, “hoy corté una flor, y llovía llovía”, Raphael, Palito Ortega (cuando era político exitoso en Argentina, Enrique Guzmán decía que “estaba muy bien parado”); cuando pusieron algo con Luis Miguel renuncié: me hicieron sentir más viejo.
http://errataspuntocom.blogspot.mx/

Un día como hoy, en 1924, nació la actriz mexicana de origen canadiense Fanny Kaufman “Vitola”. Ella trabajó al lado de Germán Valdés “Tin Tan” en numerosos filmes como en “El fantasma de la opereta”, “El vizconde de Montecristo”, “Ay amor, cómo me has puesto!” y “El rey del barrio”. Madre del actor Humberto Elizondo, Vitola falleció el 21 de febrero de 2009.

Para todos aquellos que se van de vacaciones a Acapulco en esta semana Santa, se ofrece entre las actividades especiales para la temporada el Festival Acuérdate de Acapulco, la exposición “Tin Tan, El artista, el pachucho, el hombre”. Además habrá actuaciones del grupo Café Tacvba y del cantautor Willi Chirino.

En la muestra se exhibirán objetos personales del comediante mexicano Tin Tan, así como posters originales de sus filmes y fotografías que se presentarán por tres meses en la Galería Ixcateopan en el Centro Cultural Acapulco.

La inauguración de la exposición, el pasado viernes, contó con la presencia de la viuda de “Tin Tan”, Rosalía Julián, y de su hija, Rosalía Valdés, quienes en compañía Alejandra Frausto Guerrero cortaron el listón de la exhibición abierta a todo el público.

La hija del comediante destacó la importancia de Acapulco en sus vidas, al comentar: “Por poquito nazco aquí; yo sé lo que es estar en un yate en esta hermosa bahía; aquí amó a mi mamá y fuimos muy felices”.

Al igual que la su mamá, la hija del legendario cómico, Rosalía Valdés, reconoció que “no hay lugar como Acapulco, al que guarda con mucho cariño” y del que tiene recuerdos por los dos yates que tuve el actor ahí.

En la exposición de “Tin Tan, El artista, el pachuco, el hombre”, los visitantes podrán disfrutar de cartas de amor, trajes de “El Pachuco”, fotografías y objetos personales que la familia Valdés ha conservado con el paso del tiempo y ahora las ha prestado para mostrarlas al público.

Café Tacvba estará en el evento el próximo 5 de abril. Willi Chirino partitipará el 13 de abril en la Playa Tamarindos.

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Rafael Aviña, investigador y crítico de cine, presenta en Aquí está su pachucote…¡Noooo! Biografía narrativa de Germán Valdés, editado por la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta, uno de los recuentos más completos del popular pachuco mexicano de los años cuarenta.

CONACULTA

La extensa investigación nos lleva de la mano por la azarosa vida del actor, desde su nacimiento como hijo de don Rafael Gómez Valdés y de doña Guadalupe Castillo, hasta su otro nacimiento, el que lo consagraría como uno de los personajes urbanos más representativos del México de mediados del siglo pasado

El autor introduce un importante marco histórico a la biografía de Germán Valdés, empleando las palabras exactas para crear las escenografías que precisa cada instante en la vida del comediante.

Aviña divide el libro en 28 escenas con todo e intermedio, en las que describe al hombre detrás del personaje y al personaje que encubre al hombre. Su relación con destacados realizadores y actores de su época, con las mujeres que actuaron junto a él, con sus hermanos, con los famosos, etc.

Así como se remonta a sus primeros días, también nos traslada a esos años de gloria que lo llevaron a filmar 106 películas, y aborda su declive dentro del cine nacional, su participación en cintas estadunidenses, y nos habla de los inolvidables patiños que lo acompañaron a lo largo de su carrera.

El libro incluye un interesante anexo con la faceta de cantante de Tin-Tan, su figura de pachuco y sus aportaciones a la cultura mexicana. Es, ciertamente, una biografía de un actor, cómico, cantante, pero también es el repaso de un México que ha cambiado para siempre.

Rafael Aviña (Ciudad de México, 1959) estudió la licenciatura en comunicación social en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Plantel Xochimilco, y es egresado de la primera generación de la Escuela de Escritores de la Sogem. Es uno de los críticos y cronistas de cine, video y criminalidad más reconocidos del ambiente periodístico y de la radio; ha colaborado en los principales periódicos, revistas y suplementos culturales del país.

Ha sido investigador de la Cineteca Nacional, la Filmoteca de la UNAM y fue director del Cine Club del INBA. Es autor de más de 10 libros entre los que destaca David Silva. Un campeón de mil rostros (Fomento Editorial UNAM, 2007), libro ganador del Premio CANIEM 2007 a Mejor Biografía.

Aquí está su pachucote… ¡Noooo! Biografía narrativa de Germán Valdés será presentado en el marco de la exposición Del rancho a la capital. El cine mexicano de Carlos Monsiváis, que se exhibe en el Museo del Estanquillo.

En los comentarios al libro, Aviña estará acompañado por uno de los niños actores más recordados de la Época de Oro del cine mexicano, Ismael Pérez Poncianito, quien actuó junto a Tin-Tan en las películas Soy charro de Levita y El rey del barrio, en el papel de Pepito.

Poncianito, cuyo nombre real es Ismael López Arce y Siu, nació en 1941 en la colonia Guerrero de la Ciudad de México e inició su carrera actoral a los cinco años, en la película Río escondido (1947), de Emilio el Indio Fernández, cuya actuación le valió una nueva invitación del mismo director para participar en Maclovia (1948), con la que fue nominado al Ariel de Plata por Mejor Actuación Infantil.

Ismael López Arce participó en más de 25 películas, entre las cuales se encuentran también: Víctimas del pecado (1950, Emilio Indio Fernández), por la que obtuvo una nueva nominación al Ariel de Plata por Mejor Actuación Infantil, y El Papelerito (1950, Agustín P. Delgado). Su última aparición en la pantalla grande fue en El camino de la vida (1956, Alfonso Corona Blake), cuando ya tenía 15 años de edad.

Aquí está su pachucote… ¡Noooo! Una biografía de Germán Valdés será presentado el jueves 29 de marzo a las 19:00 horas, en el Museo del Estanquillo (Isabel la Católica 26, Centro Histórico).