Cuando su mejor amiga, Emily, le pide que recoja a su hijo Nicky después de la escuela, Stephanie acepta sin siquiera dudarlo. Nicky y su hijo, Miles, son compañeros de clase y mejores amigos, y los niños de cinco años aman estar juntos, al igual que ella y Emily. Stephanie estaba sola hasta que conoció a Emily, una ejecutiva de relaciones públicas sofisticada cuyo trabajo en Manhattan exige mucho de su tiempo.
Pero Emily no aparece. No contesta llamadas ni mensajes. Stephanie sabe que algo está terriblemente mal: Emily nunca dejaría a Nicky, no importa lo que diga la policía. Aterrorizada, pide ayuda a los lectores de su blog. También se acerca al marido de Emily, el guapo y enigmático Sean, con quien encuentra apoyo emocional. Entonces, ella y Sean reciben noticias impactantes… ¿Han encontrado a Emily? ¿Estará muerta? ¿Será el fin de esta pesadilla o el comienzo? Pronto Stephanie se da cuenta de que nada, ni la amistad, ni el amor, ni siquiera un pequeño favor, es tan simple como parece.

Una probadita del libro:

“Espiar. Algo en la palabra me enferma casi físicamente y al mismo tiempo lo adoro. Espiar. La palabra me provoca la náusea estremecedora que se siente al caer en la montaña rusa. Algunas personas hacen cualquier cosa por esa emoción. Y como dice la canción: ‘Dios, sé que soy una de ellas’.
He estado espiando a Stephanie, a Sean y a los niños. Acabo de pensar que la palabra es casi tan nauseabunda y excitante como trepar a la ventana de mi cocina y observar a Stephanie fingir que soy yo. Dormir con mi esposo, criar a mi hijo, cocinar de más trozos de vaca muerta en mi cocina. Para ser honesta —aquí tomo prestada una frase de Stephanie, ella siempre dice ‘para ser honesta’, quizá porque extrañamente lo es— estoy más fascinada que furiosa.
Espiar a Stephanie en mi casa es como jugar con una extraña casa de muñecas en 3D y en vivo. Como si la gente allá dentro fueran figuritas animadas que yo puedo mover. Puedo obligarlos a hacer cosas. Puedo controlarlos con mi arma mágica: un celular prepagado.
Marca el número mágico y la muñeca Stephanie correrá a la ventana. Stephanie puede quedarse con la casa pero yo quiero unas cuantas cosas. Ella puede quedarse con el marido, demostró que era un estúpido sin remedio cuando decidió coger con ella.
Yo sólo quiero a Nicky. Quiero a mi hijo de vuelta.”

Darcey Bell creció en una granja en el oeste de Iowa y actualmente es profesora de preescolar en Chicago. Le encantan los niños, los libros, las series de detectives y el té de jengibre. Un pequeño favor es su primera novela.

Un atormentado policía (Juan Pablo Raba) arriesgará su vida por hacer justicia, investigando junto a una agobiada periodista (Eglantina Zingg) una red del crimen organizado que involucra a un senador corrupto (Luigi Sciamanna), sospechoso de contratar a un enigmático asesino (Marlon Moreno) para eliminar a los testigos de una masacre indígena.

En un giro sorpresivo el asesino entra a un confesionario y le revela a un sacerdote que planea matarlo; desatándose un juego psicológico entre el asesino y el clérigo, quien se debate entre violar el sigilo sacramental para salvar su vida, o validar la confesión y morir como mártir.

La cinta “Secreto de confesión”, distribuida en México por Latam Pictures, fue dirigida por Henry Rivero y protagonizada por Juan Pablo Raba (El cartel de los sapos), Marlon Moreno (El Capo) y Eglantina Zingg. Llegará a las pantallas de cine el próximo 21 de febrero.