PescadoresEn el alto Golfo de California, en las comunidades de San Felipe y Golfo de Santa Clara, cooperativas de pescadores han integrado Sistemas de Información Geográfica (SIG) para impulsar la pesca sustentable y la conservación del Mar de Cortés.

 Este proyecto se desarrolla en colaboración con investigadores del Programa Marino del Golfo de California, conformado por el Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación A.C., el Instituto Oceanográfico Scripps, la Universidad de California en Riverside y la Universidad de Texas.

Joel Cosío (Agencia Informativa Conacyt)

Los SIG son tecnologías aplicadas a la generación de bases de datos de información geoespacial referenciada, que en la actividad pesquera han permitido determinar la distribución espacial del esfuerzo pesquero y la captura, detectando áreas de oportunidad y de innovación de pesquerías.

“Los SIG nos permiten desarrollar mejores estrategias de manejo de las pesquerías y optimizar el esfuerzo pesquero, disminuyendo el impacto en el ecosistema; mediante localizadores GPS podemos generar información espacial con la ayuda de la comunidad, como la identificación de zonas específicas de pesca, el tipo de especie capturada, gasto en combustible, intensidad pesquera, entre otros datos. A partir de este conocimiento, podemos detectar zonas de importancia para su aprovechamiento sustentable”, afirmó la maestra en ciencias Victoria Jiménez, coordinadora del programa de uso de sistemas de información geográfica del Centro para la Biodiversidad Marina.

Los datos recabados con los SIG han hecho posible que los científicos efectúen comparaciones entre las
pesquerías desarrolladas por las tres comunidades mencionadas, detectando patrones que les permiten evaluar el comportamiento de las especies marinas comerciales, como sus desplazamientos y zonas de reproducción.

CurvinaGolfina“El alto Golfo de California es una zona de suma importancia para la reproducción de especies pesqueras de interés comercial como la curvina golfina (Cynoscion othonopterus), sierra (Scomberomorus concolor) y chano (Micropogonias megalops), las cuales son las principales. Los SIG nos han permitido comprender aspectos de la relación entre las actividades biológicas y pesqueras de estas especies”, comentó Ismael Mascareñas, coordinador de proyectos del Centro para la Biodiversidad Marina.

Los análisis han corroborado que en el Golfo de Santa Clara y en San Felipe las especies pesqueras se
comportan de manera distinta a pesar que solamente existe una distancia de alrededor de 83 kilómetros entre las comunidades.

El camarón azul, curvina golfina, chano y sierra son las especies más importantes en estas comunidades; sin embargo, en San Felipe se aprovechan 27 especies en pesquerías, mientras que en el Golfo de Santa Clara, 20.

El Programa Marino del Golfo de California arrancó en el 2009 y durante seis años de operaciones ha
generado un banco de datos de más de cinco mil 500 viajes de pesca en la región, que incluyen información espacial o georreferenciada, información biológica, datos de capturas pesqueras e información económica relacionada con las especies objetivo y la actividad pesquera en general.
Participación ciudadana para generar conocimiento científico “Sin el apoyo de los pescadores la labor sería imposible, porque cada embarcación pesquera que accede al programa contribuye con la colocación de un GPS que recaba los datos del esfuerzo pesquero”, mencionó Victoria Jiménez.

La base del programa de uso de sistemas de información geográfica es el trabajo en conjunto entre científicos y la comunidad de pescadores, por tal motivo, los investigadores han desplegado sistemas de ciencia ciudadana en los que capacitan a los pescadores para el uso de instrumentos científicos como los GPS, así como metodologías para la aplicación de conocimiento científico en sus actividades laborales.
“Las comunidades han mostrado mucho interés en participar en la generación de esta información dentro del programa de ciencia ciudadana que es un eslabón muy importante dentro del Programa Marino del Golfo de California; estas metodologías permiten a las comunidades generar su información y, a su vez, esta información científica la pueden utilizar de forma transparente y verosímil para su beneficio”, afirmó Ismael Mascareñas.

Los pescadores son capacitados para generar y proponer estrategias de manejo del recurso pesquero, en
conjunto con los centros de investigación y autoridades competentes, para un mejor aprovechamiento.
“Una propuesta que las comunidades desarrollaron fue el establecimiento de cuotas y límites de capturas de la curvina golfina, una especie que se encuentra dentro de la Norma Oficial Mexicana (NOM-063-PESC-2005) de aprovechamiento de la especie; actualmente solo se puede pescar cierta cantidad y esta se reparte de manera proporcional entre todas las embarcaciones pesqueras de las cooperativas de las comunidades”, explicó Mascareñas.

En el Golfo de Santa Clara existen alrededor de ochenta cooperativas pesqueras divididas en siete
federaciones, en San Felipe, quince cooperativas divididas en dos federaciones y en la zona del bajo río,
cuatro cooperativas que conforman la pesquería ribereña en el alto Golfo de California.

Protección de la vaquita marina
VaquitaMarinaEn el alto Golfo de California en abril del 2015 se hizo oficial la veda de pesca con chinchorro o redes de enmalle, como medida para salvar a la vaquita marina de la extinción, una marsopa endémica de la región y de la que se estima una población de alrededor de 100 ejemplares.

La disposición tiene una duración de dos años y fue aceptada por los pescadores de las comunidades del
Golfo de Santa Clara y San Felipe que participaron activamente en las estrategias de compensación
económica, en conjunto con las autoridades ambientales. La base de datos recabados en el programa de
Ciencia Ciudadana, sobre viajes de pesca y capturas, dio soporte a las negociaciones por una compensación justa y transparente.

SIG“La información que generamos con los SIG fue fundamental para que los pescadores del Golfo de Santa
Clara y San Felipe pudieran negociar cuotas de compensación económica por el tiempo que no iban a pescar”, mencionó Victoria Jiménez.
La información científica generada con los SIG también ha sido soporte en la delimitación de áreas de pesca por especie, plasmar la distribución de la actividad pesquera dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California, conocer tendencias de capturas y ganancias pesqueras, además de describir la ecología y biología de las especies objetivo.

Fue lanzado un proyecto de sustentabilidad para plantar millones de árboles de mangle en Chiapas y Oaxaca, el cual apuesta por la conservación de los manglares y la biodiversidad de las áreas costeras más pobres del país.

Los manglares contribuyen a la purificación del agua, del aire, a mitigar el calentamiento global, a conservar la biodiversidad y son barreras protectoras contra algunos de los efectos de huracanes y de tsunamis, reduciendo la vulnerabilidad de las comunidades locales en su mayoría pescadores. Son bosques que se desarrollan en las costas tropicales y subtropicales en lagunas, esteros y desembocaduras de ríos. Su conservación toma relevancia a nivel mundial porque son ecosistemas de alto valor para la vida humana y la biodiversidad de las áreas costeras.

Entre los servicios ambientales que prestan, están la gran capacidad de filtración de contaminantes del agua, la protección a las poblaciones humanas del efecto de huracanes y tsunamis; además que contribuyen a mitigar el calentamiento global, son hábitat de una importante diversidad de especies silvestres y son criadero de fauna importante para la actividad pesquera.

La empresa Bonafont, en conjunto con Pronatura Sur A.C.  desarrollan el proyecto de sustentabilidad Repoblación de Manglares en Chiapas y Oaxaca, con el fin de contribuir a la conservación de la biodiversidad de México, plantando millones de árboles de mangle.

Trabajar por la conservación de los manglares es prioritario, ya que es un ecosistema que se está perdiendo a nivel mundial. México cuenta con 655,667 hectáreas de manglares y la tasa de pérdida estimada en el 2005, según el Instituto de Ecología fue de 2.5% al año, a este ritmo para el año 2025 la superficie de esta vegetación del país se reducirá en un 50%.

Los principales factores que causan la perdida de los manglares son:
1. La expansión de campos para la agricultura y ganadería.
2. El desarrollo de proyectos acuícolas, turísticos y petroleros.
3. Las transformaciones para establecer asentamientos humanos.
4. La descarga de aguas altamente contaminadas.

Por ello, es muy importante emprender acciones para cuidar y recuperar los manglares mexicanos por su enorme valor económico, social y ambiental para la población local, nacional e incluso mundial.

Pronatura Sur A.C. con más de 20 años de experiencia en programas de conservación, se ha propuesto la ambiciosa meta de repoblar 5,000 hectáreas de mangle en los próximos años. Bonafont®, convencido de la importancia de esta tarea, se une a este reto creando un equipo que integra a las comunidades locales de Chiapas y Oaxaca en el centro de la acción y los beneficios.

En palabras de Fabrice Salamanca, Director de Asuntos Corporativos de Bonafont®, “Repoblar los manglares de las costas mexicanas, obedece a la filosofía del Doble Proyecto que tiene Grupo Danone, la cual consiste en establecer objetivos empresariales de la mano con el compromiso y desarrollo social de nuestro país. Estamos convencidos que con la repoblación de millones de árboles de mangle, podremos hacer una diferencia significativa, tanto a nivel ambiental como social, ya que esto contribuirá a que las personas que han vivido por generaciones de la pesca, puedan seguir manteniendo a sus familias y mejorar su calidad de vida”.

Parte esencial de la estrategia de sustentabilidad de Grupo Danone, al cual pertenece Bonafont®, es la reducción de su huella de carbono. En México, la empresa está comprometida con este objetivo, por lo que trabaja en acciones puntuales durante todo el ciclo de vida del producto —desde la conservación del agua, producción, reducción de insumos y logística— con el fin de lograr un México más ligero. Así, con todos estos esfuerzos la empresa ha logrado reducir su huella de carbono en un 35% en cuatro años (2008-2012).

Por su parte, Rosa María Vidal, Directora Adjunta de Pronatura Sur A.C., señala que “Desde hace varios años nos propusimos crear un corredor de humedales y manglares, así como apoyar a las comunidades y cooperativas pesqueras de la costa del Sur de México, por lo que a lo largo del tiempo hemos generado las técnicas y el conocimiento para la repoblación de los bosques de mangle y para mejorar los flujos de agua y la salud de estos ecosistemas. Contamos con los expertos, con el compromiso de nuestra organización, con los pobladores locales y ahora con el respaldo de Bonafont® como socio del sector privado a fin de potenciar este proyecto, que tiene como meta en sus dos primeros años establecer tres sitios con una superficie de 200 hectáreas cada una, en total 600 hectáreas que equivale aproximadamente a repoblar 3 millones de árboles de mangle”.

La empresa de agua destina un porcentaje de la venta de cada botella para apoyar el proyecto de Reforestación de Manglares de Chiapas y Oaxaca, además de financiar la plantación de un árbol de mangle adicional por cada fan de su página de Facebook.