Muchos consideran que la temporada de las fiestas es la mejor época del año; pero, desgraciadamente, aquel indeseado estrés y la depresión pueden descarrillar la alegría mientras se intenta encontrar tiempo para asistir a todas las fiestas y reuniones familiares, comprar regalos, preparar la comida, hornear y demás.

“La época de las fiestas debería ser de alegría y celebración con familiares, amigos y seres queridos; pero se pierde la perspectiva de eso y uno se siente abrumado”, comenta el Dr. Amit Sood, médico de Mayo Clinic y experto en el control del estrés.

El Dr. Sood dice que con algunos consejos prácticos, es posible minimizar el estrés que acompaña a las festividades:

Ser realista. Las fiestas no tienen que ser perfectas ni exactamente iguales a las del año pasado. A medida que la familia cambia y crece, las tradiciones y los rituales generalmente cambian también.

Poner de lado las diferencias. Intente aceptar a sus familiares y amigos como son, aunque no cumplan con las expectativas suyas sobre ellos. Ponga de lado los rencores y disfrute de la alegría de las fiestas.

Aprender a decir que no. Aceptar algo cuando uno debe negarse puede dejar sentimientos de rencor y agobio. Sus amigos y colegas comprenderán que usted no puede participar en todos los proyectos ni actividades.

Tomar un respiro. Tenga un poco de tiempo para usted mismo, porque pasar apenas 15 minutos en soledad, sin distracciones, puede refrescarlo suficiente para controlar todo lo que debe hacer. Encuentre algo que reduce el estrés despejando su mente, respirando con más lentitud y recuperando la calma interna.

Reconocer los sentimientos. Si alguien allegado a usted enfrenta adversidades o usted no puede estar con sus seres queridos, acepte que es normal sentir tristeza y dolor. No puede forzarse a estar feliz, solamente porque es la temporada festiva.

Buscar ayuda. Si se siente solo o aislado, busque eventos comunitarios, religiosos o sociales porque pueden ofrecerle apoyo y compañía.

Buscar ayuda profesional en caso necesario. A pesar del gran esfuerzo de su parte, es posible que a menudo se vea triste o ansioso, lleno de quejas de índole física, irritable o desesperado, no pueda dormir y sea incapaz de enfrentar las tareas cotidianas. Si los sentimientos mencionados duraran un tiempo, consulte con el médico o con un profesional de la salud mental.

El Dr. Sood escribió La guía de Mayo Clinic para vida sin estrés.