Obra que mereció el Premio Xavier Villaurrutia en 1963

“La feria es una denuncia por la defensa de la tierra que está en manos que no les corresponde”, Sara Poot-Herrera

La Coordinación Nacional de Literatura invita a la actividad denominada La feria en domingo, Mesa a 50 años de La feria de Juan José Arreola, en la que participarán Orso Arreola, Tatiana Bubnova, Luzelena Gutiérrez de Velasco, Hernán Lara Zavala, Jorge Souza Jauffred y Sara Poot Herrera.

La mesa se llevará a cabo el domingo 8 de septiembre, a las 12:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, donde los escritores invitados versarán acerca de la trascendencia de La feria, uno de los libros más emblemáticos de Juan José Arreola, en este año en que se conmemora el cincuenta aniversario de su publicación.

La feria de Juan José Arreola es una novela fundacional, que en el momento de su aparición tuvo una grata recepción por parte de Rosario Castellanos y Fernando Benítez, y además recibió una buena crítica, recordó Orso Arreola.

“La novela es la historia de Zapotlán el Grande, a través del mundo prehispánico, luego de la conquista en 1531, cuando llegan los franciscanos y los primeros capitanes que van hacia el sur de Jalisco y Colima. Para Zapotlán, para Jalisco, tiene un referente yo diría histórico y cultural muy grande, porque aborda la vida de todo el pueblo”, expresó Orso Arreola en entrevista.

Para el hijo de Arreola la novela es un coro, las voces son solistas y cada voz, cada personaje, más que descifrarlo, hay que escucharlo, porque los personajes que hablan son las voces que reconstruyen todo el tejido en la sociedad de Zapotlán el Grande.

“En este sentido también la novela rescata mucho de la tradición indígena, los tlayacanques (los desposeídos de la tierra) como dueños de las tierras, de las primeras propiedades que hubo. En verdad que era muy importante que se hablara de los problemas históricos tradicionales, del despojo de las tierras que ocurre en México y se consuma en México con las Leyes de Reforma. Entonces la novela tiene todo ese peso histórico, y está hecha, digamos, como la conciencia de todo un pueblo. En la feria, el personaje principal es el pueblo de Zapotlán el Grande”, agregó Orso Arreola.

Por esta obra le fue concedido el Premio Xavier Villaurrutia a su autor en 1963. La novela está conformada por cuentos cortos, pequeños fragmentos y pensamientos, que permiten al lector efectuar un recorrido por la forma en que vivían los habitantes de Zapotlán el Grande, un pueblo al sur de Jalisco, después de la Revolución, conocido hoy como Ciudad Guzmán.

Sara Poot-Herrera, especialista en la obra de Juan José Arreola, expresó que La feria es una novela que nunca ha estado de moda, pero que si el lector se interna en sus páginas, se encontrará con ese pensar en lo profundo de ese mexicanismo que Arreola propuso por medio de las palabras, y la sabiduría de estas.

“La feria es una denuncia por la defensa de la tierra que está en manos que no les corresponde. La feria comienza en 1954, ahí esta Arreola y su musa lo está rodeando y diciéndole que escriba eso que va a convertirse en un homenaje a Zapotlán el Grande, que de tan grande, dice Arreola, lo hicieron Ciudad Guzmán, y yo digo que La feria lo hizo aún más Grande”, expresó Poot-Herrera, “es una épica, es una lírica, que Arreola convierte a Zapotlán el Grande en un pueblo literario, en un pueblo antiguo que se va a ficcionalizar, que se convierte en crónica, en historia, en micro historia, en cuentitos, en novela… en fin, es un cruce de géneros y de voces que están clamando, unas por la tierra, otras por un temblor, por la feria misma que cada año se celebra, es una polifonía perfecta”.

La investigadora, que escribió Un giro en espiral. El proyecto literario de Juan José Arreola (1992), explicó que en esta novela se encuentra un clamor permanente por la tradición, por la palabra, por la tierra, por la costumbre, por la identidad, por reconocerse uno mismo en el otro. Se trata, agregó, de una novela que no está contaminada de extranjerismos, aunque están metidos ahí de una manera muy sabia.

“¿Por qué leer hoy La feria?, porque es muy importante volver a un sentido de educación democrática. Un sentido de educación donde consideremos al otro, donde pensemos en el otro; tenemos como la cultura en México del ‘listillo’; estás en la cola pero yo me meto, estás en el banco pero yo me paso, en fin, y esta consideración al otro es muy importante, hay que recuperarla y en la novela, escuchar esas voces es pensar que hay otros que piensan de manera igual que yo, también otros de manera contraria a lo que yo pienso; es encontrar todo ese coro de voces de visiones del mundo, de quienes nos rodean. Yo pienso que volver a La feria es volver a la tradición, es volver a nuestra palabra”, expresó Poot-Herrera.

Juan José Arreola nació en Zapotlán el Grande (hoy Ciudad Guzmán), Jalisco, el 21 de septiembre de 1918; murió en Guadalajara, Jalisco, el 3 de diciembre de 2001. Ensayista, narrador y poeta. Estudió actuación en la Escuela de Teatro del INBA y actuó bajo la dirección de Rodolfo Usigli y Xavier Villaurrutia. Becado por el Instituto Francés de América Latina, viajó en 1945 a París, donde estudió declamación, técnica de actuación y fue comparsa de la Comedia Francesa. Fue corrector del Fondo de Cultura Económica (FCE); director y fundador de la Casa del Lago; coordinador de ediciones de la Presidencia de la República; colaborador y actor en programas de radio y televisión; profesor de la Facultad de Filosofía y Letras; jefe de circulación de El Occidental; coeditor de El Vigía, Eos y Pan; fundador y director de Mester y las colecciones editoriales Los Presentes, Cuadernos y Libros del Unicornio; fundador y miembro del consejo literario del CME; fundador de diversos talleres literarios de la UNAM, IPN, DDF y SRE; dirigió seminarios de escritores cubanos en la Casa de la Américas; realizador del programa de televisión “Aproximaciones”; creador del título de la colección Breviarios del FCE y de la serie Nuestros Clásicos de la UNAM. Formador de importantes escritores que han destacado en la segunda mitad del siglo XX, quienes acudieron a su taller literario y publicaron en Mester. Traductor del francés de temas artísticos, hizo una importante traducción de Francis Thompson. En 1992, la Universidad de Guadalajara creó el Centro de Investigación Teatral Juan José Arreola; en 1999 se construyó el Centro de Escritores Juan José Arreola, y en 2002 se instituyó el Concurso Nacional de Cuento Juan José Arreola. Participó en algunos programas teatrales de Poesía en Voz Alta. Confabulario forma parte de las grabaciones de la colección “Voz viva de México”, de la UNAM, que se editó en 1961, se reeditó en 1985 y se pasó a formato CD en 2002.

Colaboró en América, El Hijo Pródigo, Eos, Letras de México, Novedades, Pan, Siempre! y Revista Universidad de México. Becario del CME, 1951 y 1953; y de El Colegio de México, en filología, 1945. Miembro del SNCA, como creador emérito. Premio Jalisco de Literatura 1953; Premio Festival Dramático del INBA 1955 por La hora de todos; Premio Xavier Villaurrutia 1963 por La feria; Premio Nacional de Periodismo 1977; Oficial de Artes y Letras del Gobierno de Francia 1977; Premio Azteca de Oro a la revelación anual de televisión 1975.; Premio Nacional de Ciencias y Artes (Lingüística y Literatura) 1979; Premio UNAM 1987 en aportación artística y extensión de la cultura; Premio Jalisco de Letras 1989; Premio Internacional de Literatura Juan Rulfo 1990; Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 1992; Premio Internacional Alfonso Reyes 1995.; Doctor honoris causa 1996 por la Universidad de Colima y 2002 (póstumo) por la UAM. En 2000 la Universidad del Claustro de Sor Juana, Casa Lamm, los centros universitarios de Integración Humanística y de Estudios Universitarios de Londres le entregaron una de las 17 medallas a los sabios de fin del siglo XX.

Entre su obra publicada figuran los cuentos Gunter Stapenhorst, (1946, 2002), Varia invención (1949), Cinco cuentos (1951), Confabulario (1952), Confabulario y Varia invención (1955), Punta de plata (1958, 1993), Bestiario (1959), Confabulario total [(1941–1961) 1962], Cuentos, Casa de las Américas (1969), Palindroma (1971), Mujeres, animales y fantasías mecánicas (1972), Confabulario antológico (1973), Zoo en cuarta dimensión (1973), Mi confabulario (1979), Confabulario personal (1980), Luz azul (1983), Estas páginas mías (1985), Confabulario definitivo (1986), Obras (1995), Narrativa completa (1997), Tres días y un cenicero (2000).

En ensayo escribió La palabra educación (1973), Y ahora la mujer (1975), Inventario (1976), Ramón López Velarde: una lectura parcial (1988), Ramón López Velarde: el poeta revolucionario (1997), Prosodia y variaciones sintácticas (1997).

En novela: La feria (1963), en tanto que en poesía creó Antiguas primicias (1996), y en teatro, La hora de todos (1954).