Sara García, a quien todos conocemos como la abuelita del cine nacional, y por ser la imagen de la abuelita del chocolate homónimo, empezó su carrera a una edad temprana. Dicen los que saben que fue una joven que “siempre” quiso ser anciana.

Participó en innumerables películas. Sus papeles iban del drama a la comedia, pasando obviamente por el melodrama. Sus parejas en el cine fueron principalmente Carlos Orellana, Fernando Soler y Joaquín Pardavé, sus hijos y o nietos, entre otros, Pedro Infante, Emilio Tuero, Rubén Rojo y “Cantinflas”.

Solía ser la madre/abuela abnegada y sumisa (Mamá Inés) o (Acá las tortas) fuerte, mandona y enojona;( Los tres García); o la esposa abusiva y prepotente que sólo sabía quejarse de su suerte, La familia Pérez. Su nombre completo: Sara García Hidalgo.

Sara nació el 8 de septiembre de 1895 en Orizaba, siendo la décimo primera y a la vez única hija de dos españoles, pues sus diez hermanitos murieron antes de que ella naciera.

Sus padres fueron Isidoro García Ruiz y Felipa Hidalgo Ruiz. Siendo él arquitecto de profesión, llegó a Veracruz procedente de La Habana, Cuba.

A principios de 1900, Sara se contagió de tifus e infectó a su madre, quien falleció meses después.

Su buena conducta y excelentes calificaciones permitieron que continuara en el colegio donde estaba internada e incluso se convirtiera en la suplente del profesor de dibujo, gracias a su gran sensibilidad artística e inclinación por la pintura.

Su debut como actriz en fue en 1917 cuando el director, actor y funcionario de Azteca Films, Joaquín Coss, la invitó a participar en lo que sería su primera película, En defensa propia.

El cine la llevó al teatro; fue así que se integró a la Compañía de Comedia Selecta. En corto tiempo, su magnífica dicción y pujante voz le dieron prestigio y le permitieron formar parte del repertorio de las compañías más destacadas del momento. En una de estas compañías conoce a su único esposo, Fernando Ibáñez, con quien procrea a su única hija, Fernanda.

Tiempo después la relación con Ibáñez terminó y Sara retomó su trabajo como actriz de teatro. Posteriormente comenzó a ser solicitada para papeles en el cine sonoro y obtuvo su primer rol estelar en la cinta Así es la mujer (1936); No basta ser madre (1937), en la que también su hija incursionó en la actuación; así como Por mis pistolas (1938) y Papacito lindo (1939), tras lo cual tuvo que superar la muerte de su hija a causa de fiebre tifoidea en 1940.

Su leyenda como La Abuelita del Cine Nacional surgió con la filmación de la cinta Allá en el trópico (1940), de Fernando de Fuentes, pues a pesar de ser muy joven interpretó el papel de una anciana. Para aparentar la edad del personaje que interpretó se apoyó en una peluca que, según sus propias palabras, “fue una obra maestra”, así como por la carencia de todos sus dientes, que ella misma se había mandado a quitar para interpretar un papel en teatro. Además, se mandó fracturar una rodilla para tener un uso natural del bastón.

En 1960 Fernando Villeli escribió Un rostro del pasado, una impactante telenovela del género policíaco que resultó ser todo un éxito, al que siguieron La gloria quedó atrás (1962), La duquesa (1966), Anita de Montemar (1967); Mi maestro (1968), Telenovela mensual (1972) y Mi rival (1973). Su regreso a la televisión, en 1974, fue triunfal al interpretar a la nana Tomasina en la telenovela Mundo de Juguete.

Murió el 21 de noviembre de 1980 y se le recuerda como una una mujer de fuerte temperamento, disciplinada y que siempre dio su máximo esfuerzo en cada uno de sus papeles.