De niño, Rufino Tamayo quedó fascinado con las formas y colores de las frutas que había en el puesto que sus tíos tenían en el mercado y decidió pintarlas. Ahora, niños y adultos mayores gozan del espacio que legó al pueblo de México, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.

Por su importancia como artista, coleccionista y gestor cultural, Tamayo es el gran patrono de las artes, afirma Xatziri Peña, curadora educativa del museo y responsable del diseño de los programas dirigidos al público de todas las edades para introducirlos a las exposiciones de arte contemporáneo que se exhiben en el recinto y a la colección que legó el pintor oaxaqueño.

El arte, para serlo, debe abrirse a nuevos horizontes, dijo Tamayo, y con base en esa filosofía es como trabaja el Departamento de Comunicación Educativa del museo, al elaborar programas que contribuyan a la educación visual y patrimonial de quienes lo visitan. Este es un espacio de libertad, creativo, crítico y reflexivo, pero también de dialogo y encuentro, afirma Peña.

La gestora cultural y especialista en educación en museos refiere que los programas que se desarrollan en el museo no están diseñados para una edad específica, ya que todos están enfocados para generar experiencias significativas, creativas, flexibles, lúdicas, críticas y de pensamiento frente al objeto artístico, de acuerdo a las colecciones y temáticas del recinto.

El Departamento de Comunicación Educativa del Museo Tamayo atiende a aproximadamente 50 personas a la semana, quienes reservan previamente en grupos mínimos de 10 y máximo de 30, para que puedan ser atendidas en forma casi personal.

Se visita la exposición con un pensamiento más analítico y se le otorgan al público argumentos críticos frente al arte. Así es como se trasciende a la visita guiada habitual. Además, se culmina con un taller objetual. “Los procesos de arte contemporáneo no terminan en objetos, los artistas ya lo hicieron muy bien, lo que se necesita es generar una experiencia en las personas que genere procesos de aprendizaje”.

Jugando con Tamayo

Mención especial merece el programa Jugando con Tamayo, que este sábado 4 de octubre inicia una nueva temporada en la explanada del museo. Se trata de un camión que funciona con paneles solares y en su interior transporta el arte de Rufino Tamayo para acercarlo a niños y adultos de todas las delegaciones del Distrito Federal.

En el exterior parece un autobús común, pero en su interior uno descubre las maravillas que resguarda. Comenzó a funcionar en 2005, pero ha tenido algunos cambios en sus nueve años de existencia.

La tercera modificación en el contenido de los talleres estuvo a cargo del artista Ulises Figueroa, quien por medio de 13 obras temáticas del pintor oaxaqueño se pueden abordar los temas que más le interesaban: cosmos, familia, animales y frutas.

Además, una empresa de diseño remodeló el interior del autobús: colocó paneles solares que permiten el funcionamiento de la iluminación, audio, video y ventilación. También se instalaron butacas plegables, un espacio para transportar mesas y sillas para realizar los trabajos, y mamparas deslizables.

Primero se conoce la vida y obra de Rufino Tamayo en un video de dos minutos y medio de duración. Posteriormente se observan los cuadros colocados a lo largo del autobús. También se encuentra un árbol genealógico con la familia del pintor: su esposa Olga y sus animales, ya que no tuvieron hijos.

Los talleristas de Alas y Raíces del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), coordinados por Daniel Rendón, atienden a dos grupos de 30 personas cada uno. A cada grupo se le destinan dos horas para hacer el recorrido y la actividad, que puede ser la realización de máscaras, constelaciones, árbol genealógico, ofrenda, mural cósmico o espejo del cielo.

Generalmente el autobús hace un recorrido por día (lunes, martes, jueves y viernes, ya que no circula miércoles ni sábado), y acude a escuelas públicas, casas de cultura y parques de las 16 delegaciones del Distrito Federal. Los domingos permanece en la explanada del museo.

Los talleres son gratuitos. En el caso de las escuelas particulares, se cobra 50 pesos por niño, para generar ingresos que permitan continuar con el programa. Se tiene pensado introducir nuevos autobuses adaptados para personas con discapacidad, el próximo año.

Jugando con Tamayo es una iniciativa de educación a través del arte impulsada por la Fundación Olga y Rufino Tamayo, en alianza con el Conaculta, el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Cámara de Diputados.

En su primera etapa, de 2005 a 2011, se realizaron 652 visitas en las que se atendieron alrededor de 24 mil personas, en sitios como escuelas públicas, casas hogar, orfanatos y hospitales infantiles. Aunque el autobús acude al lugar que se le solicite, la idea es completar el círculo y despertar el interés para que posteriormente los beneficiados con los talleres acudan al museo.

El pasado 19 de noviembre la escritora y periodista Elena Poniatowska fue elegida para recibir el Premio Cervantes, considerado el Nobel de nuestra lengua. El Ministerio de Cultura de España lo otorga a la obra global de un autor de habla castellana, reconociendo sus aportaciones decisivas para el patrimonio cultural del mundo hispanoparlante. La ceremonia de entrega será el 23 de abril de 2014, fecha del aniversario luctuoso de Miguel de Cervantes Saavedra. Los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, como es tradición, serán los encargados de entregar el galardón.

Por  Guillermo Velasco Tapia

Elena es la quinta mexicana en recibir este reconocimiento. Además de ella han sido premiados: Octavio Paz en 1981, Carlos Fuentes en 1987, Sergio Pitol en 2005 y José Emilio Pacheco en 2009. Como dato curioso: Fuentes, Pitol, Pacheco, Carlos Monsiváis y Poniatowska trabajaron juntos en los suplementos culturales de Fernando Benítez.

Elena ha cultivado los géneros de la entrevista, el ensayo y la novela. Su literatura es fuerte, vibrante, llena de emoción y desborda humanismo. Gusta de mezclar la ficción con personajes de la vida real. Entre sus heroínas de novela están Jesusa Palancares, Angelina Beloff, Tina Modotti y Leonora Carrington.

Como periodista se inició en los diarios Excélsior y en Novedades, actualmente escribe para La Jornada. En la colección Todo México se han reunido la mayoría de sus entrevistas, que en su mayor parte son a personajes del mundo de la cultura, como: Dolores del Río, Lola Alvarez Bravo, Roberto Montenegro, Marlene Dietrich, León Felipe, Gabriel Figueroa, Renato Leduc, Juan Gabriel, Carlos Chávez, Silvia Pinal, José Revueltas, Artur Rubinstein, Josefina Vicens.

Hasta Santa Claus ha sido víctima de las preguntas, aparentemente, inocentes e ingenuas de Elena. Cada entrevista viene acompañada de una pequeña explicación de la situación que rodeó sus encuentros con estas grandes personalidades o nos da información adicional sobre sus vidas y obras. El resultado es genial, entrañable. El lector puede conocer de cerca a esos famosos e ilustres seres. En este trabajo, no todo fue miel sobre hojuelas, a veces resultó ríspido, como la vez que fue a ver a Cantinflas:

-…Oiga, don Cantinflitas, ¿a usted le chocan los periodistas?
-No me chocan los periodistas. Y le hago la aclaración: “periodistas”…
Y más adelante:
-¿Admira usted a Chaplin?
-Sí
-¿Por qué?
-Nomás porque sí, no me gusta dar explicaciones.

Con Rufino Tamayo, su trabajo fue magnífico, aunque la esposa del pintor no quedó tan contenta:

..escuché a Olga hablar en voz muy alta por teléfono y dar los precios en un inglés macarronudo… …escribí: “Dis pichur is ten fausen dollar, no, no, dis pichur is fifti fausen dollar, no less…” …y tal como lo escribí se publicó… …los invitados me felicitaban : “¡Qué traviesa eres, cómo me has hecho reir!” Paz, los ojos chispeantes de malicia, me abrazó: ¡Qué Barbara!… …Yo no reía nada porque me di cuenta que los Tamayo, sobre todo Olga, estaban muy enojados… …El resultado es que nunca más fui requerida a su maravillosa casa de Malintzin…

Otra anécdota, que ella misma ha contado en muchas ocasiones: Lo primero que le dijo Diego Rivera al conocerla fue: Tengo dientes de leche y me como a las periodistas chaparritas. Por cierto, La Jornada ha vuelto a publicar la primera entrevista que Poniatowska le hizo a este gran pintor, uno de los tres grandes muralistas del siglo XX.

Ya en este tono de confidencias, es preciso decir que Elena es, por un lado de su familia, sobrina de la poetisa Pita Amor, conocida también como la Undécima Musa. Y por el otro nació con el título de princesa, pues su padre era sobrino del último rey de Polonia, Estanislao II Poniatowski.

Cabe señalar que estamos ante una creadora multipremiada. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1978. Es Doctora Honoris Causa de ocho universidades, entre las que se encuentran: New School of Social Research de Nueva York; Manhattan Ville College, Nueva York; Universidad Nacional Autónoma de México; Universidad de Puerto Rico. Ha ganado dos veces el Premio Mazatlán de Literatura, en 1971 por Hasta no verte Jesús mío y en 1992 por Tinísima. En 2001 obtuvo el Premio Alfaguara de Novela por La piel del cielo. Es Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura 2002. Y por su libro Leonora le concedieron el Premio Biblioteca Breve 2011. Estos son sólo algunos de tantos reconocimientos que ha recibido a lo largo de su carrera. Su obra ha sido traducida a más de diez idiomas, de los que destacan el inglés, francés y alemán.

Qué mejor manera de festejar a una escritora que leyéndola, y qué mejor que estas vacaciones decembrinas para hacerlo. Tenemos muchas opciones. Sí queremos novelas que nos llenen de asombro y de gozo podemos empezar por Tinísima; Querido Diego, te abraza Quiela; o Leonora. Y ¿por qué no? hasta con Las siete cabritas (acotando que no es una novela). En este libro, Elena, retrata de manera muy especial a personajes como Frida Kahlo, Pita Amor, Nahui Olin, María Izquierdo, Elena Garro, Rosario Castellanos y Nellie Campobello.

Ya si queremos algo de contenido más social, son imperdibles La Noche de Tlatelolco y Nada, Nadie: las voces del temblor. Elena también tiene libros acerca de grandes personajes masculinos como: Juan Soriano, niño de mil años, Octavio Paz, las palabras del árbol. Con este último libro estaríamos matando dos pájaros de un tiro, pues empezaríamos la celebración del centenario del natalicio de nuestro Premio Nobel de Literatura, que se cumple en 2014.

Otra opción es ir a la página web Descarga Cultura UNAM, y escuchar los podcast en su propia voz de dos cuentos: El corazón de la alcachofa (muy recomendable) y El recado. La dirección electrónica es: http://www.descargacultura.unam.mx/app1

Queda mucho por decir de Elena Poniatowska, pero ya me tengo que ir a leer Lilus Kikus y La piel del cielo.

Supermexicanos lamenta el fallecimiento del historiador y cronista de la Ciudad de México, Guillermo Tovar y de TeresaEl desaparecido historiador, hermano del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, nació en la Ciudad de México en 1956. Su interés por la historia surgió cuando era apenas un niño, y fue alimentado por los volúmenes de la gran biblioteca de su abuelo, Guillermo de Teresa y Teresa. Su erudición en la materia ya existía desde temprana edad. Incluso en su adolescencia fue consejero de asuntos de arte colonial para la Presidencia de la República y colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Su primer libro, Noticias históricas de la Delegación Miguel Hidalgo, fue publicado en 1976, cuando contaba con 19 años de edad. A este le siguió Pintura y escultura del Renacimiento en México, tres años después.

En 1986 fue nombrado cronista de la Ciudad de México, cargo que habían ocupado Miguel León Portilla, José Luis Martínez y Salvador Novo. Fundó en 1987 el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, del que formaron parte académicos y artistas como Octavio Paz, Rufino Tamayo, José Iturriaga, Fernando Benítez, José Luis Martínez, Luis González y González, Emmanuel Carballo, Ramón Xirau y Fernando Gamboa. Tovar permaneció como Cronista Emérito.

Algunos de sus libros más celebrados son Bibliografía novohispana de arte (1988) –resultado de una profunda investigación que mereció mereció la beca Guggenheim–, La Ciudad de los Palacios: crónica de un patrimonio perdido (1990), Pegaso o el mundo barroco novohispano en el siglo XVII (1993) y Crónica de una familia entre dos mundos. Los Ribadeneira en México y España (2009).

Apasionado promotor de la herencia cultural mexicana, obtuvo las medallas Benito Juárez de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en 1972, Miguel Othón de Mendizábal del INAH en 1985 y al Mérito Ciudadano de la Asamblea de Representantes del Gobierno del Distrito Federal en 1995.

Formó parte de la Comisión Nacional de Preservación del Patrimonio Cultural de México y fue miembro correspondiente en México de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, asociado honorario de la Hispanic Society of America, de la Antigua Sociedad de Bibliófilos Mexicanos y del Comité Ejecutivo para el Rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Información del INBA