Usted seguramente habrá visto en televisión los anuncios de ciertos zapatos que prometen hacer bajar de peso con sólo usarlos, y de ribete fortalecerle las piernas, corregirle la postura y el andar, y moldearle los glúteos hasta dejarlos como nalgas de princesa.

Pues bien, seguramente también le interesará saber que uno de los mayores fabricantes de ese tipo de calzado, la compañía norteamericana Skechers, aceptó pagar 45 millones de dólares de multa para terminar con una demanda de la Comisión Federal de Comercio (CFC) de Estados Unidos, que la acusó de engañar a los consumidores sobre las supuestas propiedades de esos zapatos, de los cuales su publicidad asegura que ayudan a “perder peso y a fortalecer y tonificar los glúteos, piernas y músculos abdominales”.

Tales afirmaciones, según las autoridades, carecen por entero de fundamento y en consecuencia se les considera publicidad engañosa. Además de la multa, la CFC ordenó a la empresa rembolsar su dinero a todos los compradores de esos zapatos que lo solicitaran. La compañía negó las acusaciones de publicidad engañosa y dijo que aceptaba la multa y el rembolso sólo para no perder el tiempo en un costoso y prolongado juicio. La CFC, sin embargo, le dio la oportunidad de presentar pruebas científicas de sus afirmaciones, cosa que Skechers no hizo.

Uno de tantos anuncios de una de tantas marcas de zapatos que explotan el deseo de la gente de adelgazar y mejorar su figura sin tener que hacer mayores esfuerzos

Esta empresa norteamericana, por lo demás, no es la única productora de zapatos “adelgazadores” ni la única que le toma el pelo a los compradores prometiéndoles bajar de peso y mejorar su musculatura, su fortaleza y su condición física por el solo hecho de usarlos. Los hay de diferentes marcas y modelos, como Step Gym, Shape-Ups, Fitness Step, Reebok Easytone, MBT, Flitflops, Go Vital, Perfect Step, Resistance Runner, Toners, Slim Step o Power Diet Shoes.

Todos, sin embargo parten esencialmente del mismo principio básico: su diseño es tal que obliga a quien los usa a caminar de manera forzada, en condiciones de cierto desequilibrio y con mayor esfuerzo a consecuencia de esa ligera inestabilidad o anomalía en la marcha. Supuestamente, con ello el cuerpo utiliza más energía de lo normal para caminar, y tales calorías adicionales que se consumen permiten adelgazar.

Desde luego, todo esto es puramente teórico. Si bien hay en efecto un mayor gasto de energía al utilizar esos zapatos, es muy poca cosa como para que con sólo 15 ó 20 minutos diarios de caminata se puedan perder varios kilos en dos o tres semanas sin hacer ningún ejercicio adicional ni modificar la dieta para reducir la ingesta de grasas, carbohidratos y otros alimentos que en exceso provocan sobrepeso y obesidad.

Ya hace unos 35 años estuvieron de moda zapatos que igualmente prometían adelgazar porque su diseño —sin tacón y con la suela más delgada en la parte del talón que en el frente— obligaba a caminar “como si estuviera uno sobre arena”.

Los zapatos adelgazadores, por lo demás, no son sólo un engaño, sino que ofrecen ciertos peligros. Su diseño obliga a los diversos músculos de la pierna, el pie y otras partes del cuerpo a realizar esfuerzos anormales que provocan tensiones también anormales que a la larga o a la corta pueden afectar el tendón de Aquiles. Igualmente, se corre el peligro —especialmente entre personas de edad avanzada o de constitución obesa— de perder el equilibrio y sufrir caídas.

Y todo ello prácticamente a cambio de nada, pues como decíamos, los beneficios de los dichosos zapatos son más imaginarios que reales y lo único que adelgazan es el bolsillo del comprador.

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