Podría pensarse que en las zonas más pobladas del planeta ya han sido identificadas y registradas todas las especies de grandes plantas. Sobre todo aquellas que resultan muy visibles por su tamaño y por crecer en ambientes donde resaltan claramente los ejemplares aislados.

Un ejemplar de la nueva especie. El género al que pertenece, el Coccothrinax, comprende más de 50 especies bastante parecidas entre sí. La mayoría son endémicas de zonas limitadas de la cuenca del Caribe y todas se caracterizan por su lento crecimiento, lo cual las hace muy vulnerables a las alteraciones ambientales, que pueden diezmar fácilmente sus poblaciones.

Pero de tiempo en tiempo se descubren nuevas especies con tales características. Así, el ahora muy conocido nakax, Coccothrinax readii, una palma muy abundante en la franja costera del norte y oriente de la península de Yucatán, fue identificada como especie apenas en 1980. Y en Cuba acaba de descubrirse la Coccothrinax torrida una especie del mismo género que podría considerarse prima hermana de la nuestra.

Por Juan José Morales

Esta nueva palma fue identificada en 2006 por Carlos Morici, de la Universidad de La Laguna de las islas Canarias, y Raúl Verdecia Pérez, del Jardín Botánico de Las Tunas en Cuba. El término torrida de su nombre científico le fue asignado por referencia al ambiente extremadamente seco y caluroso en que vive.

Se le encuentra únicamente en un pequeño sector de la región de Guantánamo, en el extremo suroriental de Cuba, que de hecho es una de las zonas más cálidas y secas en toda la cuenca del Caribe. En ese sitio impera un clima semidesértico, con lluvias sólo dos o tres meses del año que en total apenas superan los 400 milímetros y una temperatura media anual de 28 grados. Además, el terreno, calizo, es muy pedregoso y carente casi por completo de humus o materia vegetal.

En tales condiciones de extrema escasez de agua y altas temperaturas, no es de extrañar que la vegetación consista principalmente en arbustos bajos y espinosos, algunas lianas y plantas de las llamadas suculentas, típicas de las zonas áridas, cuyos tejidos son capaces de almacenar gran cantidad de agua que absorben ávidamente cuando cae algo de lluvia, para utilizarla durante los meses de sequía.

Entre todas las especies de su mismo género, es una de las más pequeñas, tanto por su porte como por el tamaño de sus hojas. El tronco, de entre 2.5 y cuatro centímetros de diámetro, muy recto como el de sus demás parientes, alcanza entre dos y ocho metros de altura, pero es raro encontrar ejemplares de elevado porte.

Aunque destaca entre la baja vegetación de matorrales que la rodea y por tanto resulta muy conspicua, esta palma no había sido reconocida como nueva especie porque se le confundía con otras dos del mismo género que crecen en las cercanías. Incluso, ejemplares colectados en 1974 fueron erróneamente clasificados como una de aquellas.

Hasta hora, la Coccothrinax torrida no ha sido encontrada en ningún otro lugar de Cuba ni del mundo. Por ello se considera que es endémica de esa pequeña región. Es decir, que crece ahí y solamente ahí, de igual manera que su prima hermana, nuestro nakax, es exclusivo de la franja costera de península de Yucatán.

En opinión de los botánicos, el hecho de que esta nueva palma esté constreñida a un área tan reducida, se explica porque las condiciones ambientales —escasísima precipitación pluvial, suelo muy pobre, calizo y pedregoso, y alta temperatura todo el año— son muy específicas del lugar y determinaron que la especie surgiera ahí pero no pueda propagarse a otros lugares de las inmediaciones donde la situación es diferente.

Debido a esto, y a lo reducido de su población, la Coccothrinax torrida ha sido catalogada como especie amenazada. Sin embargo, las perspectivas para su conservación parecen buenas, pues en la zona casi no hay ni se prevén para el futuro cercano actividades humanas que perturben ese especial nicho ecológico en que ha podido existir.

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