Ahora que se habla de la guerra contra las drogas, que tantos miles de muertos ha costado a los mexicanos —mas no a los norteamericanos ni a los europeos—, vale la pena recordar las que podrían denominarse guerras en favor de las drogas, un par de episodios históricos de los que prefieren no hablar Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Francia y otras naciones que estuvieron involucradas en ella.

Juan José Morales

fumadores-de-opioDesde luego, aquellas contiendas no se llamaron así. Se les conoce como Guerras del Opio, y tuvieron lugar a mediados del siglo XIX. En aquel entonces, había en Europa gran demanda de té, seda, porcelana y otros productos chinos. Pero como en China no había mucha demanda de productos europeos, la balanza comercial resultaba desfavorable para las naciones europeas.

Para equilibrarla, España comenzó a vender en China grandes cantidades de opio, que se introducía de contrabando. Pronto comenzó a hacer lo mismo la llamada Compañía de las Indias Orientales, una dependencia del gobierno inglés que administraba a la India, entonces colonia británica. Estados Unidos y Alemania igualmente le entraron al productivo negocio, que dejaba ganancias del 400%.

Puede entonces decirse, sin exageración, que todos esos países fueron oficialmente narcotraficantes y envenenadores del pueblo chino.

Las cantidades de opio así vendido —con un amplísimo margen de ganancia— fueron en continuo aumento, y en continuo aumento fue también el número de adictos, que gastaban las dos terceras partes de sus salarios en la compra de la droga. Ante los graves problemas sociales que ocasionaba el creciente y desenfrenado consumo del estupefaciente, sumamente adictivo, en 1839 el emperador Dao Guang, ordenó destruir cierta cantidad de cajas de opio introducidas ilegalmente y solicitó cortésmente a su majestad británica, la reina Victoria, que por favor respetase las reglas del comercio internacional y dejara de contrabandear opio en China.

Poco o nada pudieron hacer los endebles juncos armados chinos contra las modernas naves de guerra británicas, entonces las mejores del mundo. En la imagen, una de las desiguales batallas navales de la Primera Guerra del Opio. Así, a fuerza de cañonazos, se obligó a China a permitir que se legalizara el consumo de ese estupefaciente en su territorio. Puede decirse entonces, que los mayores narcotraficantes de la historia fueron los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, España y otras potencias occidentales.

Poco o nada pudieron hacer los endebles juncos armados chinos contra las modernas naves de guerra británicas, entonces las mejores del mundo. En la imagen, una de las desiguales batallas navales de la Primera Guerra del Opio. Así, a fuerza de cañonazos, se obligó a China a permitir que se legalizara el consumo de ese estupefaciente en su territorio. Puede decirse entonces, que los mayores narcotraficantes de la historia fueron los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, España y otras potencias occidentales.

La augusta monarca, según tengo entendido, ni siquiera se dignó responder a la petición. Envió una poderosa flota de buques de guerra que sin mayores problemas —pues entonces la Gran Bretaña era la mayor potencia naval del mundo— derrotó a la armada china. Esa fue la Primera Guerra del Opio, librada entre 1839 y 1842, en la cual Gran Bretaña fue apoyada entusiastamente por España, Alemania, Estados Unidos, Francia y Portugal.

A China se le impusieron condiciones humillantes mediante el llamado Tratado de Nankín, entre ellas permitir la venta irrestricta de opio, abrir varios puertos al comercio, también sin restricciones para los europeos, y ceder el territorio de Hong Kong a la Gran Bretaña por 150 años (terminó devolviéndolo a regañadientes 155 años más tarde).

El gran descontento que esto ocasionó despertó fuertes sentimientos nacionalistas, y no tardó en desatarse, en 1850, una rebelión para expulsar a los extranjeros. Nuevamente intervinieron los buques y las tropas europeas en la Segunda Guerra del Opio, que se prolongó hasta 1856 y culminó también con la derrota de China y la firma del Tratado de Tientsin, que impuso nuevas y más duras condiciones al gobierno chino.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

SniferSegún estadísticas en los tres años del gobierno de Peña Nieto se han registrado en México más de 54 mil homicidios, lo cual da un promedio superior a 18 mil anuales. Realmente, es una cifra espeluznante, pero palidece ante las más de 47 mil muertes que en un solo año, 2014, hubo en Estados Unidos por sobredosis de drogas, contra sólo 33 mil en accidentes de tránsito.

Sí, leyó usted bien: más de 47 mil norteamericanos murieron en un solo año en aquel país a consecuencia de lo que en la jerga de los adictos se conoce como “un pasón”. Esto significa 128 muertes diarias, o una cada 12 minutos. Y, sumadas a las muertes de los años precedentes, se llega a un total realmente aterrador: de 2000 a 2014, casi medio millón de norteamericanos murieron por una sobredosis.

Juan José Morales

La diferencia entre México y Estados Unidos es que aquí las drogas hacen que la gente se mate entre sí en disputas por el control de su venta. Allá, que la gente se mate sola al consumirlas en exceso.

Las cosas han llegado a tal punto que se habla de una verdadera epidemia de muertes por sobredosis. Y es que de 2000 a la fecha, la tasa de mortalidad por esa causa ha aumentado 137%, al pasar de 6.2 por cada cien mil habitantes, a 14.7.

El incremento se debe en especial al consumo de opioides, tanto naturales como sintéticos. Los primeros, como la heroína y la morfina, son por así decir los opiáceos clásicos naturales; los segundos, potentes analgésicos sintéticos del tipo del fentanil —muchísimo más poderoso que la morfina, con la cual a menudo se vende mezclado para incrementar su potencia y al cual era adicto el conocido actor cinematográfico Philip Seymour Hoffman, muerto por una sobredosis a principios del año pasado—, la oxicodona, que se comercializa bajo nombres como OxyContin, Roxycodona y Oxecta, o la hidrocodona, que usualmente se vende combinada con analgésicos más suaves como el ibuprofeno, la aspirina y el paracetamol.

Los drogadictos pueden obtener estos opiáceos, ya sea mediante recetas expedidas por médicos inescrupulosos o en el mercado negro de medicamentos robados. Pero en los últimos tiempos se ha incrementado su producción en laboratorios clandestinos, con nulos controles de calidad, lo cual incrementa el riesgo de muerte.

Lo que ha causado alarma en la sociedad norteamericana, sin embargo, no es tanto el aumento en el número de fallecimientos por sobredosis, sino que este problema ya no sólo afecta a los grupos sociales marginados y de bajos ingresos habitantes de barriadas urbanas pobres, como los negros, sino que se ha extendido a las clases media y media alta y a las pequeñas ciudades y pueblos de las áreas rurales.

Antes, cuando el problema era el crack —una mezcla barata de cocaína y bicarbonato de sodio, altamente adictiva y muy peligrosa—, a las autoridades no les importaban las muertes por sobredosis, ya que el consumo de esa droga estaba limitado casi exclusivamente a los negros. Entre las clases altas la droga usual era la cocaína en polvo, más cara y más segura. La política, entonces, era meter a la cárcel a los consumidores, o dejar que murieran.

Ahora, en cambio, las buenas familias norteamericanas no quieren ver a sus hijos en un ataúd. Por ello está cambiando el enfoque sobre el consumo de drogas y —por fin— se le empieza a ver como un problema de salud y no de criminalidad.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

ReinaSombrasTres personas se enfrentan a la fuerza destructiva de la guerra contra el narcotráfico que cunde en la frontera México-Estados Unidos. Una monja activista de Monterrey, un agente federal en la frontera, y un hombre que fue pollero en Texas revelan el lado humano de un conflicto que se ha transformado en una crisis de derechos humanos y ha resultado en la desaparición de decenas de miles de personas en México.

La cinta de Bernardo Ruiz se estrena este viernes 6 de noviembre, y tú puedes asistir a la premiere si eres de los primeros en solicitar tu pase doble a través de nuestras redes sociales o del correo electrónico. Tenemos 5 pases dobles para nuestros seguidores en redes sociales (Twitter o Facebook). Envía tu nombre al correo electrónico redaccion@supermexicanos.com con la palabra Sombras en el asunto.

FOTOGRAFÍA Antonio Cisneros, Juan Hernández, Claudio Rocha

EDICIÓN Carla Gutiérrez

SONIDO José Araujo, Aldo Carrizales, Allen Green, Ernesto Muñoz, Leo Olivares, Gerardo Villareal, Byron Spears

GUIÓN: Bernardo Ruiz

MÚSICA: T. Griffin

PRODUCCIÓN Katia Maguire, Bernardo Ruiz, Jeff Skoll, Diane Weyermann, Carlos Gómez Andonaegui, Jimena Martí Haik

COMPAÑÍAS PRODUCTORAS “​Participant media Boiling Pot Quiet Pictures”

FESTIVALES Y PREMIOS Full Frame Documentary Film Festival, SWSW

“Lo que reina en las sombras”

Martes 3 de Noviembre
Horario: 20:00 hrs
Lugar: Cinepolis Plaza Carso
Dirección: Calle Lago Zurich #245 col. Ampliación Granada
Los ganadores deben llegar 30 minutos antes a la Sala 3 para tener acceso.

Galicia, 1891. Violeta Saramago ha crecido en un pequeño pueblo de la Costa da Morte. Su infancia está unida a la playa de Lariño, solitaria y hermosa como todas las de esa terrible costa, famosa por sus naufragios. Fascinada por las cartas de su tío Eliodoro que llegan desde Colombia, la joven se embarcará hacia el nuevo continente antes de cumplir la mayoría de edad.

Ediciones B Novela Septiembre 2014, Código 81400156

Allí descubrirá una Colombia llena de contrastes y turbadora belleza que la atrapará sin remedio. Conocerá la violencia en las plantaciones de café y se enfrentará, con ánimo inquieto y corazón imprudente, al poder. Violeta vivirá un comienzo de siglo convulso y trascendente, y conocerá uno de los lugares más inquietantes y maravillosos del país; el Hotel del Salto, que albergaba, en medio de la selva, las fiestas más lujosas de la alta sociedad colombiana; una burbuja de oro en medio de la exuberante jungla en la que Violeta tendrá una experiencia que cambiará su vida para siempre.

Margarita Barbáchano-. Licenciada en Periodismo y en Filosofía y letras, graduada en Psicología y en Publicidad. Ha trabajado como periodista en diversos medios de Barcelona y Zaragoza, además ha sido columnista de dos diarios importantes.1

Los entretelones de la caída de uno de los capos más poderosos del narco.

La captura del Chapo fue una entrega pactada pues, ¿qué ha sido de la incalculable fortuna que Forbes consideró para enlistar a Guzmán Loera como uno de los hombres más ricos del mundo?

Transcurrido un mes desde la escandalosa y mediática recaptura del Chapo, “llena de detalles telenovelescos difundidos por los propios gobiernos de México y Estados Unidos”, refiere el autor, no hay una sola acción que indique si alguna autoridad está incautando los bienes del capo.

José Reveles es un periodista con más de 40 años de experiencia. Ha colaborado para el diario El Financiero, el semanario Proceso y la agencia italiana de noticias ANSA. En 2001 fue acreedor al Premio Nacional de Periodismo. Sus investigaciones han versado, entre otros temas, sobre los derechos humanos, los abusos de poder, la represión a movimientos sociales y la conversión de México en un Estado militarizado. Una cárcel mexicana en Buenos Aires (1980), Las manos sucias del PAN (2012), Las historias más negras (Debolsillo, 2009) y El cártel incómodo (Grijalbo, 2010) son algunos de sus libros.

“La corrupción en sus formas más recientes no se trata únicamente del uso del soborno a baja escala o solamente en la instancia económica”.

Un libro que logra explicar lo sucedido en Michoacán.

Los autores cuestionan el concepto tradicional de «corrupción» del Banco Mundial, que considera esta práctica como exclusiva de aquellos casos en los que un agente gubernamental acepta o promueve sobornos para su beneficio privado y abusando de su función pública. Esta definición, explican los autores, no considera todo un conjunto de coerciones ejercidas por grupos ilegales (como los cárteles de la droga), que se encuentran muchas veces involucrados con los agentes gubernamentales o actúan desde esa esfera. Dado que el concepto tradicional de corrupción omite el uso de métodos coercitivos, es necesario ampliar las convenciones para entender la complejidad del problema.

Garay y Salcedo subrayan el caso de Colombia, donde, sólo en apariencia, el negocio de la droga ha decaído, el número de víctimas relacionadas con el narcotráfico ha disminuido y los capos notorios han sido extinguidos. Sin embargo, lo que ha ocurrido es una reconfiguración de los vínculos entre los grupos ilegales, de tal suerte que siguen operando, pero aliados ahora con los cárteles mexicanos y guatemaltecos.

Novedoso análisis de las redes ilícitas del narcotráfico y la corrupción, este libro explica diversos casos que ilustran el camino que ha seguido durante los últimos años la descomposición institucional en Colombia, Guatemala y México.

Es común escuchar que el tráfico de drogas en Colombia prácticamente se ha erradicado. Sin embargo, en estas páginas se presentan evidencias de que nos hallamos frente a una situación muy distinta: el narcotráfico en el hemisferio occidental se ha transformado radicalmente. Al enfrentar la interdicción área y marítima impuesta por Estados Unidos, entre otros factores, los cárteles colombianos vieron disminuidas sus utilidades y tuvieron que aliarse con diversos grupos del crimen organizado México, los cuales han adquirido un poder desmedido que se extiende incluso hasta Europa.

Los autores:
Luis Jorge Garay estudió ingeniería industrial en la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, y un doctorado en economía en el Instituto de Massachussets, Estados Unidos. Investigador visitante de universidades de Cambridge y Oxford.

Eduardo Salcedo-Alabarán es filósofo con maestría en ciencia política en la Universidad de los Andes, Bogotá. Trabaja con centros de investigación, y agencias públicas y privadas en América Latina, Estados Unidos y sudafricanas

Narcotráfico, corrupción y Estados
Autores: Luis Jorge Garay Salamanca y Eduardo Salcedo-Albarán
Sello: DEBATE