
Sabina Berman
Como parte del ciclo Protagonistas de la Literatura Mexicana, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) anuncia la realización de la sesión dedicada a la escritora Sabina Berman, quien estará acompañada por José Gordon, Cristina Rivera Garza, Héctor de Mauleón y Lucina Jiménez.
La cita para esta actividad, organizada por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, es el martes 12 de febrero, a las 19:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Más de 25 años de trayectoria en las letras han colocado a Sabina Berman como una de las figuras más prolíficas de la dramaturgia mexicana actual. Su talento la ha llevado a obtener el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón, así como el Premio Nacional de Periodismo, por mencionar algunas distinciones.
La vasta obra de Sabina Berman, que comprende dramaturgia, narración, poesía, periodismo y guiones para cine, permite apreciar espacios inesperados de gracia, belleza y compasión, según ha escrito José Gordon: “Reconocida por la belleza de imágenes que literalmente nos abren los ojos por su inteligencia y valentía”.
Si para Sabina Berman “el artista siempre está buscando el territorio no expresado”, entonces su obra —apunta Gordon— es un ejemplo de esta búsqueda: “Podemos ver los muros invisibles que construimos en las relaciones interpersonales, en las convenciones sociales, en los juegos de poder político, en la comedia de la hipocresía, mismos que la mirada de Berman pone sobre el escenario.
Sabina Berman (Ciudad de México, 1956), dramaturga, narradora, poeta y guionista, estudió psicología y letras mexicanas en la UIA; dirección teatral en el CADAC y en el Teatro T. Codirigió la película Entre Villa y una mujer desnuda. Colaboradora de Comunidad, El Financiero, El Zaguán, La Semana de Bellas Artes, Letras Libres, Punto de Partida, Siempre! y Unomásuno.
Galardonada con diversos premios y reconocimientos, entre su obra se encuentran trabajos como el cuento Un grano de arroz (1994); la novela La bobe (1990)Amante de lo ajeno (1997), y La mujer que buceó dentro del corazón del mundo(2011). En el ámbito de la crítica y reflexión es autora de Volar la tecnología Maharishi del campo unificado (en colaboración con José Gordon, 1987),Mujeres y poder (coautora con Denise Maerker, 1999), Gritos y susurros(colectivo de 38 autoras, 2004), Democracia cultural. Una conversación a cuatro manos (junto con Lucina Jiménez, 2006), Un soplo en el corazón de la Patria. Instantáneas de la crisis (2006). En poesía, Poemas de agua (1986),Lunas (1988).
Algunas de sus aportaciones escénicas son El jardín de las delicias (1976); Teatro de Sabina Berman: Yankee, Rompecabezas, Herejía, Águila o Sol, El suplicio del placer, Ésta no es una obra de teatro y Un actor se repara (1985); Muerte súbita(1988); Entre Villa y una mujer desnuda (1993); La grieta (1999); Molière(2000); Feliz nuevo siglo Doktor Freud (2011); Puro teatro (2004). En teatro para niños es creadora de: Jardín con animales (1985), El árbol de humo (1994) y Caracol y Colibrí (1996).
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El escritor José Agustín recibió el Premio “Juan Rulfo 2012 en el Palacio de Bellas Artes. El premio, por su destacada trayectoria artística y su aportación innovadora a la literatura mexicana, le fue entregado, en representación del Gobernador Mariano González Zarur, por el director del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura (ITC), Willebaldo Herrera Téllez, quien encabezó este evento junto con la directora nacional del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Vicencio Álvarez, y Jorge Arturo Abascal, del Consejo Ciudadano de Cultura de Puebla, representantes de las instituciones que convocaron al concurso.
José Agustín recibió 100,000 pesos, un diploma y una pluma Montblanc. Herrera Téllez señaló que “es un honor para el pueblo de Tlaxcala participar en este homenaje nacional a uno de los escritores mexicanos más emblemáticos y entrañables de la literatura mexicana del siglo XX, al reconocerlo como innovador y pionero de una nueva corriente de expresión literaria que enriqueció de nuevo a la creación artística”.
José Agustín es conocido por sus libros “La Tumba”, “De Perfil” , “Comedia Mexicana” y “Se está haciendo tarde o final en la laguna”.
La librería El Péndulo dedica una minitienda en su sitio Web que ofrece a los lectores lo mejor de la obra de Jorge Ibargüengoitia. Los relámpagos de agosto, Dos crímenes, Las Muertas, Viajes en la América ignota, La ley de Herodes y hasta un portavasos con algunas de sus frases forman parte del catálogo elaborado por la librería como un homenaje al gran Jorge, figura mexicana entrañable.
Esta es la liga para entrar a la tienda y aprovechar una buena ocasión para tener lo mejor de la obra de este genio de la literatura mexicana:
http://pendulo.com/page.php?page=mt_ibarg

En la Sierra Gorda, en Querétaro, desde los tiempos inmemorables e incluso hasta nuestros días, cruzan el cielo unas bolas rojas. Este libro responde la pregunta ¿Qué son esas bolas rojas? La autora, hija de Diego Rivera y Guadalupe Marín, hizo una investigación después de maravillarse al observar una de estas bolas, llamadas Tzinzinmimes, en el año 1974.
La historia es narrada desde la segunda década del Siglo XX, cuando se libra en la región la guerra cristera. Pedro Raygadas, protagonista de la historia, es herido de una batalla y rescatado por los indios pames. Establece relaciones con una joven princesa indígena, y se desencadena una serie de acontecimientos y aventuras a través de las cuales va surgiendo el misterio: la existencia de vestigios que podrían ser de extraterrestres ocultos en cuevas y minas abandonadas.
“Pedro no fue indiferente a la dedicación de la joven ni a la ternura de mujer que le mostraba. Su cuerpo ya adquiría las señales de madurez, sus rasgos se habían afinado y su piel, tersa y firme, era como la de toda una mujer capaz de despertar el deseo”.
Esta primera novela de una trilogía, es el resultado de estas investigaciones realizadas por Rivera Marín durante varios años y que han terminado en lo que ella llama “historia-ficción” una amalgama de datos históricos y arqueológicos, mitología prehispánica y leyendas populares, personajes reales e imaginarios y hechos y situaciones posibles. Todo ellos con el fin de descifrar el enigma concreto, nuestros más remotos orígenes.
“Una novela apasionante que atrapará, desde su primera página, a quienes quieren conocer los enigmas de nuestro pasado indígena”.
Guadalupe Rivera Marín estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM donde estudio administración pública, derecho, relaciones internacionales y economía. Hija de Diego Rivera y Guadalupe Marín, presidenta de la Fundación Diego Rivera y se ha desempeñado como delegada de la Ciudad de México, senadora y diputada federal.
LOS CÍRCULOS DE LOS DIOSES
Autor: Guadalupe Rivera Marín
Sello: Plaza Janes
El 30º Concurso de cuentos “Juan Rulfo”, organizado por Radio Francia Internacional (RFI), el Instituto Cervantes, la Casa de América Latina y el Instituto de México, cerrará el 31 de julio de 2012.
Hasta el momento se han recibido 500 cuentos de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, México, Guatemala, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela, y de Europa (España, Francia, Holanda y Reino Unido). De entre ellos, el jurado, integrado por Ramón Chao, Alan Pauls, Julio Villanueva Chang, Carme Riera, Aline Schulman, Grecia Cáceres, Eduardo Ramos Izquierdo y Elmer Mendoza, elegirá al ganador, que se llevará un premio de 5 mil euros.
En esta ocasión participan en el concurso las revistas culturales Letras Libres, de México, y Etiqueta Negra, de Perú, además de la librería parisina El Salón del libro (Francia), como parte del comité de lectura de las obras recibidas.
El premio será anunciado el 10 de diciembre de este 2012 en la Casa de América Latina en París. ¿Te interesa participar? Busca las bases en el sitio www.premiointernacionaldecuento.com
· Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 1974 por El tamaño del infierno
· Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 1978 porManifestación de silencios
· Miembro de Número del Seminario de Cultura Mexicana y de la Academia Mexicana de la Lengua
El pasado jueves 7 de junio falleció el escritor y académico Arturo Azuela, quien a lo largo de sus casi 74 años de vida desarrolló una sólida y fructífera trayectoria con la que enriqueció las letras mexicanas. El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) reconoce la trayectoria de tan ilustre personaje y lamenta su pérdida, a través de su directora general Teresa Vicencio.
Arturo Azuela, quien nació el 30 de junio 1938 en la ciudad de México, falleció este jueves 7 de junio. Narrador, ensayista, periodista y académico, estudió matemáticas e historia; obtuvo las maestrías en Ciencias e Historia, así como el doctorado en Historia, en la UNAM. También obtuvo maestría y doctorado en Ciencias Sociales por la Universidad de Zaragoza.
Fue director de la Casa del Lago y de la Revista Universidad de México; editor de la nueva época de La Vida Literaria; director del Consejo Directivo de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Escritores; director de Literatura y subdirector general del INBA; director de la FFyL de la UNAM; Coordinador del Sistema de Universidad Abierta de la UNAM; Presidente de la Asociación de Escritores de México. Miembro del SNCA de 2001 a 2007; consultor internacional y director del Fondo de Cultura Económica en España.
Catedrático de más de una docena de las más importantes universidades del mundo, como Berkeley, la Sorbona, Montpellier, Notre Dame y Harvard. También fue miembro de Número del Seminario de Cultura Mexicana y de la Academia Mexicana de la Lengua (1986).
Obtuvo los Premios Xavier Villaurrutia (1974) por El tamaño del infierno; Premio Nacional de Novela José Rubén Romero (1978) por Manifestación de silencios; Presea Mariano Azuela 1989 por su obra literaria y educativa que otorga el Cabildo Municipal de Lagos de Moreno, Jalisco. Calendario Azteca 1987 de la AMPRyT por su programa de radio “Los Escritores Hoy”. Premio Iberoamericano de Narrativa Científica 1994, España. Presea Nabor Carrillo 1994. Premio Carlos V de Bélgica 1994. Académico Distinguido 1998 del Instituto de Cooperación Científica Alemana con sede en la Universidad de Tubingen, Alemania. Premio José Revueltas 1998. Premio Internacional Estro Armónico España 1999 otorgado por la Fundación Rafael Alberti y Editart. Medalla Luis de Camôes 2002 por Extravíos y maravillas.
Entre sus obras se encuentran en biografía: Prisma de Mariano Azuela(2002); Agustín Yáñez en las letras y en la historia (2004); en cuento: Los ríos de la memoria. Invenciones en Santa María la Ribera (2003); en ensayo publicó: Las armonías del universo y la ciencia renacentista (1997), De Letras y otras historias (2000), La ciencia de la caballería andante (2001), Las ciencias y El Quijote, (2005), Irak con Q. Bitácora de una guerra (2005).
Escribió las novelas El tamaño del infierno, (1974); Un tal José Salomé, (1975); Manifestación de silencios (1979). La casa de las mil vírgenes, (1983);El don de la palabra (1985), El matemático (1989), La mar de utopías (1991),Estuche para dos violines (1994), Extravíos y maravillas (2002); Alameda de Santa María (2003). En obras de varia invención, escribió Desde Xaulín. Historia de la Ruta de Goya, 2009.
Recientemente el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de la Coordinación Nacional de Literatura y el Seminario de Cultura Mexicana, le realizaron un homenaje el pasado viernes 9 de septiembre de 2011, en la Capilla Alfonsina, luego que el maestro recibiera importantes distinciones de diversas instituciones.
Entre los premios de aquellos días que le habían sido entregados, figuraban un diploma del Doctorado Magna Cum Laude, de la Universidad de Zaragoza, España; por su texto Desde Xaulín, Historia de la Ruta de Goya; también, el Premio Internacional de Narrativa Histórica del Ateneo de Jovellanos de Gijón; la Medalla Valentín Gómez Farías, máxima presea otorgada por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y el Diploma de Maestro Distinguido, mismo que le fue entregado por la Rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) invita a la presentación del libro Acapulco Golden de Jeremías Marquines, obra ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2012, que contará con la presencia de Ernesto Lumbreras, Dana Gelinas y el autor, este martes 22 de mayo a las19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
Acapulco Golden es producto de varios años de trabajo continuo en los que Jeremías Marquines rescribe, a partir de la historia oral, los días de 1936 que Malcolm Lowry pasó en Acapulco. Esta ilusión, como la cataloga el poeta, la construyó localizando los registros del autor de Bajo el volcán durante su estancia de dos semanas en el hotel El Mirador, ubicado junto a La Quebrada, en ese puerto del Pacífico mexicano.
Este libro, escrito con el recurso literario denominado “vidas paralelas”, recrea la vida de Lowry, rescribiendo las historias recolectadas con la gente del lugar. De este modo se crea una ficción donde la figura de Lowry se desdobla en cuatro personajes y donde también se construye una especie de diario íntimo, basado en esas mismas historias.
Marquines se identifica con Malcolm Lowry porque, según ha dicho, comparte ese deseo de querer entender la literatura como una utopía, como un no lugar, como una búsqueda del tiempo. Así, la figura de Lowry se devela de nuevo en una obra de Marquines, pues Acapulco Golden es la continuación de Duros pensamientos zarpan al anochecer en barcos de hierro.
Acapulco Golden ganó el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2012 “por tratarse de una propuesta orgánica resuelta, conteniendo varios registros expresivos con imágenes de gran intensidad y porque…“a lo largo del volumen, desvarío y lucidez dan a la composición del libro una diversidad de climas y una trama”, según se asienta en el acta respectiva.
El jurado de este premio, compuesto por los poetas Jorge Boccanera, Orlando González Esteva y Ernesto Lumbreras, emitió su fallo por unanimidad.
Jeremías Marquines Castillo (Villahermosa, Tabasco, 1968). Es poeta y periodista. Estudió Filosofía y Letras Hispanoamericanas. Ha trabajado como periodista en diversas publicaciones, entre las cuales destaca Tierra Adentro. Sus textos han sido publicados en más de veinte periódicos y revistas de México y Centroamérica. Fue editor del diario La Jornada y El Sur, y columnista del diarioNovedades de Acapulco. Actualmente publica la columna “Apuntes de un viejo lépero” en distintos portales de internet y en su blog jeremarki.blogspot.com/. Tiene en su haber nueve libros de poesía y algunos más de ensayo.
Algunos de los galardones que ha recibido son el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 1996 (Tampico, Tamaulipas), el Premio de Poesía de Palizada 1996 (Campeche), el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1998 (CONACULTA-Chiapas), el Premio Nacional de Poesía de Calkiní 1999 (Campeche) y el Premio de Poesía José Carlos Becerra 2000.
Su obra incluye los siguientes títulos: El ojo es una alcándara de luz en los espejos (1996), La décima intención del petirrojo (1997),De más antes miraba los todos muertos (1999), Las formas del petirrojo (2001), Las formas de ser gris adentro (2001), Duros pensamientos zarpan al anochecer en barcos de hierro (2002),Varias especies de animales extraños cubiertos de piel jugando en una cueva con un pico mientras Richard Dadd observa desde un calabozo de Behtlan (2007) y Bordes trashumantes (2009).
A los 83 años, falleció el escritor Carlos Fuentes, justo en el día del Maestro, víctima de un mal cardiaco. Su esposa Silvia Lemus confirmó la triste noticia. El escritor, quien nunca recibió el Nobel de literatura a pesar de sus merecimientos, dejó de existir enel Hospital Ángeles del Pedregal, en el sur de la ciudad de México.
“Con pesar y mucho dolor me entero del fallecimiento de Carlos Fuentes. Mis condolencias para su familia.La literatura universal está de luto”, escribió Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN a la presidencia de la república en su cuenta de Twitter.
Apenas ayer se había dado a conocer que Fuentes fue nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Islas Baleares, a propuesta del Departamento de Filología Española, Moderna y Clásica.
Fuentes, nacido en 1928, había recibido numerosos premios: el Premio Internacional Alfonso Reyes (1979), el Nacional de Literatura de México (1984), el Cervantes (1987) y el Premio Internacional Menéndez Pelayo (1992), el Príncipe de Asturias (1994), el Premio de la Real Academia Española de creación literaria (2004), el Premio Internacional Don Quijote de la Mancha (2008), la Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica (2009) y el premio Formentor de les Letras en reconocimiento a toda su obra (2011), entre otros.
Carlos Fuentes había sido nombrado Doctor Honoris Causa por las universidades Veracruzana, Autónoma de Sinaloa, de Quintana Roo, de Veracruz, de Puerto Rico y de la Universidad Michel de Montaigne
También fue miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
Entre sus obras: “Aura”, “La región más transparente”, “La muerte de Artemio Cruz”, “Las buenas conciencias”, “El naranjo”, “Gringo Viejo”, “La silla del Águila”, “Todas las familias felices” y “La voluntad y la fortuna.
Historias cortas como “Los días enmascarados”, “Agua quemada” y “El hijo de Andrés Aparicio”; ensayos como “El espejo enterrado” y “Los cinco soles de México: memoria de un milenio”.
Así como piezas teatrales como “Todos los gatos son pardos”, “Orquídeas a la luz de la luna” y “Ceremonias del alba”, y guiones cinematográficos, entre ellos el de “Pedro Páramo”, basado en el original de Juan Rulfo.
Aquí puedes leer escritos suyos publicados en el diario español El País
Sus últimos tuits, el sábado 19 de marzo de 2012 a las 20:22 y 20:28 horas:
Serán los jóvenes quienes tengan que enmendar los errores de nuestras generaciones; pero cuentan con una gran tecnología para hacerlo.
@CarlosFuentesMX: Debe haber algo más allá de la masacre y la barbarie, para sustentar la existencia del género humano y todos debemos participar en su busca.
¿Puede haber competencia en poesía? Si fuera así, ¿cuáles serían los lineamientos, las coordenadas, los criterios que debían tomarse en cuenta? Si Jaime Sabines es, en apariencia, lo opuesto a Octavio Paz, ¿significa que uno es bueno y el otro malo? Es claro que para los fanáticos de uno, el otro es un poeta menor, o sobrevalorado. ¿Eso significaría que los seguidores o discípulos de uno u otro son menos bueno que su modelo? Me parece que el opuesto a Paz es Rubén Bonifaz Nuño: sus temas, sus fuentes, su cercanía al lenguaje popular o, mejor, cotidiano; su desparpajo, la manera en que los personajes de sus poemas se enamoran con tanta intensidad, y rompen con tanto odio para reconciliarse más enamorados aún, es completamente distinta de cómo viven los personajes de Paz el amor (los ve cuando ya están enamorados, un instante que dura toda una eternidad y que cambia el mundo, aunque el lector sólo viva ese instante único e irrepetible); las citas de Paz provienen de la Edad de Oro, y lo acercan a ella; las citas de Bonifaz Nuño vienen de Catulo en su fase más resentida, o de José Alfredo Jiménez (Albur de amor y Una pulsera para Lucía Méndez no desmienten la cercanía de José Alfredo, ni en su vertiente de amor feliz o de amor desdichado; El manto y la corona enuncia versos felices de boleros, de chachachás, y hace mención de las canciones de amor de un cancionero que se sube a un camión a prolongar el amor del protagonista de ese poema): ¿cómo preferir a uno sobre otro? Alfonso Reyes es un caso incómodo en nuestra literatura: tiene hallazgos formales que no pueden ignorarse; el lenguaje es tan flexible cuando cita a los clásicos que cuando se acerca al habla cotidiana; trata los temas más difíciles con una sencillez inteligente, y los hace comprensibles (como cuando explica la teoría de la relatividad, que no entiende pero hace que el lector la entienda); es tan claro que parece simple, y se le perdona esa sencillez por el simple hecho de que sus ensayos, artículos, resúmenes, críticas, reseñas, están escritos en la mejor prosa en nuestro idioma, Borges incluido (y reconocido por él).
Por ello, no insistimos en su profundidad, en su gracia, en que la belleza de su prosa es natural, pero trabajada, pulida, pensada, labrada (su generación es privilegiada: él, Julio Torri, Martín Luis Guzmán, por no hablar de los proscritos, escribían como se les pegaba la gana; Vasconcelos también, pero da la impresión de que no quiere ser exquisito, antes al contrario, quiere imponer la fuerza de su lenguaje, y sus fallas, sus “descuidos”, parecen premeditados). Como poeta no recibe el reconocimiento que merece; escrita su poesía con tanta pulcritud como la que emplea en su prosa, es un aventurado que explora caminos poco conocidos, pero no le damos el título de experimentador, ni en lo formal ni en lo sensorial; sin embargo, su poesía erótica es tan erótica como la de Efrén Rebolledo o la de Renato Leduc; más atrevida que la de poetas actuales que hacen del acto sexual su único tema, pero no recurre a elementos gráficos que no estimulan, más bien empobrecen; describe con tanta elegancia los actos más perversos que los hace refinados, representativos del amor y no del instinto, sin dejar de lado el placer. Lo dije en otro lado (y se me cita sin citarme), tiene tanta habilidad que sus poemas parecen ejercicios, juegos literarios, no poesía (en México la poesía inteligente es relegada; incluso muchos poetas prefieren la poesía intensa que la inteligente, y en efecto, mucha de nuestra buena poesía prefiere ser sincera que inteligente); tiene más lectores de su prosa que de su poesía. Octavio Paz como lector no tiene fronteras, sabe leer de todo, incluido lo opuesto a él; sin embargo, al describir la poesía de Alfonso Reyes llega a decir que una muestra de que es poeta, por la cantidad de poemas que escribió. Y cuando busca su reflejo, su opuesto, su antónimo, menciona a Luis G. Urbina, no a Ramón López Velarde, su verdadero antípoda, como han demostrado José Emilio Pacheco y Gabriel Zaid. Fuimos otra vez a la llamada feria del libro del Auditorio Nacional; aunque no todas las editoriales cumplen con el límite más alto anunciado, es una oportunidad para encontrar títulos que no llegaron a las librerías, o que se ha quedado embodegados por diversas razones; no podemos dejar de comprar en Anagrama, aunque la mayoría de los ejemplares está sucio o maltratado, o en Tusquets, aunque todos los ejemplares estén nuevecitos, como si nunca los hubieran mandado a librerías. En el stand del Fondo de Cultura Económica compré cinco títulos de Pellicer, en una colección muy bella, pequeños, elegantes, muy bien editados; desde luego, los tenía en las ediciones de Letras Mexicanas, y en la Poesía completa (que no es completa) y muchos en Material poético (busqué el libro que leyó López Obrador, Poemas, pero no existe); incluso, de algunos de ellos tengo esas rarísimas primeras ediciones, no muy bellas, nada elegantes, pero sí raras. Y compré dos epistolarios de Alfonso Reyes, quien cuando no creaba, de cualquier manera escribía su diario ejemplar, y cartas generosas y bellas. Uno de esos epistolarios es con Octavio Paz; si me gustaran las etiquetas tendría que decir que es el encuentro de los dos máximos escritores mexicanos, uno en la poesía, otro en la prosa; uno, recipiendario del premio Nobel de Literatura; el otro no lo recibió, aunque lo merecía; el epistolario dista mucho de ser lo que uno espera; es revelador, eso sí. En él encontramos a un Octavio Paz consciente de que tiene un interlocutor de prestigio internacional, con influencias decisivas, y una generosidad, valga la repetición, decisiva para muchos escritores mexicanos que se vieron beneficiados por ella. Paz había publicado algunos libros de poemas, elogiados por lectores tan importantes como Jorge Cuesta, y ya había llamado la atención internacional con más de un poema, cuando comenzó a intercambiar cartas con Alfonso Reyes; el apoyo que le da éste es muy importante, tanto en la vida cotidiana como en su labor literaria. En la primera lo aconseja, lo ayuda a subsistir en la burocracia diplomática, habla por él para que le aumenten de categoría, lo recomienda para que lo trasladen a ciudades menos hostiles, y cuando ya está en México y no acabala con su sueldo, le consigue una beca en El Colegio de México para que termine de escribir uno de sus libros más importantes,
El arco y la lira; la beca, de 600 pesos mensuales, originalmente por un año, se prolonga casi seis años, cuando Daniel Cosío Villegas la suspende, así como muchas otras que recibían varios escritores, todos ellos de renombre actual. Los 7,200 pesos que Paz recibía anualmente significarían aproximadamente 21,500 pesos actuales, sin tomar en cuenta los tres ceros que suprimieron los gobernantes en los años noventa; ciertamente se podía comprar mucho más con siete mil pesos de entonces que con 21,500 de ahora; un departamento en Polanco se rentaba en poco más de 500 pesos mensuales, y en las colonias Estrella o Industrial no pasaban de 300; el boleto del cine Roble, recién inaugurado, costaba cinco pesos, más uno de las palomitas; ahora cuesta 50 pesos, y 15 de las palomitas (además de los tres ceros); hay que añadir que el dólar valía 8.50 y fue hasta 1954 en que pasó a valer 12.50 y ahora está en 13.00 (más los tres ceros, o sea 13,000 pesos de 1951). Reyes lo recomienda, pide que no lo abandonen cuando Elena Garro sufre una enfermedad dolorosa, y viven en un cuarto de hotel en un Tokio que no le agrada a Paz, aunque sí los campos japoneses. La otra ayuda es mayor: Paz le envía a Reyes sus poemas y le cuenta que el libro, breve pero estupendo, estuvo un año en manos de José Bianco para su posible publicación en Sur (donde Villaurrutia había publicado Nostalgia de la muerte); desilusionado, le pide consejo a Reyes, quien luego de algunas indecisiones sobre la editorial más adecuada, da instrucciones para que lo incluyan en Tezontle; Paz sabe que esa pequeña editorial que lo mismo pertenece al Fondo de Cultura Económica que al Colegio de México, necesita de la contribución de los autores; Reyes lo confirma pero lo tranquiliza: no es necesario que desembolse los 1,750 pesos que le corresponderían sino hasta que esté editado el volumen: lo encarga a los expertos Joaquín Díez-Canedo y Francisco Giner de los Ríos, y los apremia; aparece menos de un año después (un año era lo que tardaban los libros en nacer: había que marcarlo, mandarlo al linotipo, corregir galeras, formarlo, corregir páginas, volver a leerlo, y mandarlo a la imprenta, a las rotativas, donde se imprimía pliego por pliego; una etapa mucho antes de los libros por computadora que se tardan apenas unos meses, y que no igualan la belleza –más que en ciertos casos, y con mucha lentitud— de los libros antiguos), y le da la noticia que más tranquilidad le proporciona: no tiene que pagar nada, El Colegio asume todos los gastos. Con la vanidad del editor, Reyes se queda con el primer ejemplar, lo disfruta, le encuentra todas las virtudes de ese libro que Paz considera es su primera obra verdadera, no tanteos, como cree que son Raíz del hombre, Luna silvestre, Bajo tu clara sobra, Entre la piedra y la flor (que Reyes le chulea mucho, y que Paz vuelve a intentarlo muchos años después) y sobre todo A la orilla del mundo, un compendio de lo que Paz considera lo mejor que ha hecho.
Esa primera edición de Libertad bajo palabra lo hace sentir orgulloso de su obra, y el verdadero arranque de su trayectoria poética. Reyes le envía ese ejemplar, y a vuelta de correo los doce que le corresponden; Paz ya es conocido en París, tiene amistades que le piden ejemplares, y solicita a Reyes le envíen otros 20, a cargo de posibles regalías. Reyes no sólo es decisivo para la publicación de Libertad bajo palabra; a lo largo de varios meses le envía ensayos sobre poesía; desde el principio, ambos saben que formarán un libro; Paz calcula que tendrá unas 150 páginas; después ya anda arriba de las 300; Reyes, con paciencia, espera a que lo dé por concluido, y sin muchas negociaciones, y con la petición expresa de Paz, lo incluye en el catálogo del Fondo de Cultura Económica; se trata de El arco y la lira, uno de los libros fundamentales de Paz, y de la literatura mexicana; el libro corregido por Jorge Hernández Campos, agradece a Reyes el estímulo doble: los libros del propio Reyes sobre el tema (literatura, poética) más la generosidad de la lectura; también, al Colegio de México el apoyo que le dio mientras lo preparaba (la becada mencionada). Termina con estas palabras: “La ayuda del Colegio de México, finalmente, dio libertad a mis ocios y a mi posibilidad de ocuparlos en redactar estas páginas. Gracias, pues, a don Alfonso y al Colegio”. El libro, de 1956, tardó un poco menos de diez años en agotar sus tres mil ejemplares; la segunda edición elimina ese agradecimiento, no así el reconocimiento al estímulo de Reyes. Tres libros más de poesía de Paz aparecen en esa etapa: ¿Águila o sol? (que comenta mucho, pero sin hablar de gestiones), Semillas para un himno (al que catalogan como “folleto”) y Piedra de sol, poema cumbre no sólo de Paz, sino de toda la poesía en español. Esta última, apenas referida en una invitación a la presentación del libro. Hay, sin embargo, otra gestión de Reyes fundamental: algunos artículos de Paz aparecidos en el periódico Novedades, que van dando forma a un libro totalmente distinto, pero que es tal vez
su obra más conocida: El laberinto de la soledad (en las cartas, ambos ponen todas las iniciales en mayúsculas); Reyes lo comenta con entusiasmo, pero apenas participa, como sí lo hace con los otros dos; pero Paz le pide que interceda por él con Jesús Silva Herzog, director de Cuadernos Americanos, del que Reyes forma parte de su consejo; Reyes no titubea, y no tarda mucho en convencer a Silva Herzog, pese a los problemas económicos de la publicación (problemas de los que no está exento Tezontle), más otros de salud. Sin embargo, aparece con puntualidad. Y lo envía a Cuadernos Americanos a petición expresa de Reyes, quien lo recomienda en una sesión de la junta directiva. En él, Paz no agradece la ayuda de Reyes, pero le dedica varias páginas. Paz menciona muchas veces a don Alfonso Reyes a lo largo de toda su obra; la mayoría, de refilón, como referencia; cuando habla directamente de él lo hace con justicia, pero sin pasión; dice que es frío, que no tiene pasión, que a ratos es preferible la prosa atropellada de Vasconcelos, apasionada, a la equilibrada de Reyes; lo acusa de carecer de autocrítica, y de cierto distanciamiento del país, aunque lo defiende cuando los demás lo atacan por acercarse a temas griegos, y celebra su traducción de la Ilíada, aunque lo hace con más entusiasmo en sus cartas. Reyes declaró alguna vez que después del 9 de febrero de 1913 nunca volvió a ser feliz; sus libros son felices, gratos, amables, risueños, y dejan siempre una sonrisa en el lector; Paz, aunque reconoce el humor, prefiere dos poemas en que apenas se ve esa sonrisa: “Yerbas del tarahumara” e Ifigenia cruel; son poemas que menciona con frecuencia, y ni una sola vez “Salambona”, que desmiente cualquier calificativo de frialdad y de poca pasión. Sólo menciona de paso el 9 de febrero. Hay sin embargo dos asuntos incómodos: al hablar de la poesía de Reyes en una antología preparada a disgusto por Paz, a petición de Jaime Torres Bodet, para la UNESCO, Paz dice que “Reyes no rompe con el modernismo; simplemente se aparta y tras una pausa… le da la espalda para siempre”. Con la gentileza que lo caracteriza, Reyes le pregunta: “Pero, ¿fui yo alguna vez ‘modernista’ autentico?”
Paz se turba y se disculpa: dice que se trata un párrafo mal redactado, pero aparece así también en Las peras del olmo, al que trata mal: libro mal cortado, mal pegado, mal corregido. Y vuelve a disculparse: dice que “el primer libro de poemas que publica Alfonso Reyes se llama Pausa”. “Ninguna –errata— me duele más que la que me hace decir que su primer libro es Pausa […] (A favor de la Imprenta Universitaria –una de cal, por las que van de arena— debo decir que acaso se trate de un error mecanográfico)”. Sin embargo, la errata (o error) aparece también en la segunda edición de Las peras del olmo, publicada por Seix-Barral, en 1971, y en el volumen IV de sus Obras Completas, por el Fondo de Cultura Económica (Edición de Autor –sic). La carta en la que se disculpa, agrega un párrafo incómodo para el admirador de Paz: “También debo pedirle perdón, a usted que es nuestro maestro, por varios pecados contra la pureza del lenguaje. Al releer este libraco he advertido con horror más de tres galicismos, anglicismos y otros disparates. Díganos cuál es su secreto para escribir bien.” La edición, preparada por el especialista Anthony Stanton, tiene varios errores: el mayor, decir que Manuel Tello era titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores cuando era subsecretario encargado del despacho. Empezó la temporada de beisbol, de una manera desordenada; en la primera jornada formal hubo tres blanqueadas (dos de ellas por 1-0); al día siguiente, en otra, que iba empatada hasta la octava entrada, cayó la primera carrera por un error del short stop que tenía todo para hacer un doble play; otros juegos, la mayoría, terminaron por diferencia de una carrera. ¿Seguirá reinando el pitcheo? En Internet pusieron un día varios videos en que un equipo, al verse beneficiado por errores arbitrales, tiran mal a propósito un penalty, o dejan que el contrario anote un gol para emparejar el marcador, o anotan autogoles para empatar el juego, sin que ningún jugador proteste. Y uno que siempre ha hablado mal del futbol porque los jugadores son tramposos, fingen que los lesionan, levantan las manitas como diciendo “yo no fui”; un ejemplo valioso ahora que en el futbol americano se valen de golpes ilícitos y mal intencionados, o que los beisbolistas toman “asteroides” (Niurka dixit) para sacar beneficios inicuos.
Con motivo de conocer a las escritoras que exploran las redes sociales como plataforma creativa, se presenta Facebook y el poder lenguaje, actividad realizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), participan Ana Clavel, Rocío Cerón y Gabriela Warkentin, el próximo miércoles 14 de marzo, a las 19:00 horas, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.
Para Rocío Cerón, Facebook es comparable con un diario no sólo de escritura, sino también de pensamiento, ella ve en esta red social una plataforma que permite la creación de una comunidad con otros lectores, a partir del pensamiento, de las reflexiones y de las estéticas que uno comparte.
En entrevista comenta que “conocer los intereses de la gente con la que tienes contacto beneficia a construir un mejor vínculo y permite tener una relación más estrecha con los artistas que tienes contacto, porque te permite conocer los procesos de pensamiento del propio autor, sus procesos de búsqueda y estéticos”.
Rocío Cerón siempre ha estado en contacto con la tecnología, y desde hace tiempo participa en un proyecto denominado Diorama, el cual busca trasladar la poesía a otros lugares; conjugarla con otras disciplinas y artes para crear una poesía expandida, como ella misma la llama.
La poeta es una convencida de que este proceso de interconexiones y atomización de la información y conocimiento, que permite Facebook, da la posibilidad de que se lean entre escritores y poetas, además de que existe un acceso directo con los lectores.
Rocío Cerón (ciudad de México, 1972) Poeta, ensayista y editora. Estudió historia del arte en la Extensión Universitaria de la Universidad Anáhuac. Cursó parte del diplomado de escritura en la SOGEM. Ha sido coordinadora editorial de Trilce Ediciones, Cubo Editorial y desde 2004 es editora en jefe de Ediciones El Billar de Lucrecia. Es fundadora de Motín Poeta, colectivo de proyectos artísticos interdisciplinarios. Becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en la emisión 1998-1999. Colaboradora —con poemas y ensayos sobre literatura y artes visuales— de Biblioteca de México, Casa del Tiempo, Complot, Crítica, Crónica Dominical, El Ángel, Etcétera, Generación, La Gaceta del FCE, Letras Libres, Origina, Ovaciones en la Cultura, Pauta, Periódico de Poesía; Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000, en el género de poesía, por Basalto.
Entre su obra se encuentra, en poesía: Estas manos (1997), Litoral (2001), Basalto (2002), Soma (2003), Apuntes para sobrevivir al aire (2005), Imperio (2008). En antología: El decir y el vértigo, panorama de la poesía hispanoamericana reciente. 1965-1979 (en coautoría con León Plascencia Ñol y Julián Herbert, 2005), Nosotros que nos queremos tanto. Poesía contemporánea de México (2008).


