MariaAntonietaChavezEstudiar biología no estaba en los planes de María Antonieta Chávez, hoy una de las investigadoras más importantes en su área y  recientemente reconocida con el Premio de Investigación en Biomedicina “Dr. Rubén Lisker” por su investigación para combatir la leucemia.

“El premio me significa un gran compromiso con quienes me otorgaron el reconocimiento, con mis estudiantes y personal, porque se trata de gente que confía en mis proyectos, cree que son interesantes, que son relevantes y los respaldan”.

Armando Bonilla (CONACYT)

La doctora Chávez, investigadora asociada en la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades Oncológicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), estudió la carrera de biología en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, pero eso no era lo que deseaba entonces. “Llegué a esa licenciatura como segunda opción”, reveló.

Su deseo era, al terminar la preparatoria, estudiar la carrera de investigación biomédica básica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero no fue aceptada. De modo que decidió estudiar biología con la convicción de que en algún momento se desarrollaría como investigadora.

Una vez concluida su carrera realizó una maestría en ciencias en la Facultad de Ciencias de la UNAM y más adelante continuó con el doctorado en investigación biomédica básica en la Facultad de Medicina de la máxima casa de estudios.

La doctora Chávez comenzó a realizar investigación al concluir sus estudios de licenciatura, mientras realizaba su tesis de titulación. Especializada en el estudio de células troncales con leucemia mieloide crónica, durante su trabajo de tesis de licenciatura, intentó purificar una proteína que inhibía la proliferación de células de cáncer de cérvix. “Fue así como comencé a aprender y trabajar en torno a la biología celular y cultivos celulares (…) Disfruté mucho la carrera, aprendí mucho de muchas áreas, terminé en biología celular, que la verdad me encantó y ahí me seguí”.

Al terminar sus estudios de doctorado quedó al frente del Laboratorio de Células Troncales Leucémicas, puesto que ostenta hasta la fecha y desde donde sus diversas líneas de investigación han ido madurando.

Los hallazgos más relevantes

“Comencé mi doctorado trabajando sobre células troncales de leucemia mieloide crónica, durante mis estudios evalué el crecimiento de las células más primitivas que se encuentran en el sistema óseo de los sujetos, antes y después de ciertas opciones de tratamiento”.

Derivado de ese trabajo, su primer hallazgo científico radicó en identificar que las células troncales en su etapa más primitiva, es decir, las responsables de mantener la enfermedad, no son eliminadas por los fármacos y el siguiente paso, en entender por qué estas células no son eliminadas.

“Actualmente trabajamos para probar agentes que las puedan eliminar sin perjudicar las funciones de las células sanas, ya que ambas, las leucémicas y las sanas, coexisten en la médula del paciente”. Este proyecto dio lugar a haber sido galardonada con el premio Rubén Lisker.

“Soy una investigadora que disfruta mucho su trabajo, pero también soy la mamá que disfruta mucho a su familia; además uno juega muchos roles, mamá, hermana, hija, esposa, amiga, y yo los disfruto todos al máximo”, expresa.

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