No cabe duda que en los últimos 25 años ha cambiado la forma en que se juzgaba la homosexualidad. Todavía en 1990 estaba incluida en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud de la Organización Mundial de la Salud. Eso pese a que ya en 1973 la Asociación Norteamericana de Psiquiatría había dejado de considerarla un trastorno mental.

Por Juan José Morales

Ya, en estos días que corren, en 2015, la atracción por personas del mismo sexo no se considera un “pecado nefando contra natura”, una enfermedad, una aberración conductual, un desequilibrio mental ni cosa por el estilo. Incluso, en muchos países y en algunos estados de México es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero hay quienes siguen viviendo en el pasado. En la mismísima Inglaterra las relaciones homosexuales fueron ilegales hasta entrada la segunda mitad del siglo XX. En los países donde se aplica la sharia o ley islámica no sólo son consideradas un delito sino que se castigan duramente, incluso con la horca o la decapitación.

Este es el cartel de invitación a la conferencia sobre homosexualidad de que hablamos. Si quiere divertirse un poco, léalo. No tiene desperdicio.

Este es el cartel de invitación a la conferencia sobre homosexualidad de que hablamos. Si quiere divertirse un poco, léalo. No tiene desperdicio.

Sin ir más lejos, aquí en México existe gente con la mente anclada en el pasado que ignora los avances de la siquiatría, la sicología y la medicina, y sigue calificando la homosexualidad como un horrendo pecado punible con las llamas del infierno o una enfermedad —contagiosa además— que debe ser tratada médicamente antes de que infecte a otras personas y se convierta en epidemia.

A mi celular llegó hace poco la invitación de cierta organización religiosa, Seminarios Pentecostales, a una conferencia sobre homosexualidad. Por supuesto, no asistí. Fue suficiente ver el temario para percatarme de que ahí se repetirían las mismas ideas —ya superadas, como decíamos líneas atrás— que imperaron durante siglos y que convirtieron la vida de los homosexuales en un calvario y los obligaron a ocultar su identidad sexual, una identidad que no depende de su voluntad sino de factores ajenos a ella.

Desde luego, la idea central de los Seminarios Pentecostales es que los homosexuales son pecadores y, si persisten en su aberrante conducta, tras su muerte pasarán la eternidad achicharrándose en las llamas del infierno. Y si un hijo tiene tales inclinaciones, hay que castigarlo como se merece. ¿De qué manera? Lo ignoro, pues como no fui a la conferencia, no pude enterarme de “qué tipo de correctivos deben aplicarse a los hijos con tendencias homosexuales”. Pero quizá la recomendación sea administrarles una buena tanda de latigazos, como se acostumbra en los países musulmanes.

El machismo no podía menos que estar presente en esta conferencia. Uno de los temas que se abordarían en ella, fue “qué actividades del hogar podrían poner en riesgo la hombría de mi marido”. Y, por supuesto, los hombres deben tener muchísimo cuidado de no ejercer labores destinadas al bello sexo, por aquello de que el “cambio de roles de hombre y mujer” fue “la caja de pandora que hundió al mundo en el pecado”.

Dos de los puntos de la conferencia que más risa me ocasionaron, fueron aquellos en que se pregunta si “convivir con homosexuales nos pone en riesgo de contagio” y se ofrecen consejos para evitar “que el mal de la homosexualidad invada mi hogar cristiano”.

Pero el que sí definitivamente me hizo desternillarme de risa fue el punto 9 del temario: “Alimentos que provocan homosexualidad”. Como no asistí a la conferencia, no pude saber qué frutas, verduras, pescados y alimentos en general debo incluir o excluir de mi dieta cotidiana para que no se me filtre a través del estómago el terrible padecimiento de la homosexualidad. Así que sigo expuesto a tan grave peligro… y usted también.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Nunca la discriminación o la persecución ha traído beneficios a la sociedad. Si usamos nuestra consciencia para acercarnos amigablemente, en vez de apuntar dedos acusadores a los demás, tendremos mayores probabilidades de soñar con un mundo mejor.
Ese es el espíritu que anima el nuevo libro de César Landaeta: La necesidad de más individuos saludables y orientados hacia una buena vida.
Psicólogo clínico con muchos años de experiencia, César Landaeta se ha especializado en sistemas humanos, familia, juventud y psicología de la salud.
El especialista explica que la homosexualidad no es una enfermedad contagiosa ni implica de por sí, ninguna tendencia malévola. Entender antes que censurar. Escuchar antes de opinar y pensar antes de actuar, son la vía más expedita para no aplicar etiquetas condenatorias y sumar sufrimientos adicionales a los que ya existen. Darles herramientas positivas a los individuos que han elegido relacionarse a su manera con otros de su mismo sexo, es una forma de contribuir al bienestar que todo ser humano merece.
Si ese propósito es medianamente alcanzado, el trabajo de exponer las presentes ideas de una forma ligera sin caer en la superficialidad, habrá valido la pena y todos podemos comenzar a felicitarnos.
Landaeta platicó con SuperMexicanos sobre esta obra ya disponible en Amazon.

César Landaeta

SuperMexicanos.- ¿Por qué un libro sobre este tema?

C. L. Desde hace mucho tiempo me ha inquietado la inmensa cantidad de desinformación que existe con respecto al tema de la homosexualidad. La experiencia en consulta terapéutica me enseñó que uno no puede catalogar a alguien como persona únicamente por sus preferencias sexuales. Lo más importante es la cualidad que cada uno tenga como persona y la forma como se relacione con los demás. Por eso me dediqué en esta obra a desmontar mitos y a dar mayor consciencia sobre la necesidad de reducir la intolerancia y convivir más sanamente en nuestra sociedad.​
SuperMexicanos.- ¿Cuál es el enfoque del libro?
C. L. El libro está redactado para que el lector sienta que escucha directamente a un consejero objetivo, casi un amigo. Me valgo de algunos ejemplos extraídos de mis historiales clínicos, pero también de lo observado y conversado con personas homosexuales en mi medio social, para dar consciencia de la realidad y los ajustes que todos deben hacer para entenderse favorablemente, tanto consigo mismos como con el entorno que les rodea. ​ Como ves, no es un libro solo para homosexuales. Creo que a muchas personas les hace falta meditación racional sobre el tema.

SuperMexicanos.- Af​rontar públicamente dicha preferencia sexual, ¿Es un proceso complicado?

C.L. Ciertamente lo es. Quienes todavía no lo han declarado abiertamente, sufren mucho por el temor al rechazo, la pérdida de contactos afectivos que podrían retirarse atemorizados o escandalizados y los duelos que ellos mismos deben enfrentar al cambiar la identidad que han mantenido hasta ahora. Por su parte, aquellos que ya viven plenamente su rol homosexual, también deben estar alertas sobre el papel que juega sus propios inconsciente en causarles conflictos o sufrimientos y estar consciente de la necesidad que tienen de adquirir mejores herramientas para manejarse con el resto del mundo. ​
​​
SuperMexicanos. ¿Cómo decirse a uno mismo: Soy homosexual?
C. L. ¡He allí una de las más grandes cuestiones! Si bien a casi todos nos cuesta saber quienes somos realmente, aceptando defectos y contradicciones con lo que sería un Yo ideal, más serio aún es el trabajo de decirse a la cara una verdad que late en el secreto. Por eso incluí en el libro un capítulo titulado: Quieres decírselo al mundo. ¿Se lo has dicho al espejo?
La honestidad con que alguien se mire de frente y acepte que sus preferencias son diferentes a lo que se le ha inculcado o lo que la sociedad ve como “lo normal”, será la clave para salir adelante.  ​
SuperMexicanos. ¿Qué debe enfrentar alguien que decide asumir la identidad homosexual?
C. L. Lo primero que debe enfrentar son sus propios parámetros de análisis. A veces y sin darse cuenta, un individuo que mantiene oculta su identidad termina incorporando prejuicios sociales que atentan precisamente contra ella. Es muy importante una buena revisión de los conceptos que mantiene sobre la homosexualidad. Luego tiene que soportar el peso de la intolerancia, la cual, a pesar de los avances que se han verificado en tiempos recientes, sigue siendo dura y resistente a cambios. Y por último debe saber manejar sus emociones. El miedo, la rabia y la tristeza son las que más atención necesitan.
SuperMexicanos. ¿Existe la “homofobia” como tal? ¿Qué hacer con la intolerancia?
C. L. La “homofobia” no existe como una entidad nosológica (respecto de los caracteres distintivos que permiten definir las enfermedades). Explico en el libro que usar este término es en cierta forma, hacerle el juego a los intolerantes. Lo que sí hay son actitudes de rechazo, pero no en el sentido de una enfermedad sino como un signo de rigidez mental. A la intolerancia hay que tratarla como lo que es: una postura de radicalismo poco racional. En ese sentido, es preciso desmontarla con argumentos serios y objetivos, no con desplantes o agresiones iguales a  las que emplean aquellos que no desean solidaridad sino segregación.​
SuperMexicanos. La homosexualidad, ¿es una enfermedad?
C. L. Ningún estudio científico ha demostrado que lo sea y mucho menos, del tipo contagioso. Esto hay que decirlo con toda la firmeza que sea necesaria, para que se vaya desmontando una falacia que hace tanto daño.
SuperMexicanos.- El homosexual ¿nace o se hace?
C. L. Existe mucha discusión al respecto y aun no se ha establecido el origen. De cualquier modo, si no consideramos a la homosexualidad como una enfermedad, ¿para qué discutimos su causa? En esta trampa he visto caer a muchos que defienden su homosexualidad. Les veo en televisión o en medios impresos, discutiendo bizantinamente sobre algo que les descalifica. ​
SuperMexicanos. ¿Qué hacer con la familia, los amigos y el entorno social?
C. L.  Siempre parto del principio de que si uno dice querer a alguien, no puede meterle en el chantaje de: “Eres como yo quiero o te dejo de querer”.
Esta es una paradoja injusta y desconsiderada. Los padres debe querer a sus hijos y viceversa; igual debe ocurrir entre amigos y en forma más extendida, en el medio ambiente laboral y social. Nadie es mejor o peor porque tenga una u otra preferencia sexual. Quien decida asumir su rol como homosexual, debería tener esto presente y exigir respeto antes que amor. No puede haber amor si antes no hay respeto. La paciencia y la confianza, darán mejores resultados que la confrontación rabiosa o chantajista.
SuperMexicanos. ¿Se puede hacer una pareja estable?
C. L.  Este es uno de los temas que más me ha preocupado al tratar con homosexuales. Ciertamente hay quienes mantienen relaciones duraderas y gratificantes; pero un enorme porcentaje no lo logra, porque se ha contaminado con los conceptos populares acerca de la dificultad para establecerse como parejas. Entonces, incurren en los mismos vicios que cometen los heterosexuales: celotipias, infidelidad, deseos de posesión y privación de la libertad del otro. Esto, desde luego, no ayuda a vivir sanamente las relaciones afectivas.​
SuperMexicanos.- ¿Cómo influye en la identidad sexual de los hijos una pareja de padres/madres del mismo sexo?
C. L.  Todo va a depender del tipo de personalidad que tenga quien asuma el rol de la paternidad. Esto es lo más importante. Si un niño recibe cuidados, normas y la atención que requiere dentro de un ambiente saludable, con personas coherentes y sensatas a su lado, no debería haber mayores inconvenientes. ​
SuperMexicanos.- El problema de la soledad, ¿cómo se vive en la homosexualidad?
C. L.  Con la misma intensidad y dolor que afecta a cuantos viven en una soledad no elegida. Si no estás contento contigo mismo, si en tu mente hay fantasías aterradoras o estás lleno de autorreproches, por fallas o errores que crees tener. quedarte solo es una condición temible.
En cambio, quien se acepta amigablemente, sabiendo que puede mejorar, que tiene cosas positivas y valiosas como ser humano y que hay siempre un mañana sobre el cual actuar para volverlo más agradable, puede disfrutar su soledad escogida voluntariamente y salir de ella cuando quiera. Aplica a homosexuales como heterosexuales, sean hombres o mujeres.
SuperMexicanos.- ¿Hay un final feliz para quien escoge la identidad homosexual?
C. L.  Así es. Los finales felices al estilo de las comedias de Hollywood, solo existen en esas tramas truculentas; pero un desenlace favorable a quien se ha esmerado en ser buena persona, saludable emocional y físicamente y ha sabido rodearse de compañías estimulantes, seguro estará garantizado.​
SuperMexicanos.- ¿Cómo ayudar a un amigo, o a un hijo que ha decidido asumir su homosexualidad?
C. L.  Como te dije anteriormente, uno no puede amar sin respetar. Lo mejor entonces, es revisarse uno mismo en sus afectos y preguntarse: ¿Quiero a esta persona -amigo(a) o hijo(a)- solo cuando es como yo espero que sea? ¿Se me acaba el amor cuando cambia o cuando contradice mis deseos? Basado en las respuestas que se obtengan, se obtendrá el tipo de comportamiento a exhibir hacia aquel individuo que nos cambia el panorama al que nos hemos acostumbrado.

SuperMexicanos.- Hubo problemas para encontrar editor? ¿Por qué optaste por la autopublicación?
C. L. Realmente no le planteé este trabajo a ninguna editorial, porque quise explorar cómo resulta eso de andar solo como escritor. No sé si alguna me habría aceptado publicar este tema y sospecho que tal vez tendrían sus reservas.
El contenido de esta obra contradice a mucha gente y quienes están interesados en su negocio resienten que bajen los volúmenes de venta. Así que decidí acogerme a aquello que dice el cantor argentino Atahualpa Yupanqui (coloco otra de sus frases al final del libro):
Yo sé que muchos dirán que peco de atrevimiento/si largo mi pensamiento pa´l rumbo que ya elegí/pero sempre he sido ansí/galopiador contra el viento.
SuperMexicanos.- ¿Cuándo podremos comprarlo?
R. Ya está en Amazon, a la disposición de todos los que quieran unirse al grupo de la gente que piensa con la cabeza, más que con la barriga. Y a un precio muy accesible.
Nunca la discriminación o la persecución ha traído beneficios a la sociedad. Si usamos nuestra consciencia para acercarnos amigablemente, en vez de apuntar dedos acusadores a los demás, tendremos mayores probabilidades de soñar con un mundo mejor.
Ese es el espíritu que anima el nuevo libro de César Landaeta: La necesidad de más individuos saludables y orientados hacia una buena vida.
Psicólogo clínico con muchos años de experiencia, César Landaeta se ha especializado en sistemas humanos, familia, juventud y psicología de la salud.
El especialista explica que la homosexualidad no es una enfermedad contagiosa ni implica de por sí, ninguna tendencia malévola. Entender antes que censurar. Escuchar antes de opinar y pensar antes de actuar, son la vía más expedita para no aplicar etiquetas condenatorias y sumar sufrimientos adicionales a los que ya existen. Darles herramientas positivas a los individuos que han elegido relacionarse a su manera con otros de su mismo sexo, es una forma de contribuir al bienestar que todo ser humano merece.
Si ese propósito es medianamente alcanzado, el trabajo de exponer las presentes ideas de una forma ligera sin caer en la superficialidad, habrá valido la pena y todos podemos comenzar a felicitarnos.
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César Landaeta

SuperMexicanos.- ¿Por qué un libro sobre este tema?

C. L. Desde hace mucho tiempo me ha inquietado la inmensa cantidad de desinformación que existe con respecto al tema de la homosexualidad. La experiencia en consulta terapéutica me enseñó que uno no puede catalogar a alguien como persona únicamente por sus preferencias sexuales. Lo más importante es la cualidad que cada uno tenga como persona y la forma como se relacione con los demás. Por eso me dediqué en esta obra a desmontar mitos y a dar mayor consciencia sobre la necesidad de reducir la intolerancia y convivir más sanamente en nuestra sociedad.​
SuperMexicanos.- ¿Cuál es el enfoque del libro?
C. L. El libro está redactado para que el lector sienta que escucha directamente a un consejero objetivo, casi un amigo. Me valgo de algunos ejemplos extraídos de mis historiales clínicos, pero también de lo observado y conversado con personas homosexuales en mi medio social, para dar consciencia de la realidad y los ajustes que todos deben hacer para entenderse favorablemente, tanto consigo mismos como con el entorno que les rodea. ​ Como ves, no es un libro solo para homosexuales. Creo que a muchas personas les hace falta meditación racional sobre el tema.

SuperMexicanos.- Af​rontar públicamente dicha preferencia sexual, ¿Es un proceso complicado?

C.L. Ciertamente lo es. Quienes todavía no lo han declarado abiertamente, sufren mucho por el temor al rechazo, la pérdida de contactos afectivos que podrían retirarse atemorizados o escandalizados y los duelos que ellos mismos deben enfrentar al cambiar la identidad que han mantenido hasta ahora. Por su parte, aquellos que ya viven plenamente su rol homosexual, también deben estar alertas sobre el papel que juega sus propios inconsciente en causarles conflictos o sufrimientos y estar consciente de la necesidad que tienen de adquirir mejores herramientas para manejarse con el resto del mundo. ​
​​
SuperMexicanos. ¿Cómo decirse a uno mismo: Soy homosexual?
C. L. ¡He allí una de las más grandes cuestiones! Si bien a casi todos nos cuesta saber quienes somos realmente, aceptando defectos y contradicciones con lo que sería un Yo ideal, más serio aún es el trabajo de decirse a la cara una verdad que late en el secreto. Por eso incluí en el libro un capítulo titulado: Quieres decírselo al mundo. ¿Se lo has dicho al espejo?
La honestidad con que alguien se mire de frente y acepte que sus preferencias son diferentes a lo que se le ha inculcado o lo que la sociedad ve como “lo normal”, será la clave para salir adelante.  ​
SuperMexicanos. ¿Qué debe enfrentar alguien que decide asumir la identidad homosexual?
C. L. Lo primero que debe enfrentar son sus propios parámetros de análisis. A veces y sin darse cuenta, un individuo que mantiene oculta su identidad termina incorporando prejuicios sociales que atentan precisamente contra ella. Es muy importante una buena revisión de los conceptos que mantiene sobre la homosexualidad. Luego tiene que soportar el peso de la intolerancia, la cual, a pesar de los avances que se han verificado en tiempos recientes, sigue siendo dura y resistente a cambios. Y por último debe saber manejar sus emociones. El miedo, la rabia y la tristeza son las que más atención necesitan.
SuperMexicanos. ¿Existe la “homofobia” como tal? ¿Qué hacer con la intolerancia?
C. L. La “homofobia” no existe como una entidad nosológica (respecto de los caracteres distintivos que permiten definir las enfermedades). Explico en el libro que usar este término es en cierta forma, hacerle el juego a los intolerantes. Lo que sí hay son actitudes de rechazo, pero no en el sentido de una enfermedad sino como un signo de rigidez mental. A la intolerancia hay que tratarla como lo que es: una postura de radicalismo poco racional. En ese sentido, es preciso desmontarla con argumentos serios y objetivos, no con desplantes o agresiones iguales a  las que emplean aquellos que no desean solidaridad sino segregación.​
SuperMexicanos. La homosexualidad, ¿es una enfermedad?
C. L. Ningún estudio científico ha demostrado que lo sea y mucho menos, del tipo contagioso. Esto hay que decirlo con toda la firmeza que sea necesaria, para que se vaya desmontando una falacia que hace tanto daño.
SuperMexicanos.- El homosexual ¿nace o se hace?
C. L. Existe mucha discusión al respecto y aun no se ha establecido el origen. De cualquier modo, si no consideramos a la homosexualidad como una enfermedad, ¿para qué discutimos su causa? En esta trampa he visto caer a muchos que defienden su homosexualidad. Les veo en televisión o en medios impresos, discutiendo bizantinamente sobre algo que les descalifica. ​
SuperMexicanos. ¿Qué hacer con la familia, los amigos y el entorno social?
C. L.  Siempre parto del principio de que si uno dice querer a alguien, no puede meterle en el chantaje de: “Eres como yo quiero o te dejo de querer”.
Esta es una paradoja injusta y desconsiderada. Los padres debe querer a sus hijos y viceversa; igual debe ocurrir entre amigos y en forma más extendida, en el medio ambiente laboral y social. Nadie es mejor o peor porque tenga una u otra preferencia sexual. Quien decida asumir su rol como homosexual, debería tener esto presente y exigir respeto antes que amor. No puede haber amor si antes no hay respeto. La paciencia y la confianza, darán mejores resultados que la confrontación rabiosa o chantajista.
SuperMexicanos. ¿Se puede hacer una pareja estable?
C. L.  Este es uno de los temas que más me ha preocupado al tratar con homosexuales. Ciertamente hay quienes mantienen relaciones duraderas y gratificantes; pero un enorme porcentaje no lo logra, porque se ha contaminado con los conceptos populares acerca de la dificultad para establecerse como parejas. Entonces, incurren en los mismos vicios que cometen los heterosexuales: celotipias, infidelidad, deseos de posesión y privación de la libertad del otro. Esto, desde luego, no ayuda a vivir sanamente las relaciones afectivas.​
SuperMexicanos.- ¿Cómo influye en la identidad sexual de los hijos una pareja de padres/madres del mismo sexo?
C. L.  Todo va a depender del tipo de personalidad que tenga quien asuma el rol de la paternidad. Esto es lo más importante. Si un niño recibe cuidados, normas y la atención que requiere dentro de un ambiente saludable, con personas coherentes y sensatas a su lado, no debería haber mayores inconvenientes. ​
SuperMexicanos.- El problema de la soledad, ¿cómo se vive en la homosexualidad?
C. L.  Con la misma intensidad y dolor que afecta a cuantos viven en una soledad no elegida. Si no estás contento contigo mismo, si en tu mente hay fantasías aterradoras o estás lleno de autorreproches, por fallas o errores que crees tener. quedarte solo es una condición temible.
En cambio, quien se acepta amigablemente, sabiendo que puede mejorar, que tiene cosas positivas y valiosas como ser humano y que hay siempre un mañana sobre el cual actuar para volverlo más agradable, puede disfrutar su soledad escogida voluntariamente y salir de ella cuando quiera. Aplica a homosexuales como heterosexuales, sean hombres o mujeres.
SuperMexicanos.- ¿Hay un final feliz para quien escoge la identidad homosexual?
C. L.  Así es. Los finales felices al estilo de las comedias de Hollywood, solo existen en esas tramas truculentas; pero un desenlace favorable a quien se ha esmerado en ser buena persona, saludable emocional y físicamente y ha sabido rodearse de compañías estimulantes, seguro estará garantizado.​
SuperMexicanos.- ¿Cómo ayudar a un amigo, o a un hijo que ha decidido asumir su homosexualidad?
C. L.  Como te dije anteriormente, uno no puede amar sin respetar. Lo mejor entonces, es revisarse uno mismo en sus afectos y preguntarse: ¿Quiero a esta persona -amigo(a) o hijo(a)- solo cuando es como yo espero que sea? ¿Se me acaba el amor cuando cambia o cuando contradice mis deseos? Basado en las respuestas que se obtengan, se obtendrá el tipo de comportamiento a exhibir hacia aquel individuo que nos cambia el panorama al que nos hemos acostumbrado.

SuperMexicanos.- Hubo problemas para encontrar editor? ¿Por qué optaste por la autopublicación?
C. L. Realmente no le planteé este trabajo a ninguna editorial, porque quise explorar cómo resulta eso de andar solo como escritor. No sé si alguna me habría aceptado publicar este tema y sospecho que tal vez tendrían sus reservas.
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Quienes tachan de anormal y aberrante la homosexualidad, a menudo afirman que esa conducta únicamente se observa en el ser humano y no en los animales, lo cual —argumentan— es una prueba de que no obedece a tendencias naturales sino a una desviación pecaminosa de la conducta.

Un león macho intenta montar a otro, sin que éste parezca reaccionar ante ello. Conductas homosexuales como esta se han observado en numerosas especies de animales, tanto en machos como en hembras

La realidad, empero, es que el comportamiento homosexual se observa también entre los animales, tanto silvestres como domésticos, y tanto en libertad como en cautiverio. Y no como algo raro, excepcional o muy poco frecuente, sino como una conducta bastante común.

En efecto, en un artículo recientemente publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias por los investigadores uruguayos Aline Freitas-de-Melo, Lorena Lacuesta y Rodolfo Ungerfeld, se señala que el comportamiento homosexual se registra “entre machos de varias especies de rumiantes, incluyendo a los ovinos, caprinos, bovinos, bisontes, jirafa, antílope, buey almizclero y varias especies de cérvidos”.

“De manera general —agregan—, la monta intrasexual, o sea la monta entre individuos del mismo sexo, ocurre en ambos sexos, entre animales de todas las edades, tanto en vida libre como en cautiverio. Es frecuentemente observada entre los machos, estando en las hembras de rumiantes asociada al celo. Además, es más frecuente en animales juveniles que en adultos, y en individuos domésticos y en cautiverio que en animales libres.”

Semejante comportamiento, como decíamos, no es algo excepcional o extraordinario sino bastante común. En el caso de los novillos, los autores del artículo citan estudios que comprendieron más de cinco millones de animales mantenidos en establecimientos ganaderos, en los cuales —dicen— se encontró que algo más del 2% de los animales presentan tal conducta, a la cual los veterinarios y zootecnistas denominan “síndrome de buller”.

En los rebaños de carneros, la proporción de machos homosexuales llega a ser considerablemente más elevada. En ciertas razas, dice el estudio, hasta el 8% de los machos tienen preferencia sexual por otros carneros frente a ovejas en celo… Estos carneros no solo montan, sino que dirigen todas las actividades de cortejo (olfateos anogenitales, acercamientos laterales y pataleos) hacia otros carneros, al tiempo que su actividad sexual frente a hembras es muy baja”.

En el caso de los bovinos, el problema con el comportamiento homosexual es que aquellos animales que son objeto de monta sistemática por parte de otros de su mismo sexo, sufren lesiones que pueden llegar a ser graves e incluso mortales. “La mortalidad —añade el artículo— puede llegar al 1%, y estos animales se agotan al ser montados en forma reiterada, pierden pelo y presentan inflamaciones y traumas en la grupa y la cola, pudiendo en casos extremos sufrir fracturas de huesos.”

Los autores enumeran varias hipótesis acerca de la homosexualidad entre los animales, la cual evidentemente es una paradoja evolutiva ya que el apareamiento sexual surgió originalmente con fines reproductivos y al realizarse entre individuos de un mismo sexo ya no cumple tal función. Entre las diversas explicaciones que examinan, las hay tanto de carácter neurológico como anatómico, e incluso la de que ayuda a controlar el exceso de individuos y garantizar la sobrevivencia de una población cuando ésta llega a ser demasiado grande, ya que al no traducirse en descendencia, permite que el alimento disponible alcance para todos.

Pero por ahora estas explicaciones no nos interesan. Lo importante es el hecho de que, como demuestra este estudio, la homosexualidad no es una aberrante conducta antinatural exclusiva del ser humano como afirman algunos, sino que se observa en otros muchos animales.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx