La Comisión Ambiental de la Megalópolis informó el año pasado que en la Ciudad de México existen 70 mil industrias que producen mil 338 toneladas de emisiones al año, equivalentes a 31% de los contaminantes totales que afectan al aire de la capital, colocando a las fábricas como la segunda fuente de contaminación del aire, sólo nueve puntos por debajo de los 5.5 millones de vehículos que a diario circulan en la ciudad.

El establecer alianzas estratégicas con socios comprometidos con el cambio climático, integrando en sus procesos soluciones amigables con el medio ambiente, son alternativas recurrentes por la industria actualmente. Al respecto Osrami Telecomunicaciones, empresa experta en infraestructura para las tecnologías de la información ha optado por integrar a sus socios estratégicos y soluciones aquellos que ofrezcan procesos menos dañinos con el medio ambiente. Su compromiso con el cambio climático se puede ver reflejado con su mancuerna con CommScope.

La reducción de gases de efecto invernadero es uno de los objetivos para CommScope, pues desde 2008 la compañía estableció una línea de base y un objetivo para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Varios proyectos e iniciativas clave ayudaron a reducir significativamente dichas emisiones de GEI:

Ajuste de los compresores y ajustes del sistema de aire comprimido
Optimización de la configuración del equipo
Sustitución de sistemas de iluminación antiguos por LEDs e instalación de sensores de luz
Sustitución de los refrigerantes de aire acondicionado de alto-GWP por mejores alternativas
Osrami y CommScope encontraron una compatibilidad ideológica con el cuidado del medio ambiente y la mejor aportación que pudieron hacer es trabajar en conjunto para ofrecer al mercado mexicano soluciones innovadoras funcionales, cuyo proceso industrial cumpla con los parámetros de calidad y además aporte al cambio climático.

El ofrecer soluciones de infraestructura optimas, actualizadas y al margen de lo que el mercado TI exige, no está peleado con el aporte socio-ambiental, explica Rodrigo Echegoyen Vogel, Product Manager de CommScope en Osrami Telecomunicaciones, pues el futuro empresarial e industrial se enmarca en empresas actualizadas, sustentables y socialmente responsables.

Hay muchos factores que contribuyen a la contaminación atmosférica con los llamados gases de efecto invernadero —o GEI para abreviar— del tipo del metano y el dióxido de carbono que son los causantes del calentamiento global y el cambio climático. Pero casi las dos terceras partes de las emisiones de tales gases registradas durante los últimos dos siglos y medio, a partir del inicio de la Revolución Industrial, son consecuencia de las actividades de sólo 90 grandes compañías transnacionales. Y de ellas, todas, salvo siete, son productoras de petróleo, carbón y gas natural. Las otras siete son fabricantes de cemento.

Por Juan José Morales

Entre las transnacionales petroleras causantes del calentamiento global y el cambio climático, el primer lugar lo ocupa Chevron Texaco, responsable del 3.5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, seguida por Exxon con el 3.2% y por British Petroleum con el 2.5%. Las tres, por cierto, quieren apropiarse del petróleo mexicano.

Así se señala en un informe publicado en la revista especializada Climatic Change (Cambio Climático). El estudio, elaborado por un grupo de investigadores de la institución norteamericana Climate Accountability Institute (Instituto de Responsabilidad Climática) de Colorado, señala que de 1751 —año que puede considerarse el de nacimiento de la Revolución Industrial— a 2010, se generaron en el mundo entero unas 914 gigatoneladas —914 mil millones de toneladas— de dióxido de carbono. De ese gran total, el 63% fueron producidos, como señalábamos líneas arriba, por 90 grandes empresas, principalmente petroleras pero también carboníferas y cementeras.

Lo más grave de esta situación es que las emisiones de GEI siguen incrementándose sin que los gobiernos hagan nada por evitarlo, ya que en su gran mayoría solapan, encubren y protegen a las compañías causantes del problema. De hecho —subraya el informe— la mitad de esas 914 gigatoneladas se produjeron en los últimos 25 años. Es decir, cuando ya se sabía sin lugar a dudas que las crecientes emisiones de gases producto de la quema de combustibles fósiles estaban conduciendo a un peligroso cambio climático. Y ello está llevándonos a un punto crítico de no retorno.

En efecto, en la pasada reunión del Panel Internacional Sobre Cambio Climático celebrada en septiembre, se dijo que el mundo está ya a sólo 30 años de agotar lo que puede denominarse su presupuesto de carbono. Es decir, la cantidad de dióxido de carbono que puede soportar la atmósfera terrestre sin que ocurra un incremento de dos grados en la temperatura media del planeta, lo cual —consideran los expertos— tendría consecuencias catastróficas sobre el clima.

En la lista de esos 90 grandes contaminantes, dicho sea de paso, sobresalen algunos nombres bien conocidos, como Chevron, Exxon, British Petroleum y Royal Dutch Shell, compañías todas que tienen la mirada puesta sobre el petróleo mexicano y están listas para adueñarse de él si Peña Nieto y sus satélites del PAN, el Panal y el llamado Partido Verde Ecologista —de que ecologista no tiene nada— se salen con la suya en sus intenciones de privatizar Pemex.

Es decir, además de entregarle nuestra riqueza petrolera a las voraces transnacionales, la privatización tendría como consecuencia agravar los problemas de contaminación ambiental que ya padece México, pues —como escribíamos no hace mucho en esta columna—, para incrementar sus ganancias y obtener los máximos rendimientos en el menor tiempo posible, esas empresas no tienen el menor empacho en arruinar campos agrícolas, ríos, lagos y lagunas, como lo demuestra el verdadero desastre ambiental que padece Nigeria por la actividad de las petroleras extranjeras.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx