El asunto no es nuevo, pero vale la pena ocuparse nuevamente de él, pues en aquel entonces se quedaron muchas cosas en el tintero. Me refiero a lo que algunos charlatanes denominan pomposamente Emotional Freedom Techniques o EFT para abreviar —así, en inglés, para que suene más elegante— y otros llaman “tapping”, que también deriva del inglés y significa algo así como “dar golpecitos” (aclaración: no tiene nada qué ver con el tap, aquel baile zapateado que estuvo en boga gracias a los musicales de Hollywood con Fred Astaire y Ginger Rogers en las décadas de los 30 y 40 del siglo pasado).

Por Juan José Morales

Tapping

Olvídese de los medicamentos, la cirugía, la quimioterapia, las dietas balanceadas y todo lo que dicen o recomiendan los médicos. Usted solito, con sólo darse golpecitos en ciertos puntos del cuerpo como se indica en esta ilustración, podrá curarse de cualquier mal que le aqueje, hasta de la ninfomanía. Al menos esos afirman los charlatanes que promueven el “tapping”.

Pues bien, el dichoso tapping es uno de esos métodos de autocuración que se dicen efectivos contra todo tipo de problemas y enfermedades emocionales, mentales y físicas, desde la depresión hasta la hipertensión.

Por ejemplo: si sufre usted depresión —un problema que, según se estima, actualmente aqueja al 15% de la población y va en aumento gracias a la obra de individuos como Peña Nieto—, no necesita gastar su dinero ni perder su tiempo en consultas a un sicólogo. Simplemente dése unos rítmicos golpecitos con la yema del índice y el pulgar en la ceja, y listo. Volverá estar rebosante de buen ánimo y amor a la vida. ¿Cada vez que está por abordar un avión empieza a sudar frío, le sobreviene un ataque de pánico y se resiste a entrar al aparato? En este caso los golpecitos hay que aplicárselos en el dorso de la mano y sentirá cómo la tranquilidad le invade y la sonrisa le ilumina el rostro aunque su vuelo sea por Malasian Airlines o Germanwings.

O tal vez su problema es la alta presión arterial. Tampoco en este caso hay que visitar al cardiólogo ni tomar vasodiladatores o algún otro fármaco para regular su circulación. No. Un rítmico tamborileo sobre la teta izquierda —método aplicable tanto a hombres como mujeres— hará que, como por ensalmo, su presión vuelva a la normalidad.

Si ya se cansó de hacer ejercicio, pagar interminables consultas a un nutriólogo, privarse de los tacos de cochinita y seguir dietas de náufrago sin lograr perder ni medio kilo de peso, no se preocupe. El tapping es la solución. Aplíquese unas cuantas sesiones de golpecitos y verá cómo la aguja de la báscula empieza a retroceder y usted se siente ligero cual pluma al viento.

Desde luego, el suave golpeteo no se aplica en cualquier punto del cuerpo, sino en sitios específicos que no vamos a detallar pero que corresponden a puntos de acupuntura y supuestamente son algo así como sitios de concentración de energía. Y es que esta seudoterapia parte de la vieja idea de que todas las enfermedades, ya sean de la mente, el alma o el cuerpo, son de carácter emocional y se deben a que “algunas emociones quedan atrapadas en el sistema energético de nuestro cuerpo, bloqueando el correcto flujo energético de nuestro organismo”.

Pero para desbloquear las emociones atascadas, eliminar dolencias y enfermedades y dejar el cuerpo como nuevo, se inventó el “tapping”. Todo lo que durante siglos estuvieron haciendo médicos y cirujanos fue una pérdida de tiempo. Cualquier mal habido o por haber puede curarse con esos golpecitos estratégicamente aplicados y acompañados de una especie de ritornelo repitiendo una y otra vez, “aunque me siento <abandonado, deprimido, miedoso, subestimado, agotado, adolorido o lo que sea> me acepto completa y profundamente”.

Lo asombroso no es que haya quienes afirmen que de esa manera puede curarse cualquier enfermedad. Lo asombroso es que haya quien lo crea.

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En esta ocasión hablaremos de ese timo seudoterapéutico llamado Emotional Freedom Techniques —Técnicas de Liberación Emocional— o EFT para abreviar, según el cual cualquier problema sicológico o siquiátrico puede resolverse equilibrando la energía interna del cuerpo mediante el sencillo expediente de “golpear rítmicamente con las yemas de los dedos índice y pulgar, a un ritmo de unos dos o tres golpes por segundo sobre ciertos puntos de acupuntura ( lo que llamamos ‘hacer tapping’), mientras enunciamos en voz alta el asunto que estamos tratando.” Por ejemplo, uno dice “estoy deprimido, tengo que sentirme mejor”. Y, voilá, en un dos por tres se sentirá mejor. A condición, claro, de que tenga la fuerza mental necesaria para lograrlo. Si no mejora, no será cosa del método, sino de usted.

Por Juan José Morales

No deja de ser curioso que mientras en los libros, videos y audios de autocuración con EFT se prometan rápidos resultados, cuando lo aplica un “terapeuta”, advierte que serán necesarias varias sesiones antes de lograr una total mejoría. Todo es cuestión de poder cobrar más.

A diferencia de otras patrañas que dicen provenir de los milenarios conocimientos de la medicina oriental, esta es muy nueva pero ha resultado bastante exitosa y es la base de un floreciente negocio de venta de libros, videos y audios de autocuración. La inventó en 1991 un tal Cary Graig que no era médico, sicólogo, siquiatra ni nada parecido, sino ingeniero. ¿Y en qué consiste? En algo asombrosamente simple, según señalamos líneas arriba y describe el propio Graig: “estimular una serie de puntos de acupuntura dando golpecitos con los dedos mientras nos mantenemos mentalmente enfocados en el asunto concreto a tratar. Este procedimiento repetido durante unos minutos y con un poco de pericia en la observación de los cambios en nuestro estado emocional, se muestra como uno de los método psicológicos más efectivos que se conocen hoy en día, produciendo resultados rápidamente incluso donde muchas otras terapias no lo habían conseguido”.

Así que ya lo sabe usted. Gracias al EFT se ahorrará las visitas —y los pagos— al médico, el sicólogo o el siquiatra. Todo lo que necesita es comprar las guías de EFT en audio y video adecuadas a su problema y curarse usted mismo en un santiamén. Hay, por ejemplo, una para quienes tienen problemas por comer compulsivamente, otra específicamente para tratar la ansiedad, otra más para superar el dolor, y así por el estilo, incluso —no podía ser menos— para adelgazar sin esfuerzo.

Baratos, lo que se dice baratos, los tales materiales no lo son. Andan por el orden de 250 dólares, con descuento si se compran en paquetes. Pero, según su publicidad, la inversión bien vale la pena, pues en un solo día, en unas pocas horas en la comodidad de su hogar, cómodamente apoltronado en su sillón favorito, podrá usted lograr resultados que en el diván del siquiatra le tomarían años de interminables sesiones y además, por supuesto, le costarían una pequeña fortuna.

No hay nada que, supuestamente, el EFT no pueda curar. Lo mismo miedos que fobias, sensaciones de inseguridad, ansiedad o pánico, que la frustración, el rencor, la ira, la irritación y los sentimientos de culpa. Y hasta la adicción al tabaco, el alcohol, el opio, la morfina, la cocaína o las anfetaminas. Si se siente apático, deprimido o muy tenso, o si lo agobia algún dolor emocional o el estrés postraumático después de un accidente, no hay nada mejor que el EFT y sus golpecitos con la yema de los dedos para llenarlo de vitalidad, energía, tranquilidad espiritual y ganas de vivir.

Sirve no sólo para los males de la mente, sino también para los del cuerpo, como alergias y dolor de cabeza. Y hay por ahí en la publicidad incluso el testimonio de algún ilustre desconocido que agradece al EFT haber podido tirar sus anteojos a la basura porque le sirvió para mejorar sustancialmente su visión y hecho desaparecer el astigmatismo que lo aquejaba desde la infancia.

Ahora bien: si no tiene ninguno de los problemas anteriores y sólo desea mejorar su capacidad de aprendizaje, su rendimiento profesional, sus habilidades para practicar algún deporte o su fortaleza física, tener mejores pensamientos creativos o volverse más eficiente en su trabajo, pues también el EFT es la solución.

Y si los problemas físicos y mentales están totalmente ausentes de su vida pero no tiene mayores aspiraciones y lo único que desea es vivir tan tranquilo como un ostión, pues también el EFT es para usted, ya que sirve “como herramienta de introspección y meditación”.

Este es, en pocas palabras, ese timo llamado EFT. Por favor, no se ría.

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