Dicen que las malas noticias son las que más pronto llegan. Pero, por alguna extraña razón, la de la muerte de Emmanuel Carballo —ocurrida el pasado 20 de abril— me llegó con más de tres meses de retraso, sin que la demora atenuara la pesadumbre que me causó. Porque con él se perdió a uno de nuestros mayores talentos literarios, un talento —hay que subrayarlo— que no obtuvo la fama ni los reconocimientos que merecía, aunque sí se ganó a pulso no pocos premios literarios con sus obras.

Por Juan José Morales

Emmanuel Carballo en su mundo de libros. Fue más conocido como crítico agudo y a veces mordaz, aunque siempre justo, pero también fue autor de excelentes obras literarias que le valieron no pocos premios, y ayudó a muchos periodistas y escritores —entre ellos quien esto escribe— a rectificar errores y mejorar su manejo del idioma.

Esa marginación y ese relativo desdén que siempre sufrió, se debieron sin duda a que, como él mismo decía, por su calidad de crítico literario desempeñó el nada envidiable papel de aguafiestas, de villano de la película, del resentido, el amargado, el ogro y la bruja de los cuentos de niños. Pero fue la suya una labor extraordinaria y valiosa, que ejerció con responsabilidad y acierto. En lo personal, mucho le agradezco la forma en que —como corrector de estilo de la revista Contenido— me ayudó a pulir mis trabajos y a mejorar mis limitados talentos de periodista y escritor, y los elogios que alguna vez me brindó, además de contribuir a inflarme el ego, me hicieron sentir que iba por el camino correcto.
Y tras su muerte, cuando era de esperarse que —al menos de dientes para afuera— se reconocieran sus méritos y en su funeral hicieran acto de presencia las autoridades políticas y culturales del país, su ausencia fue notoria y el ataúd, como señalaron las crónicas periodísticas, estuvo prácticamente solo. Mientras tanto, en Bellas Artes, se rendía un ostentoso homenaje gubernamental a García Márquez, merecido ciertamente, pero no por ello menos contrastante.

Tardíamente también me llegó otra noticia, relacionada con la anterior: la ausencia de funcionarios mexicanos en la entrega del Premio Cervantes a Elena Poniatowska en Madrid, igualmente en abril.

Según las informaciones y comentarios de prensa que una amiga muy querida me hizo llegar, durante la ceremonia de entrega de esa presea no hubo un solo representante del gobierno de Peña Nieto, excepto la embajadora de México en España, Adriana Lajous, que evidentemente asistió más bien a regañadientes, como una mera obligación protocolaria, ya que hubiera resultado escandaloso que no lo hiciera.

Desde luego, Elena Poniatowska —opositora, crítica del gobierno y entusiasta partidaria de López Obrador— no es santa de la devoción de Peña Nieto e individuos que lo acompañan. Pero nadie puede negar que es una escritora brillante y prestigiada, que da renombre a México, y que el Premio Cervantes no es un premiecillo cualquiera, de algún concurso literario municipal, sino el más importante en la literatura de habla hispana.

El Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, como se le denomina oficialmente, lo otorga el Ministerio de Cultura de España a propuesta de las academias de la lengua de los países de habla hispana. Podría considerarse, por lo tanto, que tiene un carácter oficial y multinacional.

Peña Nieto y Rafael Tovar y de Teresa, su secretario de Cultura —a ello equivale el cargo de presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que es parte del gabinete presidencial— probablemente pensaron que al hacerle el vacío a la ceremonia de entrega del Premio Cervantes le darían una bofetada a la escritora laureada. Pero el sopapo, múltiple por lo demás, no se lo propinaron a ella sino al gobierno de España y a las academias de la lengua de ese país y de todas las naciones latinoamericanas.

Ciertamente, su desprecio por Emmanuel Carballo y Elena Poniatowska es una prueba más de la estulticia y la incultura que han caracterizado a Peña Nieto, las cuales quedaron de manifiesto en aquella inolvidable entrevista en la que no pudo recordar haber leído un solo libro.

Este es nuestro señor presidente.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

Supermexicanos lamenta el fallecimiento del historiador y cronista de la Ciudad de México, Guillermo Tovar y de TeresaEl desaparecido historiador, hermano del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, nació en la Ciudad de México en 1956. Su interés por la historia surgió cuando era apenas un niño, y fue alimentado por los volúmenes de la gran biblioteca de su abuelo, Guillermo de Teresa y Teresa. Su erudición en la materia ya existía desde temprana edad. Incluso en su adolescencia fue consejero de asuntos de arte colonial para la Presidencia de la República y colaborador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Su primer libro, Noticias históricas de la Delegación Miguel Hidalgo, fue publicado en 1976, cuando contaba con 19 años de edad. A este le siguió Pintura y escultura del Renacimiento en México, tres años después.

En 1986 fue nombrado cronista de la Ciudad de México, cargo que habían ocupado Miguel León Portilla, José Luis Martínez y Salvador Novo. Fundó en 1987 el Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, del que formaron parte académicos y artistas como Octavio Paz, Rufino Tamayo, José Iturriaga, Fernando Benítez, José Luis Martínez, Luis González y González, Emmanuel Carballo, Ramón Xirau y Fernando Gamboa. Tovar permaneció como Cronista Emérito.

Algunos de sus libros más celebrados son Bibliografía novohispana de arte (1988) –resultado de una profunda investigación que mereció mereció la beca Guggenheim–, La Ciudad de los Palacios: crónica de un patrimonio perdido (1990), Pegaso o el mundo barroco novohispano en el siglo XVII (1993) y Crónica de una familia entre dos mundos. Los Ribadeneira en México y España (2009).

Apasionado promotor de la herencia cultural mexicana, obtuvo las medallas Benito Juárez de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en 1972, Miguel Othón de Mendizábal del INAH en 1985 y al Mérito Ciudadano de la Asamblea de Representantes del Gobierno del Distrito Federal en 1995.

Formó parte de la Comisión Nacional de Preservación del Patrimonio Cultural de México y fue miembro correspondiente en México de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, asociado honorario de la Hispanic Society of America, de la Antigua Sociedad de Bibliófilos Mexicanos y del Comité Ejecutivo para el Rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Información del INBA

A manera de homenaje, Canal 22 presenta un recorrido por los lugares emblemáticos donde Gabriel García Márquez forjó sus inicios como escritor. Lunes 29 de octubre, a partir de las 8 de la noche.

México, D.F., a 26 de octubre de 2012. Con motivo de los 50 años de la residencia de Gabriel García Márquez en México, Canal 22 estrena a través de los Lunes temáticos Hoy comienzan los próximos cien años, un documental de Gabriel Santander que reúne diversos testimonios de gente que conoció al periodista durante su juventud, su etapa como escritor desconocido y sus años como famoso Nobel de Literatura.

Carlos Fuentes, Emmanuel Carballo, Laura Coudurier, Héctor Abad, Rafael Vargas, El Grupo La Cueva de Barranquilla y Celso Piña, dan cuenta de la narrativa de las obras de García Márquez.

Este trabajo del también productor de Esquizofrenia, Gabriel Santander lleva al televidente por un sendero poco conocido, como Aracataca, su pueblo de origen; La cueva, un bar que frecuentaba con amigos en Barranquilla y sus vecinos de aquel pueblo tropical de Colombia.

Gracias a un acuerdo entre Canal 22 y la televisora pública de Colombia, Señal Colombia, se transmitirá simultáneamente este documental, el próximo lunes 29 de octubre.

Para finalizar, Canal 22 transmite Muchos años después… Gabo en México, una producción de la Dirección de Noticias del Canal Cultural de México, que narra los pasos que el autor ha dado a través de los años en nuestro país. Incluye testimonios de Emmanuel Carballo, Gonzalo Celorio, Carlos Monsiváis, María Luisa Elío, José María Pérez Gay, entre otros.

Los mejores programas especiales a través de Canal 22, el Canal Cultural de México.

Canal 22 estrena Hoy comienzan los próximos cien años, un homenaje a Gabriel García Márquez

A través de los Lunes Temáticos

Transmisión simultánea de Canal 22 y Señal Colombia

Lunes 29 de octubre, a partir de las 8 de la noche

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) invita a la presentación del libro El arte de insultar, de Héctor Anaya, el cual será comentado por Eduardo Casar, Julieta Fierro y el autor, este jueves 25 de octubre a las 19:00 horas en la Capilla Alfonsina del INBA (Benjamín Hill 122, col. Condesa, Ciudad de México).

El arte de insultar es un libro periodístico que documenta –en forma de ensayo y con la fineza del ingenio– un recorrido por los insultos dirigidos a representantes del poder civil, militar, económico, cultural y eclesiástico. También expone agravios legendarios en el mundo de la literatura y presenta un amplio repertorio de insultos que hay entre diferentes países y culturas, según ha dicho el autor.

Héctor Anaya investiga no solo a los insolentes de todos los tiempos sino también de la época que actualmente corre. Uno de los capítulos está dedicado a Salvado Novo, “el Quevedo mexicano”, según lo llama, y en otro, Voces de la insolencia, hay entrevistas con escritores reconocidos de la literatura mexicana, como José Agustín y Emmanuel Carballo, que dan cuenta de los encuentros más fuertes que ha habido entre literatos. En este trabajo se exploran las diversas formas del insulto.

Los capítulos que conforman este libro reflejan un espíritu divertido, instructivo y revelador; otros de sus capítulos son Insultos políticos, Los riesgos del agravio, Insultos involuntarios, Octavio Paz en la mira, Autoinsultos, las pifias verbales, Entre escritores anda el cuento y Bocavulgario (groserías en otros idiomas), entre otros.

En El arte del insultar Anaya se remonta a míticos encontrones “procaz-poéticos” entre los que destaca el ocurrido entre el dramaturgo y premio Nobel Bernard Shaw y el político Winston Churchill, cuando el primero invitó al segundo a ver su obra y con las entradas que le envió estaba un mensaje que decía: “Para que venga con un amigo (si es que lo tiene)”. Poco después le llegó a Bernard Shaw la respuesta de Churchill: “Me es imposible asistir a la noche de apertura, pero iré a la segunda función (si es que la hay).”

Esta obra, ha dicho Anaya, es un volumen apropiado para todo lector curioso pues es un libro de anécdotas, citas, definiciones lúcidas, respuestas brillantes, situaciones dignas o humillantes e intercambio de insolencias entre escritores, políticos y artistas.

Héctor Anaya (D.F., 1941) es dramaturgo, narrador, ensayista, periodista, docente y editor. Estudió Ciencias Sociales en la UNAM; Dirección Teatral y Composición Dramática en la Escuela de Arte Dramático del INBA. Fue profesor fundador de la Escuela de Escritores de la SOGEM, colaborador de diarios y revistas como El Búho, El Nacional, Excélsior, Novedades, Ovaciones y Siempre!, entre otros.

Obtuvo el Premio de Cuento de El Nacional 1969 por El suicida; el Premio Latinoamericano de Cuento, 1988; el Premio de Guión Cinematográfico de la SOGEM y Televisa 1988; el Premio de Guión Radiofónico IMER/Conaculta 1997, y el Premio Castillo de la Lectura 2000 por Cuenta, cuenta. Ha recibido en varias ocasiones el Premio Nacional del Club de Periodistas por sus columnas La Polaca (Ovaciones, 1979), Cancionero Político (1982) y La Culta Polaca (El Búho, 1992).

Entre su obra se encuentra, en cuento: El libro consentido (1985), Como el calor al fuego (1992), Tía, tía lo que se dice tía… (1995), El cazagoles (1998), Cuentos de mediodía. Cuentos de medianoche (2005). En ensayo: Los machos están fatigados (1987), Los parricidas del 68 (1998), En la más honda música de selva (1999), Orígenes. Historia verdadera de los hábitos, costumbres y dichos del mexicano (2000). En novela: El sentido del amor (1992), Vida y milagros (1999). En teatro: La adivinanza (1960).