Como hemos comentado anteriormentela música electrónica tiene ya un auge importante en México y en esta temporada festivalera se amontonan los dedicados a este género. El pasado fin de semana se realizaron dos festivales de música electrónica casi simultáneos: Electric Planet, el viernes 14 y sábado 15 de marzo en Toluca, y Electric Daisy Carnival (EDC), el 15 y 16 de marzo en el Distrito Federal. Además, el 03 y 04 de mayo disfrutaremos Electric Zoo también en la capital del país.

Por Víctor M. Aguilera @juanoctambulo y Guillermo Aguilera C. @GeCeACe

Fotos: @GeCeACe

Todos estos festivales presentan su primera edición en México, aunque Electric Daisy Carnival es una franquicia estadounidense que desde 1997 ha producido Imnsomniac Events en su país, así como Londres en el Reino Unido y San Juan en Puerto Rico. También es la primera vez que Electric Zoo se organiza fuera de Estados Unidos. 

Aunque Electric Planet busca establecerse como una franquicia “orgullosamente mexicana”, al analizar los dos eventos de este fin de semana se hacen muy evidentes las carencias de la producción nacional.

Movilidad

Para el público del Electric Planet que se dirigió al Centro Dinámico Pegaso en la ciudad de Toluca, Estado de México, el tráfico fue pesado, como es de esperarse en esta clase de eventos. Sin embargo, los policías informaron (incorrectamente, según se daría cuenta el público más tarde, cuando descubriera lugares vacíos en el recinto) que el estacionamiento estaba lleno y ya no había acceso para los vehículos. Esto provocó que muchos buscaran o improvisaran estacionamientos en los alrededores.

Aunado a ello, el operativo para agilizar el movimiento vehicular consistió en cerrar un retorno bajo un puente localizado frente a la entrada. Todo ello agravó el pesado tráfico al inicio y al final del espectáculo; tan grave que muchos prefirieron arriesgarse a recorrer en sentido contrario un tramo de unos 50 metros para evitar el embotellamiento.

En el largo camino para llegar al Electric Planet hubo muy pocas señalizaciones sobre la dirección a la que debía caminar el público y ninguna persona encargada de revisar el boleto o dar indicaciones. Sólo el personal de seguridad pudo apoyar en este último sentido. Ya en la entrada debía caminarse todavía un poco más.

La mala organización para el estacionamiento y el acceso a este tipo de eventos es un mal común, y el tráfico lento en los alrededores es prácticamente inevitable. Sin embargo, este problema que también suele vivirse en el Autódromo Hermanos Rodríguez es aminorado gracias a la posibilidad de otras formas de transporte (como el Metro).

Aunque en el EDC, como en muchos espectáculos organizados en ese foro, el acceso fue mucho más ágil, la salida también se complicó por la falta de señalización. Para este último aspecto ninguno de los dos eventos tiene pretextos.

Información

Los organizadores del Electric Planet no dieron suficiente información a los asistentes sobre su festival. Ni en su sitio de Internet ni en redes sociales se publicaron horarios en que los DJs se presentarían o un mapa para ubicar los espacios del evento. Tampoco durante el festival se repartieron folletos con estos detalles.

El EDC no sólo cumplió con estos requerimientos básicos, sino que en su sitio podías encontrar una opción que te redirigía a una página donde podías escoger tu itinerario y publicarlo en Facebook.

Producción

En primer lugar es importante mencionar que Electric Planet comenzó con 5 horas de retraso, un tiempo que ni el más paciente debería tolerar. Su escenario era muy sencillo: dos pantallas laterales (una de las cuales falló constantemente), una central más grande, algunos LEDs, lásers y un cráneo arriba de todo sin luces ni movimiento.

El sonido fue bastante bueno, mucho mejor que otros conciertos de este tipo, como aquellos producidos por EMPO o Alive, en los que el volumen suele ser muy bajo. Sin embargo, como ocurre en muchos espectáculos mexicanos, las bocinas y otro tipo de elementos se colocaron justo al centro de la pista y obstruyeron casi por completo la vista de los asistentes que estaban detrás de estas estructuras. Además, los micrófonos también sufrieron fallas frecuentes.

En EDC la producción fue mucho más complicada: había cuatro escenarios para diferentes estilos de electrónica. En el principal, un búho gigante robotizado (característico de otras ediciones del festival) cambiaba de color, abría y cerraba sus alas cuando entraba o salía un artista, movía su cabeza y pico, además de tener ojos de LEDs que se movían y cambiaban de color o de forma al ritmo de la música. Allí se colocaron también pantallas, proyecciones, luces, lásers, pirotecnia y papirotecnia. Los demás escenarios eran mucho más austeros pero no por ello mediocres.

Las bocinas y otros equipos electrónicos no obstruyeron la vista en ningún escenario, como tampoco ocurre en festivales internacionales de extraordinaria calidad como el Ultra Music Festival. El sonido en los cuatro espacios fue muy bueno, aunque el del principal era tan alto en las bocinas posteriores que invadía un poco a los demás escenarios.

Sin embargo, en el EDC no colocaron alfombra en el espacio principal, donde se necesitaba más, y se levantó tanto polvo con los saltos y bailes del público que uno podía “saborearlo”.

Música

Aunque el lineup del Electric Planet contaba con músicos muy reconocidos, no tenía ni pies ni cabeza, pues incluía artistas techno como Magda y Troy Pierce además de grupos indie electrónico como Icona Pop y Empire of the Sun, sin diferenciarlos en modo alguno.

SM1LY ¿Estuvo ahí por tener un papá priísta influyente?

Además, se dio lugar, entre las dos cartas fuertes del festival, Icona Pop y Steve Aoki, a un “Disquejay” de 14 años, Dj Sm1ly. La “promesa de Toluca” presentó un set de Big Room House monótono y mal mezclado. Aunque es bueno que se dé oportunidad a talentos mexicanos, ello debería ocurrir cuando tienen con qué competir o cuando menos experiencia y técnica básica. ¿Por qué estuvo ahí?  Porque Sebastián Muciño, el “Disquejay” adolescente, es hijo de Fausto Muciño, quien, según Ricardo Alemán, “en 2012 era Presidente de la Comisión de Procesos Internos de PRI en el Estado de México, uno de los responsables de seleccionar a los candidatos a alcaldes y diputados locales del PRI en la contienda electoral de ese año”, y luego, el 14 de enero de 2013, rindió protesta como subsecretario de gobierno de la zona nororiente del estado (Naucalpan, Huixquilucan, Atizapán, Tlalnepantla y otros municipios). La autorización del concierto donde incrustó a su vástago es muestra patente de la influencia de Fausto Muciño con el gobernador Eruviel Ávila.

Como es de esperarse, los headliners dejaron una buena impresión: el performance del showman estadounidense Steve Aoki, el excelente trabajo técnico y melódico de Tiësto, la euforia que produce David Guetta, etcétera.

El EDC, por su parte, contó con excelentes representantes de diferentes géneros de la electrónica: Axwell, Steve Angello, Avicii, Mark Knight, John Digweed, Alex Metric, Tiga, Boys Noize, entre otros, fueron los encargados de darle vida al evento. Además hubo un escenario para artistas mexicanos, sin tanta producción pero con un excelente sonido. Cada escenario contaba con una propuesta mainstream, techno y dubstep / trap según fuera el caso. Para los aficionados a esta música, es bueno tener varias y muy claras opciones.

Experiencia

En este tipo de festivales, casi tan importante como los artistas y la música, es el tipo de experiencia que ofrecerán. Sin importar la temática, cada evento debe tener una personalidad propia y entretenimiento más allá de los conciertos.

Electric Planet tuvo un solo escenario y varias carpas de patrocinadores, estaciones de radio, área de comida, etcétera. Considerando el tamaño del lugar donde se organizó este festival, podría decirse que el espacio estuvo mal aprovechado.

Las bebidas alcohólicas se vendieron en botella de vidrio (pésima idea por cuestiones de seguridad) y a cualquiera que las pidiera sin verificar su edad.

Asimismo (y esto ocurre en muchos eventos de nuestro país), se vendieron boletos en zona VIP, Preferente y General. Ello implica que el público del área General que consiga llegar hasta adelante se llevará la sorpresa de que hay una barda que lo aleja mucho del escenario, para que las 10 personas del área Preferente puedan bailar más a gusto.

En el EDC, en cambio, hubo una separación clara entre menores y adultos para la venta de bebidas alcohólicas por medio de pulseras, aunque el precio de las cervezas era alto. Como en muchos festivales internacionales, sólo se vendieron dos tipos de boleto: General y VIP.

Entre los cuatro escenarios, bien diferenciados y separados de acuerdo a un género de electrónica distinto, había juegos mecánicos que daban vida al festival, además de carpas para los patrocinadores y venta de alimentos, souvenirs oficiales, espacios interactivos, esculturas, etcétera.

Competencia

Aunque los músicos son parte fundamental de un festival (de cualquier género) y un gancho seguro para atraer al público, los consumidores no tendríamos por qué soportar una producción mediocre y hasta fastidiosa. Si los organizadores de Electric Planet están interesados en repetir la experiencia, tienen mucho trabajo por hacer. Durante una entrevista en Radio Fórmula a Pedro Moctezuma, uno de los productores del evento, éste se quejaba de la competencia desleal de OCESA por hacer el EDC el mismo fin de semana, aunque sus fechas sólo se empalmaron el sábado. Argumentaba que OCESA había planeado esto en sólo cuatro semanas para forzar que sus eventos coincidieran.

Aunque bien es cierto que OCESA es conocido por sus prácticas monopólicas, muchos de los errores de producción no deberían tener pretextos. Si OCESA e Insomniac prepararon un festival muchísimo mejor producido en cuatro semanas no es sólo por cuestiones económicas o de poder.

Pedro Moctezuma y Cookie, organizadores de Electric Planet, tienen más de 15 años de experiencia en el medio. Fueron ellos quienes produjeron el Goliath Festival 2009, una mezcolanza de géneros que no tenían nada que ver uno con otro (reggeaton, pop, indie, house, down tempo, etcétera). Este evento también se caracterizó por retrasos (la leyenda del House, David Morales, terminó su set a las 5 de la mañana ante menos de 200 personas) y una terrible (des)organización.

El tamaño del Electric Daisy Carnival no tiene comparación con un festival nuevo como Electric Planet, pero estos productores mexicanos sólo han demostrado que tienen 15 años de experiencia en mediocridad. Algo tan básico como dar información de los horarios no debería fallar. Un retraso de 5 horas no puede ser aceptable.

Si se desea repetir la experiencia, deberían considerarse las críticas y dejar de poner pretextos. Habría que dar prioridad a la calidad y no a la ganancia inmediata y fugaz. Si desean hacer un Electric Planet 2015 y más, deben empezar a pensar en crear un producto que perdure y no uno chatarra que se desecha y descontinúa de inmediato, como ocurrió ya con el Goliath.

Guillermo Aguilera C. es Ingeniero en informática durante el día y DJ el resto de la vida. Puedes escuchar sus sets aquí.

Víctor Aguilera es comunicólogo, además de colaborar en Supermexicanos y algunos otros sitios de Internet.