En julio entró en vigor la ley impulsada por el llamado partido verde ecologista que prohíbe el uso de ejemplares de vida silvestre en circos. Ya desde antes, sin embargo, muchos de esos centros de diversión han tenido que dejar de presentar espectáculos con animales, por el ambiente hostil creado contra ellos por la propaganda de ese satélite del PRI. No sólo eso. Más de 70 de los 700 circos del país dejaron de funcionar en los últimos meses porque el decreciente número de espectadores los llevó a la bancarrota. Por igual razón, otros muchos se encuentran en graves dificultades financieras que amenazan su supervivencia. Se han cerrado así fuentes de trabajo y miles de familias han quedado sin sustento.

Por Juan José Morales

Jabaz-Verde

La caricatura de Jabaz ilustra muy bien la idea que del llamado partido verde tienen muchos mexicanos: es simplemente un circo que entretiene a los electores con propuestas y promesas insustanciales o sensibleras para distraerlos de los verdaderos problemas nacionales.

Según el llamado partido verde, se justifica que esos miles de mexicanos no tengan ahora empleo, que hayan quebrado empresas familiares que se habían mantenido por generaciones, y que se haya privado de diversión y entretenimiento a millones de personas, porque a cambio se salvó de ser usados y maltratados en los circos a más de cuatro mil animales, desde caballos hasta elefantes y camellos.

¿Pero en verdad fue así? ¿Realmente se les salvó del maltrato y se les garantizó una vida mejor?

La realidad es que esos animales, antes bien cuidados y alimentados, que recibían adecuada atención veterinaria y eran mantenidos en buenas condiciones higiénicas y sanitarias, ahora se encuentran en total desamparo, hambrientos, enfermos, sin un sitio dónde albergarse y expuestos a morir de hambre y enfermedades.

Sobra decir que los dueños de ese negocio disfrazado de partido político que es el Verde, que usaron a los animales en conmovedores anuncios electoreros falseando la verdad sobre su situación, no han movido un dedo en favor de esas criaturas ahora desprotegidas. Los políticos del Verde cosecharon los votos que deseaban y los tiene enteramente sin cuidado la suerte de los animales, de sus propietarios y de las familias que vivían de los espectáculos circenses ahora prohibidos.

De esa situación se da cuenta en un reportaje recientemente publicado en el diario El Economista, bajo la firma de Vicente Gutiérrez.

El reportaje se inicia con el relato sobre la suerte corrida por Mary, una elefanta que durante 20 años fue estrella del circo hermanos Fuentes Gasca. Impedidos de seguir presentándola, tuvieron que venderla, el comprador la llevó al zoológico de Morelia… y cuatro meses después había muerto por falta de cuidados.

Otros animales —dice Gutiérrez— han ido a dar al mercado negro, otros simplemente fueron abandonados, y la mayoría siguen todavía en manos de sus dueños, que deben cargar con la responsabilidad de cuidarlos, alimentarlos y darles atención médica, sin poder —como antes— obtener ingresos para cubrir tales gastos.

La Profepa y la Semarnat, dice el reportaje de El Economista, se limitan a amenazar a los dueños de circos con multas de hasta 50 mil salarios mínimos si abandonan a los animales o los sacrifican por no poder mantenerlos. Pero nadie —mucho menos El Niño Verde y sus secuaces que en Quintana Roo, Yucatán y otros estados promovieron la prohibición— mueve un dedo para asegurar efectivamente la protección de esos miles de animales ni asumir los gastos que ello ocasionaría.

Al respecto, cabe recordar que durante la campaña del Verde contra los circos y cirqueros se dijo que habría un programa de reubicación de los animales, a los cuales se enviaría a zoológicos, santuarios de fauna silvestre y refugios en el extranjero para que ahí recibieran los cuidados y la alimentación apropiados. Hasta la fecha, sin embargo, ni un solo ejemplar ha sido reubicado. El tal programa simplemente no existe. El Verde y las autoridades se lavan las manos y echan toda la responsabilidad por la suerte de los animales a sus dueños.

Cita el autor del reportaje a la domadora Mercedes Portugal, quien declaró: “No existen ni existirán los famosos santuarios prometidos. Lo que está pasando con los circos es que no tienen dinero para mantener a los animales que se están muriendo de hambre; nosotros no estamos abandonando animales pero no dudo que algunos circos sí lo hagan, pues no hay ayuda ni respuesta de las autoridades que prometieron apoyarnos”,

Y concluyó la artista circense sus declaraciones con estas palabras: “¿Dónde están todas esas estrellas de la televisión que hicieron campaña contra los circos? Hasta la fecha, los sigo esperando en mi circo, porque jamás conocieron lo que pasaba y se prestaron para una campaña política”.

Así es en efecto. No pocas personalidades, al igual que gente común y corriente, se dejaron embaucar por el Partido Verde y apoyaron la prohibición sin darse cuenta de que estaban siendo utilizados por politiqueros sin escrúpulos cuyo único interés es seguir mamando de la ubre del presupuesto.

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