Estamos muy preocupados por la contaminación del aire en las calles, pero deberíamos saber que en algunas ciudades el aire intramuros está más contaminado que el del exterior. Y no hay que olvidar que las personas pasan del 80% al 90% del tiempo en lugares cerrados.

RowentaEn México ya está disponible Intense Pure Air, un purificador de aire para interiores con tecnología única y exclusiva que promete filtrar hasta el 99.97 % de la contaminación intramuros y destruir definitivamente los formaldehídos. El dispositivo es fabricado por Rowenta, empresa experta en electrodomésticos que ofrece “productos y soluciones inteligentes, innovadoras y de vanguardia para el hogar”.

Los contaminantes que se generan en interiores, se dividen en 3 categorías principales:
• Contaminantes físicos: fibras, pelo de mascotas, cabello, polvo, partículas finas.
• Contaminantes químicos: humo, monóxido de carbono, Compuestos Orgánicos Volátiles (VOCs, por sus siglas en inglés), y formaldehídos: estos últimos se encuentran en: humo de cigarro, velas aromáticas, muebles y pisos de madera, productos de limpieza, pintura, pegamento, barnices, cosméticos, etc.
• Contaminantes biológicos: bacterias, virus, polen, alérgenos, moho, ácaros.
La contaminación intramuros tiene consecuencias importantes en la salud, ya que puede provocar enfermedades respiratorias que a lo largo afectan la calidad de vida de las familias.

Con 10 años de investigación y 5 patentes internacionales, Rowenta ha desarrollado en conjunto con laboratorios franceses Intense Pure Air, “el único purificador del mercado que filtra hasta el 99.97% de la contaminación intramuros y destruye definitivamente los formaldehídos”.

Cuenta con 4 niveles de filtración: Pre-filtro, filtro de carbón activado, Auténtico Filtro HEPA y la tecnología exclusiva y patentada del filtro NanoCaptur™, el cual destruye permanentemente los formaldehídos sin liberarlos nuevamente al ambiente.

“Estamos introduciendo lo mejor de la tecnología en purificadores de aire para generar un aire saludable en interiores que apoye a mejorar la calidad de vida de los mexicanos. Siempre estimulando tener una vida más sana.” Dijo, Sebástien Alegre- Dir. General Groupe SEB México

El purificador Intense Pure Air cuenta con distintas características que lo hacen innovador y fácil de usar. Opera de dos maneras: la primera, es la más silenciosa, y se ajusta automáticamente a la segunda velocidad, cuando detecta contaminación. Por ejemplo, en espacios de 35m2, renueva el aire en 1.5 veces por hora.

Cuenta con un indicador de luz, el cual detecta la calidad del aire a través de un sensor de partículas:
– Azul: la calidad del aire es excelente
– Morado: la calidad del aire es promedio
– Rojo: la calidad del aire es mala.

Intense Pure Air cuenta con certificaciones internacionales que lo avalan como un producto innovador y que contribuye a mejorar la salud respiratoria:

British Allergy Foundation Accreditation
Avalado por la Fundación Europea para la Investigación de Alergias.

Allergy UK
Organización benéfica médica británica dedicada a ayudar a los seres humanos con sus alergias e intolerancias alimenticias. Respalda ciertos productos restrictivos o altos niveles de alérgenos y les da un sello de aprobación.

 

Las primeras voces de alarma se dieron hace diez años, pero sólo ahora el asunto parece estar siendo tomada en serio la amenaza que representan para el medio ambiente las llamadas microperlas o microesferas ampliamente usadas en cosméticos y productos de aseo personal y de limpieza. Incluso, se ha iniciado una campaña internacional para tratar de prohibir su empleo con tales fines y en Estados Unidos ya se lanzó la primera propuesta de ley en tal sentido.

Por Juan José Morales

Las tales microperlas o microesferas, son pequeñas partículas de plástico de menos de un milímetro de diámetro. Las más pequeñas, las empleadas en cremas limpiadoras y exfoliantes y en pasta dentífrica, miden sólo unas milésimas de milímetro de diámetro, pero las hay mucho mayores, como las usadas para decorar uñas y labios. El problema con ellas es que producen una grave contaminación ambiental, pues persisten durante años o siglos en el ambiente sin descomponerse y, tras ser arrojadas al drenaje por el lavabo, van a dar a ríos, lagos y el mar, donde afectan a los animales. A la postre, pueden terminar en el organismo humano después de un largo recorrido por las cadenas alimenticias.

Las microperlas son en general demasiado pequeñas para verlas, pero algunas son de gran tamaño, como estas, de un cosmético llamado Caviar Manicure, usadas para lo que muestra la imagen, aunque se corre el riesgo de tragárselas en un beso.

Lo más grave con las microesferas es que, dado que tienen una gran superficie en relación con su minúsculo volumen, a ellas se adhieren fácilmente otras sustancias, que pueden ser muy tóxicas, como los llamados compuestos orgánicos persistentes. De hecho, en un principio el uso que se les dio fue precisamente aislar y separar sustancias por adhesión en ciertos procesos industriales. Posteriormente, para reducir sus costos de producción, los fabricantes de jabones, champús, cremas limpiadoras y cosméticos en general, comenzaron a emplearlas —a veces en grandes cantidades— en lugar de las sustancias naturales del tipo de cáscara de nuez o de coco finamente molida que hasta entonces utilizaban. Un estudio hecho en Holanda, por ejemplo, reveló que la crema exfoliante Exofonic de L’Oreal contiene más de diez por ciento de microesferas.

Actualmente las microperlas se utilizan en más de cien productos de amplio consumo fabricados por grandes transnacionales como Johnson & Johnson, Procter & Gamble, Unilever, L’Oréal y Clarins. Por su propia naturaleza, prácticamente todos esos productos van a parar al drenaje, pero —debido a su pequeñísimo tamaño— las microperlas no pueden ser filtradas, retenidas y eliminadas en las plantas de tratamiento de aguas negras y terminan contaminando ríos, lagos y mares.

En 2004, el biólogo marino británico Richard Thompson publicó en la revista Science un artículo acerca de la presencia de tales micropartículas en las aguas marinas y el peligro que representan. Desde entonces, se han ido acumulando datos que demuestran la magnitud del problema. Por ello se ha pedido a los fabricantes que las utilizan que dejen de hacerlo. Pero en general han puesto oídos sordos a las peticiones, o si acaso han prometido hacerlo en plazo más o menos largo.

Hasta ahora, que sepamos, sólo unas pocas compañías han dejado de utilizar microperlas voluntariamente. Por eso está cobrando fuerza la idea de que es mejor dictar leyes para prohibir su uso. En el congreso del estado de Nueva York ya se presentó una iniciativa en tal sentido después de que se detectó una alarmante contaminación con micropartículas en el lago Erie, uno de los Grandes Lagos, y en la Gran Bretaña el parlamento está estudiando la cuestión con miras a tomar una decisión al respecto.

En fin, las microperlas significan una amenaza que no por ignorada deja de ser real.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

 

Mongolia está al otro lado del mundo, muy lejos de México, y su cultura de pastores nómadas es muy diferente a la de nuestros campesinos milperos. Pero entre las mujeres mongolas y las mujeres mexicanas de las diferentes etnias indígenas, hay un elemento común: los daños en su salud debidos a la contaminación en el interior de sus hogares. En el primer caso, por el humo de carbón de las estufas usadas para calentar la yurta, la vivienda desmontable, sobre todo durante la noche, cuando la temperatura desciende mucho. En el caso de nuestras coterráneas, por el humo de la leña empleada en el fogón para cocinar. Pero, sea cual sea el combustible y su uso, el resultado es el mismo: el humo causa daño a quienes lo aspiran.

Por Juan José Morales

Esta es la yurta, la vivienda desarmable de los pastores mongoles. En el interior hay una estufa para calentar el interior y cocinar los alimentos. Si bien tiene chimenea —que sobresale del techo—parte del humo queda atrapado en la casa y afecta la salud de sus moradores.

Un reciente estudio realizado por investigadores norteamericanos y mongoles en la capital de Mongolia, Ulaanbaatar —o Ulan Bator, como se le llama en español—, reveló una clara correlación entre la contaminación ambiental y la incidencia de abortos en diferentes épocas del año. Aquí cabe subrayar que la capital mongola es una de las más contaminadas del mundo, aunque se encuentra en una gran planicie batida por los vientos y no cuenta con industrias que emitan humo y gases. El problema proviene de las estufas caseras.

Pues bien, el estudio mostró que si bien en promedio el índice de abortos espontáneos respecto a los partos es sensiblemente similar al de los países occidentales, en ciertas épocas del año aumentan en forma considerable. Mientras en mayo de 2011 hubo 23 abortos espontáneos por cada mil nacidos vivos, en diciembre del mismo año el número se disparó a 73, o sea casi el triple. En ese lapso, el único factor que se modificó fue la contaminación ambiental, ya que en invierno —que en aquella región es especialmente severo— se quema en las yurtas mucho más carbón para mantenerlas calientes que en los meses primaverales. Obviamente, el humo que se acumula en la vivienda afecta sobre todo a quienes más tiempo permanecen en ella, o sea las mujeres y los niños.

Y por lo que toca a la contaminación doméstica y nuestras mujeres indígenas, en nuestra columna del 12 de marzo de 2012 comentábamos que ellas y sus hijos se ven particularmente expuestas al humo de los fogones de leña, ya que pasan bastante tiempo junto a ellos cocinando y elaborando tortillas, y usualmente están acompañadas de sus hijos pequeños.

Decíamos también en aquella ocasión que la exposición repetida al humo de los fogones puede causar, entre otros daños, padecimientos bronquiales y pulmonares, cáncer, cataratas y problemas cardiovasculares, sin contar el riesgo de quemaduras, y que según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en el mundo dos millones de personas debido a enfermedades ocasionadas por el humo de las cocinas. Esa cantidad supera a las muertes debidas al paludismo.

Es, como se ve, un problema generalizado en muchas naciones. De hecho, todavía más del 40% de la población mundial —tres mil millones de personas— depende de la leña . Y la solución, como también señalábamos en nuestro comentario de aquella ocasión, parece ser la introducción de estufas ahorradoras de leña, que produzcan más calor con menos leña y emitan menor cantidad de humo.

Existen ya diversos modelos, diseñados por centros de investigación científica, organizaciones no gubernamentales, universidades y otras instituciones, pero en México los pocos programas que han puesto en marcha los gobiernos para fabricarlas masivamente y distribuirlas, han naufragado en el mar de la burocracia y la corrupción.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx