-Tengo 77 años y hace dos años y medio acudí a Sala Uno para que me atendieran de las cataratas, atraído por su propaganda en la que aseguran que una de las razones de su existencia es “facilitar el acceso a salud de calidad a miles de mexicanos que más lo necesitan”. Mi experiencia no fue así, comenta el señor Fernando Castillo Espinosa.

-Me hicieron las evaluaciones correspondientes, estudio socioeconómico y decidieron que yo podía pagar por mi operación, a  pesar de que soy una persona adulta mayor, prácticamente sin recursos, añade don Fernando.

-Entonces me dijeron que podrían ayudarme si me inscribía al Seguro Popular, lo cual hice con el fin de acceder a esta operación. Además me solicitaron hacerme algunos estudios de los ojos, uno de los cuales costó más de 1,200 pesos, un electrocardiograma y otros más.  Todo para que al final me dijeran que no podían operarme, poniendo como pretexto un problema de arritmia.

-Sin embargo, luego de muchos trámites ya fui operado exitosamente de un ojo en otra institución y estoy programado para la siguiente operación en mayo próximo.

-Me apena que muchos crean en Sala Uno, cuando sólo les interesa el negocio. El dueño sale con frecuencia en medios presumiendo esto y aquéllo, pero como siempre digo, que me pregunten a mí. A mí no me dieron el servicio y sólo me hicieron gastar y perder tiempo muy valioso para alguien de mi edad, 2 años perdidos. En suma, no confíen en Sala Uno ni en sus dueños con nombres extranjeros.