De acuerdo con el más reciente listado zoológico, en Yucatán hay en total 128 especies de mamíferos registrados por la ciencia. Así se señala en un estudio realizado por investigadores de Yucatán y Veracruz, recientemente publicado en la Revista Mexicana de Mastozoología.

No es de extrañar que de tales especies, el mayor número, 43, o sea la tercera parte, corresponda a quirópteros. Es decir, a murciélagos. Después de todo, de estos caballeros de las tinieblas hay en todo el mundo una gran cantidad de especies —sobre todo en las zonas tropicales—, pero precisamente porque son nocturnos y el día lo pasan recluidos en lo profundo de cuevas o en otros sitios similares, la gente usualmente tiene de ellos sólo fugaces visiones y no se percata de su diversidad ni su número.

Por Juan José Morales

Tampoco sorprenderá a nadie enterarse de que —aunque muchos son pequeños ratones que únicamente los campesinos conocen— tenemos en tierras del Mayab un gran número de especies de roedores: 19, que representan el 15% del total de mamíferos.

Pero lo que sí seguramente resultará una sorpresa para muchos, es que el segundo lugar en número de especies de mamíferos de Yucatán después de los murciélagos, lo ocupan los cetáceos. Es decir, esos animales marinos que la gente popularmente conoce como delfines, toninas, bufeos y ballenas. Son en total 27, o sea la quinta parte.

Lo que ocurre es que la gente casi nunca los ve, pues usualmente rondan más o menos lejos de la costa y acostumbran sumergirse por períodos relativamente largos en busca de alimento o cuando se sienten amenazados,

A mucha gente podrá parecer extraño que esta sea una ballena adulta, pues usualmente se piensa que todos esos animales son de enormes dimensiones. Pero se trata del llamado cachalote enano, Kogia sima. Su peso anda por los 250 kilos y su longitud apenas rebasa los dos metros. Es uno de los cetáceos que tenemos en aguas de la península, pero es raro verlo, pues usualmente se mantiene lejos de la costa. Lo que se sabe sobre él proviene principalmente del estudio de ejemplares varados en la playa.

En nuestras aguas pueden observarse incluso el enorme cachalote, la famosa orca —truculentamente llamada ballena asesina—, el gigantesco rorcual —que por su tamaño descomunal resulta comparable con la ballena azul—, el diminuto cachalote enano y el clásico delfín del cine y la televisión, conocido localmente como bufeo o soplador.

Y es que por lo general se piensa que las ballenas sólo viven en las regiones polares y todas son gigantescas. Pero muchas son cosmopolitas y pueden encontrarse en aguas tropicales y subtropicales. Algunas incluso eluden los mares muy fríos, como es el caso de la ballena picuda o de Cuvier Ziphius cavirostris, también llamada sifio.

En cuanto a tamaño, las hay bastante pequeñas. Por ejemplo, el cachalote enano Kogia sima, que puede verse en aguas peninsulares y mide apenas 2.7 metros de talla máxima y 270 kilos. Un manatí, que puede medir 4.5 metros y pesar más de tonelada y media, resulta bastante mayor que esta ballena.

Desde luego, también hay en las aguas peninsulares cetáceos de gran tamaño. Por ejemplo, el cachalote o ballena de esperma Physeter macrocephalus, que también ha sido observado en las proximidades de la península. Puede superar los 18 metros, aunque usualmente mide unos 15, con peso de 43 toneladas.

Otro cetáceo de enormes dimensiones que se puede ver en los alrededores de la península —aunque tampoco muy cerca de la costa— es el rorcual común o ballena de aleta Balaenoptera physalus. Esta, por cierto, es la más común de todas las ballenas. Llega a medir más de 24 metros y sólo la supera en tamaño la gran ballena azul, con la que frecuentemente se le confunde. Y no sólo es de las más grandes, sino también una de las más veloces. Puede desarrollar más de 30 kilómetros por hora en trechos cortos y se le ha visto cubrir casi 300 kilómetros en un día.

Como se ve, la zoología peninsular ofrece algunas interesantes sorpresas.

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