¿Por qué tanta gente cree en conspiraciones? Escrito por alguien que creyó en ellas en su juventud, Amos del mundo responde a esta pregunta explorando en las fuentes de la historia, la literatura, de Benjamin Disraeli a Alexandre Dumas o Stendhal, y la cultura popular televisiva o cinematográfica, de Los Simpson a Expedientes Secretos X.

Juan Carlos Castillón, escritor y periodista barcelonés, ha sido —entre otras cosas— librero en Miami. Hombre de agitada biografía personal y profundo conocedor de la realidad política y militar de Centroamérica, ha participado directamente en muchos de los acontecimientos reflejados en obras como La muerte del héroe y otros sueños fascistas y Nieve sobre Miami, ambas publicadas por Debate. SuperMexicanos platicó con Castillón para conocer un poco más acerca de la obra y de un hombre tan escéptico acerca del tema que escribió este libro, y de cómo se convirtió en escritor.

¿Qué quería ser cuando era niño, escritor?
—Nunca tuve ideas muy claras sobre lo que quería ser de grande. Durante algún tiempo estudié Derecho… creo que me hubiera ido bastante mejor en el mundo si hubiera estudiado esa carrera, dice bromeando.

—En realidad, cuenta, tuve la suerte de nacer en una casa donde había muchos libros. Mi padre, tenía un trabajo a medio camino entre lo que es el obrero especializado y el profesional, era protésico dental y trabajaba por su cuenta. Tenía sus propios horarios y era muy aficionado a la lectura. Tuve la inmensa suerte de nacer en una casa en cual había fácilmente algo más de 2,000 libros. Durante muchos años yo pensé que lo normal era que las casas estuvieran llenas de libros. Mi padre tenía más de 2,000 libros en casa, mis tíos en Francia tenían las casas llenas de libros, mi abuelo materno era tipógrafo y tenía la casa llena de libros… por eso cuando iba a casa de mis amigos me extrañaba que sólo tuvieran 10 o 20 libros, los obligatorios de texto o algunas novelas de esas que se leen cuando uno es joven…

¿No cree en las conspiraciones?
—Amos del mundo, aclara Castillón, no es una historia de las conspiraciones como dice el subtítulo, sino una historia de la gente que cree en las conspiraciones. Yo soy lector editorial, y uno de los libros que cayó en mis manos para hacer un informe a mi editor y dar mi opinión de si se publicaba o no, era uno muy malo sobre tesis conspirativas que repetía todos los lugares comunes sobre estas teorías. Dí mi informe a mi editor, hoy un alto ejecutivo de Pengüin en México, y comenzamos a hablar y a sacar ideas acerca de porqué cualquier libro sobre teorías conspirativas, por malo que sea, puede venderse.

—De esas conversaciones nace el libro… ¿por qué no haces un libro al respecto? pareces tener las ideas claras, ¡vamos a hacer un libro sobre los libros conspirativos!, dijimos… así que es un libro que comencé a construir desde el escepticismo.

—Entendámonos bien, yo no niego que existan conspiraciones, o que la gente grande no se oculte para hacer cosas malas a espaldas de la gente pequeña, o que las conspiraciones tengan su lugar en la historia. Lo que niego es que toda la historia de la humanidad pueda explicarse a partir de las teorías conspirativas , que además son muy superficiales: siempre repiten los mismos sospechosos, y siempre repiten los mismos mensajes.

—Así que lo que empezó como un libro destinado a explicar por qué la gente es capaz de comprar cualquier libro sobre teorías conspirativas, por disparatado que parezca, acabó siendo primero un libro sobre las teorías conspirativas en la cultura popular, en el cine, en la novela popular, en la televisión, en series posteriores a la aparición del libro (como Blacklist, 24, Alias, Nikita), sobre tesis conspirativas, sobre gente que desde la oscuridad trata de influir en la historia del mundo.

—Las tesis conspirativas aparecen en novelas populares como el Código Da Vinci, o si nos vamos hacia atrás y examinamos a fondo la literatura de siglos pasados, en Rojo y Negro de Stendhal el personaje central es un agente de los Jesuitas. Todas las novelas de Eugenio Sue sobre el Judío errante, tienen que ver con la conspiración jesuítica. Hoy vemos las novelas de D’Artagnan como novelas populares juveniles, que en su momento no lo fueron… pero en El vizconde de Bragelonne, de Alejandro Dumas, de nuevo hay una conspiración jesuítica, la de Aramis para quitarle el trono de Francia a Luis XIV y dárselo a su amo.

—Así, mi libro fue ampliándose, primero un estudio de las teorías conspirativas en la cultura popular, después una historia acerca de en qué momento aparecen las teorías conspirativas, que en mi opinión fue en la Ilustración, un estudio de en qué momento comienza a sospecharse de tal o cual grupo… finalmente reduje todas las teorías conspirativas, tanto las de ficción como las que aparecen en libros de política o de historia, a la condición de género literario e hice un análisis sobre quiénes escriben este tipo de libros, quienes los leen, por qué la gente continúa leyendo este tipo de libros, y qué características pasan de un libro a otro, independientemente de que se trate de una novela o de un libro de política.

—Todo eso lo hice desde el escepticismo, no negando la existencia de conspiraciones reales, sino negando que éstas sean el único motor de la historia. La historia es algo muy grande y complicado como para tener un solo motor, como para que lo gobiernen 4 banqueros desde un hotel en Holanda, incluso si ese hotel se llama Bilderberg.

¿Cuál teoría conspirativa de todas las que ha estudiado es la más disparatada, a su parecer?
—El problema de estas teorías es que rara vez son disparatadas, son construcciones de la imaginación humana y tienen una lógica de la que carece el mundo real. En el mundo real la historia tiene lógica 40 años después de sucedida, después de analizar todos los aspectos de la misma… en el momento en que todo está pasando, es muy difícil de juzgar. Por el contrario, la teoría conspirativa, al ser una creación de la imaginación y de la mente humana suele tener una consistencia lógica interna, por disparatada que parezca a la distancia, que hace difícil criticarla.

—Las teorías conspirativas suelen ser muy coherentes a simple vista, y suelen ser más fáciles de comprender que la historia, hasta que pasan por lo menos 30 años. La primera teoría conspirativa importante es la que nos dice que la Revolución Francesa la hicieron las logias masónicas. La realidad es que hubo muchos masones en la Revolución Francesa, porque toda la alta sociedad francesa estaba afiliada a alguna logia masónica, incluyendo algunos de los primeros revolucionarios, aunque no todos. Robespierre y Barat, por ejemplo, nunca fueron masones, mientras que muchos defensores del rey, incluyendo al abogado que lo defendió en su juicio, incluyendo a varios de sus hermanos, sí fueron masones. Y por el hecho de que en la revolución francesa participaron masones surgió la teoría de que fue hecha por los masones… cuando la realidad es que la revolución francesa es resultado de procesos sociales mucho más profundos, como una crisis generalizada del estado borbónico, de la aristocracia francesa que había guardado todos sus privilegios sin guardar ninguna de sus obligaciones, de la incompetencia de Luis XVI, de los deseos de ser rey del primo de Luis XVI, el duque de Orleans… todo eso influyó, y luego, además, algunos personajes fueron masones. Y a partir de 1830, no la generación que vio la revolución de primera mano, sino dos generaciones después, la gente asumió que los masones habían hecho la revolución, cuando fueron en el mejor de los casos un elemento más.

—Recientemente abdicó el rey de España, y el suceso no dejó de tener explicaciones conspiratorias. Ya ha habido quienes aseguran que esa abdicación tiene que ver con la reunión de los Bilderberg, porque dentro de la imaginación, los Bilderberg son poco menos que un gobierno secreto, aunque de secreto no tiene tanto porque todos sabemos dónde se reúnen y quiénes son sus miembros. No importa la avanzada edad del rey, su salud estropeada, la enorme baja de su popularidad. Todo eso cuenta menos que el hecho de que su esposa haya estado en un retiro de fin de semana junto con un grupo de banqueros.

—Y del avión que se perdió en Malasia, ¿quién tiene la culpa? Evidentemente los Rothschild. Se ha empezado a correr rumores: Los Rothschild querían acabar con un científico chino que iba a bordo que tenía no sé qué secreto proceso de fusión…

—Es difícil decir cual teoría es la más disparatada porque todas a simple vista suelen presentarse de forma más lógica que la historia real, porque en la historia real tardas 20 años en darte cuenta de lo que realmente ha pasado y la teoría conspirativa te lo interpreta en el mismo momento. Hace falta verlas a la distancia. El bloque soviético cayó hace más de 20 años y apenas ahora empiezan a aparecer los primeros libros serios que nos explican el porqué.

¿Cuál es su teoría conspirativa favorita?
—Aquellas que no influyen en la política. Son un maravilloso argumento literario. Cuando Dumas escribe sobre las conjuras de Aramis para apoderarse de Francia es muy divertido, cuando Dan Brown escribe el Código Da Vinci está muy bien, cuando Hunberto Eco se burla de las teorías conspirativas en el Péndulo de Foucault está incluso mucho mejor… mis teorías conspirativas favoritas son aquellas que caen en el terreno de la ficción, que ayudan a crear series de televisión y novelas divertidas. Comienzan a asustarme en el momento en que pasan de la ficción al análisis político… A lo largo del siglo XX hemos visto líderes políticos que han tomado las teorías conspirativas en el centro de sus políticas de Estado, y el resultado ha sido normalmente malo.

—Tomemos el caso de los años 30. La Unión Soviética en el tiempo del estalinismo tuvo varios fracasos para actualizar sus políticas industriales. Puesto que Stalin era infalible y el régimen nunca se equivocaba, el partido comunista había recibido el mandato de la historia de reformar Rusia, evidentemente tenía que haber un culpable, y la policía lo encontró. Desmontó el “partido de los ingenieros”, un partido que nunca existió, sino en el momento de ser desmantelado y sus miembros ejecutados acusados de pertenecer a una vasta conjura de ingenieros industriales que trataban de sabotear a la Unión Soviética. Esa es una teoría conspirativa que mucha gente olvida pero que existió y le costó la vida a miles de personas que, de haber seguido vivas y con una adecuada dirección, hubieran podido sacar a la URSS del atraso industrial 10 o 15 años antes de cuando logró hacerlo.

—Después en la guerra en España surgió una frase que decía: “¿Quién es masón? El que está delante tuyo en el escalafón”. Así, miles de funcionarios fueron denunciados como masones y expulsados de la administración pública en los años 40, para permitir el avance de una nueva generación de funcionarios no mucho más competentes que ellos. Por eso mis teorías conspirativas favoritas son aquellas que no tienen incidencia en el mundo real, porque mientras permanecen en el terreno de lo literario son divertidas, pero cuando pasan a la realidad suelen matar gente.

¿Alguna teoría conspirativa relacionada con México o Latinoamérica?
Tuve una vez un cliente, cuando fui librero en Miami, que había construido toda una teoría conspirativa que además era increíblemente lógica… explicaba toda la historia mundial en torno al control del azúcar cubana. Era un empresario azucarero, el azúcar era realmente su vida y lo que no podía explicar, lo adjudicaba a una lucha por el control del azúcar cubano.
Cuando surgió el movimiento zapatista en México, no faltó quien me dijera que eso era una maniobra de Ross Perot, el miltimillonario texano, para acabar con el tratado de libre comercio. Cosa que no sé a quién puede indignar más, si a Ross Perot o a los zapatistas… yo creo que a los zapatistas, al ser tomados como peones de un multimillonario para colmo chaparrito y orejón. Ese mismo que pagó a un grupo de mercenarios para ir a rescatar a sus empleados detenidos en Irán.

¿Alguna que no haya podido incluir en el libro y se haya quedad con ganas de ponerla?
—Hay varias. Este libro lo escribí hace años, poco después de que George Bush saliera electo por segunda vez. En aquella época yo estaba escribiendo otro libro sobre Estados Unidos “Extremo occidente”, y descubrí la presencia del padre y abuelo de los 2 presidentes Bush, cuyo nombre apareció en los años 30 relacionado con un intento de golpe de estado en Estados Unidos. Un grupo de industriales decidieron que Roosevelt era peligroso para Estados Unidos y trataron de dar un golpe de Estado y en ese asunto apareció el nombre del abuelo Bush.

—Las historias conspirativas a veces descansan sobre hechos reales pero simplificados. Hay dos formas de contar las cosas. Podemos decir que George Bush es nieto del banquero de Hitler, y más o menos estamos diciendo la verdad. O podemos dar la versión completa: el abuelo del presidente George Bush, durante sus años en la banca, trabajó como directivo subalterno en un banco que representaba en Estados Unidos los intereses de las industrias alemanas.

—Otra que no incluí porque francamente me pareció muy ridícula es la del príncipe Carlos y Lady Diana. Lady Diana desciende de la familia de Ricardo Corazón de León, y los cartaciner a su vez están ligados con la primera familia real francesa, los merovingios, y estos, según el Código Da Vinci, descienden de Jesucristo y de María Magdalena, lo cual transforma a Lady Di en descendiente, 40 generaciones atrás, de Jesucristo.

—Eso ya de por sí es ridículo, pero bueno, es una teoría conspirativa de las muchas que aparecen en el Código Da Vinci. Y en otros libros sobre la sangre real de la familia francesa. Por ahí hay otra que dice que en los años 60 la familia real francesa auspiciaba que los muchachos llevaran el pelo largo de forma que el príncipe Carlos pudiera llevar también el pelo largo y nadie viera en él la marca del anticristo. Otra teoría conspirativa absolutamente estúpida, pero cuando juntas las dos, tienes un resultado muy gracioso, porque claro, cómo iba a salir bien ese matrimonio si Lady Di desciende de Jesucristo a través de Ricardo Corazón de León y los merovingios, y el príncipe Carlos es el Anticristo. Dejé esas teorías fuera porque, aunque me gusta que la gente se ría conmigo, no me gusta que se ría de mis libros.

Un libro fundamental para examinar el origen y los mecanismos que han dado lugar a las teorías conspirativas, y reflexionar al mismo tiempo sobre las razones que pueden conducir a la gente más normal y razonable a creer en las tesis más inverosímiles.

Castillón ha publicado después de Amos del Mundo otro libro, Extremo Occidente. Es una historia de Estados Unidos basada en su experiencia directa con ese país, donde explica por qué no es una extensión de Europa occidental, sino una cultura decididamente aparte. Juan Carlos Castillón es escritor, pero vive de los libros ajenos: traducciones, lecturas editoriales… el tiempo que le queda lo dedica a escribir sus propios libros. Entre Amos del mundo y su trabajo actual, escribió algo sobre las guerras en Norteamérica y una obra pequeña, casi un divertimento , sobre asesinatos presidenciales en Estados Unidos, Disparando al presidente. Actualmente trabaja en una novela sobre el movimiento antiabolicionista en Estados Unidos antes de la Guerra Civil.

—Lincoln, cuando era un joven congresista, se opuso a la guerra con México de 1948, porque eso ampliaría los estados donde habría esclavitud, como en Texas, donde volvió la esclavitud al anexarse a Estados Unidos….

Castillón calcula que terminar ese nuevo libro le tomará un par de años más, pero seguramente disfrutará escribirlo.
Título: AMOS DEL MUNDO
Autor: Juan Carlos Castillón
Sello: DEBOLS!LLO

Un libro fundamental para examinar el origen y los mecanismos que han dado lugar a las teorías conspirativas y reflexionar al mismo tiempo sobre las razones que pueden conducir a la gente más normal y razonable a creer en las tesis más inverosímiles.

El mundo está lleno de gente que cree que Lady Di fue asesinada por los servicios secretos británicos, que el SIDA fue una creación de un laboratorio en Estados Unidos, que los hombres no llegaron en realidad a la luna o que nuestro planeta está gobernado en la sombra por un grupo elitista formado por Bildebergs, masones, Iluminati, jesuitas, millonarios judíos como Rockefellers o Rothschilds, o por miembros de la fraternidad Skull and Bones. Son la misma gente que “sabe a ciencia cierta” que la Historia Oficial está llena de mentiras y que la Verdad (con mayúscula) se encuentra en libros como Los Protocolos de los sabios de Sión o Los diarios de Turner. Puede que sean una minoría, pero no se trata ya de una minoría insignificante ni silenciosa.

¿Por qué tanta gente cree en conspiraciones? Escrito por alguien que creyó en ellas en su juventud, Amos del mundo responde a esta pregunta explorando en las fuentes de la historia, la literatura, de Benjamin Disraeli a Alexandre Dumas o Stendhal, y la cultura popular televisiva o cinematográfica, de Los Simpson a Expedientes Secretos X.

Juan Carlos Castillón escritor y periodista barcelonés, ha sido —entre otras cosas— librero en Miami. Hombre de agitada biografía personal y profundo conocedor de la realidad política y militar de Centroamérica, ha participado directamente en muchos de los acontecimientos reflejados en obras como La muerte del héroe y otros sueños fascistas y Nieve sobre Miami, ambas publicadas por Debate.

Título: AMOS DEL MUNDO
Autor: Juan Carlos Castillón
Sello: DEBOLS!LLO