México D.F. enero del 2012.- – En un futuro en el que el tiempo literalmente está contado y en el que a los 25 dejas de envejecer; la única forma de sobrevivencia es ganar, robar o heredar más tiempo. El Precio del Mañana de Twentieth Century Fox Home Entertainment llega a formato Blu-ray y DVD el próximo 30 de Marzo. La película que te mantendrá al filo de tu asiento con toda su acción futurística en la que vives para siempre o mueres en el intento.

La versión en  Blu-ray contiene “Los Minutos” , exclusivo material adicional que documenta una serie de historias de supervivencia y la lucha constante por vivir cuando cada segundo cuenta. El Blu-ray cuenta con exclusivas escenas extendidas y eliminadas que permiten a los espectadores descubrir más tiempo que no se vio en cines, así como comentarios del Director Andrew Niccol

Wil Salas (Justin Timberlake, “La Red Social”) vive minuto a minuto, hasta que un golpe de suerte lo lleva a un mundo lleno de riqueza en el que se alía con una hermosa heredera (Amanda Seyfried, “¡Mamma Mia!”) para destruir un sistema corrupto. La película cuenta con un reparto destacado que incluye a Cillian Murphy (“El Origen”), Olivia Wilde (Cowboys y Aliens) y Matthew Bomer (“White Collar”). El Precio del Mañana escrita y dirigida por Andrew Niccol entre cuyos créditos está el guión de: El show de Truman.

Impaciente, una joven busca algo en el bosque, sin éxito: Jill Conway (Amanda Seyfried) está segura de que el hombre que la secuestró e intentó asesinar hace un año sigue suelto y volverá para matar a la única sobreviviente y testigo de sus crímenes. Afectada por esos hechos, con cierta frecuencia toma medicinas que la ayudan a mantenerse calmada. Sus temores parecen hacerse realidad cuando, al volver a casa, no encuentra a su hermana Molly (Emily Wickersham), quien pareciera haberse desvanecido.
Sin embargo, el detective Powers (Daniel Sunjata) está convencido de que Jill ha inventado todo y está más preocupado por que ella no cause problemas o cometa algún crimen. Sólo el novato Peter Hood (Wes Bentley) parece creerle, pero la joven Conway sabe que no debe confiar en nadie. Así inicia un juego en el que Jill, al tiempo que evita a la policía, tendrá que encontrar a su hermana por cuenta propia en menos de doce horas, pues el asesino acaba con sus víctimas en la media noche.
12 horas (Gone, el menos descriptivo título original, 2012) es la primera producción Hollywoodense de Heitor Dhalia, quien antes había dirigido todas sus películas en su natal Brasil, como el largometraje À Deriva, que compitió en la sección Una cierta mirada del Festival de cine de Cannes de 2009 (probablemente el filme que captó la atención de La Meca del Cine). Por su parte, encargada del guion está Allison Burnett, quien colaboró en los guiones de películas como Inframundo: El despertar (Underworld: New dawn, 2012) o Sin rastro (Untraceable, 2008).
La aparición de Amanda Seyfried podría ser una mala señal, pues aunque ha aparecido en producciones taquilleras, éstas incluyen Chicas pesadas (Mean girls, 2004), Mamma mia! (2008), Diabólica tentación (Jennifer’s body, 2009, ese pretexto de película donde aparece, mas no actúa, Megan Fox) y la muy criticada Chica de la capa roja (Red Riding Hood, 2011, una mezcla de Crepúsculo con el cuento clásico de Caperucita Roja).
La actuación de Seyfried no es de lo peor y consigue hacer un trabajo decente en las escenas dramáticas, pero por lo general parece dificultársele salir de su papel de Karen Smith en Chicas Pesadas: la joven rica, superficial y consentida; aunque en esta ocasión tiene un personaje más interesante y profundo. Jill se supone que debe ser una mujer fuerte, madura, inteligente y marcada por un terrible pasado, pero Amanda Seyfried no consigue expresar esto convincentemente. Su actuación es más adecuada para una película de terror adolescente y menos para un thriller.
Sin embargo, Seyfried hizo una excelente interpretación si se la compara con Wes Bentley quien, pese a tener pocos minutos en pantalla, realizó un trabajo tan mediocre que distrae: en ninguna de sus apariciones consigue quitarse de la cara una especie de sonrisa malévola forzada, como si se aguantara la carcajada. Aunque podría tener una intención, ésta es demasiado obvia y resulta absurda e inútil al final; en todo caso, pareciera un actor sin experiencia alguna que todavía se ríe de nervios cuando le ponen una cámara enfrente.
En general, la película puede ser clasificada fácilmente en un cierto estilo de cine, subgénero del thriller: el de la mujer loca o, bautizado mejor por un ser querido, “Crazy Bitch”. En este tipo de historias el fuerte del relato radica en descubrir si la mujer está loca o realmente ella es victima de algo siniestro (por alguna razón, generalmente son mujeres las protagonistas); en caso de que ellas tengan razón, también debe averiguarse quién está detrás de todo.
12 horas cae perfectamente dentro de este género y no rompe con el esquema ni se sale de las vertientes planteadas por el estilo. Contiene, por ejemplo, el clásico y necesario juego de pistas falsas y reales que hagan que las sospechas se vayan en todas direcciones, manteniendo la duda del espectador y la ansiedad de descubrir si el final será el que se imaginó. Algunas pistas (engañosas o no) son más discretas que otras, como la increíble facilidad de la protagonista para improvisar historias que la ayuden a salir de problemas, lo cual también agrega algunos toques de humor en la narración.
Otras películas “Crazy Bitch”, muy cercanas a ésta, son Plan de vuelo (Flightplan, 2005) y Misteriosa obsesión (The Forgotten, 2004). En ambos largometrajes quienes rodean a las protagonistas tratan de convencerlas de que nunca tuvieron hijos y de que su búsqueda paranoica es únicamente producto de traumas mal atendidos.
Las diferencias: en esta ocasión la protagonista no es una madre, sino una joven de veintitantos y la desaparecida no es su hija, sino su hermana. Pero la distinción más importante se debe precisamente a la edad de la protagonista y a la actriz que la interpreta. Eso, aunado a algunos momentos cómicos, provoca que el ambiente sea más ligero y menos oscuro. Por todo ello, 12 horas parece estar dirigido más bien a adolescentes que busquen distraerse un rato.
A lo largo del relato, pese a que se le presentan varios obstáculos a la protagonista, todos son librados con extrema facilidad e incluso al final las cosas se resuelven como si se tuviera prisa de acabar con la película. La mejor forma de definir 12 horas es como una película palomera, incluso dominguera: una de esas producciones Hollywoodenses prescindibles y hasta fáciles de olvidar.
El único material de reflexión (mínimo, en realidad) son algunos apuntes, discretos, sobre el machismo, casi siempre también inherentes a este tipo de cine: así, además del planteamiento esencial –los hombres de autoridad no le creen a la protagonista porque sólo es una mujer loca, de ahí la ironía de bautizarlas como “Crazy Bitch” – existen algunos diálogos entre los policías que hacen pensar en una sociedad machista: “Engañé a mi esposa con su hermana. Ella no dirá nada porque sabe que si habla no me tendrá más”, comenta, más o menos, un oficial a su compañera, quien ríe y asevera con la cabeza.
Sin embargo, como el género tradicionalmente sólo permite uno de dos finales posibles y la película es muy ortodoxa en este sentido, la historia resulta lineal y predecible. En este tipo de cine quizá sea más emocionante hacer apuestas sobre el final y luego esperar o adelantarse al desenlace y ver quién tenía la razón.