NiñoNoCome¿Cansada de que tus hijos no quieran comer? Anne Harguth, especialista en dietética del Sistema de Salud de Mayo Clinic conoce muy bien lo difícil que es preparar alimentos para niños quisquillosos con la comida, por ello comparte estas sugerencias para que los niños prueben platillos nuevos, más sanos y hasta de apariencia extraña.

1. ¡No te rindas! Es importante que entiendas que los alimentos o platillos nuevos llevan tiempo. Los niños no siempre quieren probar un alimento nuevo desde el comienzo, en especial, si éste no tiene una apariencia agradable para ellos; así que continúa ofreciéndoselo porque puede requerir varios intentos hasta que al niño le guste la comida.

2. Recuerda que una cantidad pequeña ofrece grandes ventajas. Ofrece al niño una porción pequeña de los alimentos sanos que le gustan. A medida que más diversa se torne su alimentación, más fácil será planificar las comidas.

3. Predica con el ejemplo. A un niño quisquilloso con la comida, preséntale a menudo alimentos nuevos y descríbele el sabor y la textura. Si el niño ve que disfrutas del nuevo tipo de comida, quizás decida que es seguro y delicioso probarlo. Los niños agradecen cuando les das información nueva sobre su alimentación.

4. Intenta un solo alimento a la vez. Servir nuevos alimentos con la comida que a todos les gusta en casa puede ayudar, porque ofrecer muchos alimentos nuevos a la vez puede resultar atemorizante y desagradable.

5. Elige el momento oportuno. Siempre vale la pena ofrecer un nuevo alimento al comienzo de la comida, en particular cuando todos están con hambre.

6. Combina alimentos, en caso necesario. Algunos niños pueden gustar de los nuevos alimentos cuando se los mezcla con otros, por ejemplo, una ensalada o pasta. Mientras que otros niños pueden gustar un alimento nuevo si lo comen separado y, en ese caso, un plato con divisiones es lo mejor.

“Lidiar con niños quisquillosos para comer puede parecer una batalla difícil y sin final, pero se vuelve más fácil con el tiempo”, explica Harguth. “Recuerda que no estás sola, pues casi todo padre ha lidiado con un niño quisquilloso para comer. La clave está en no darse por vencido y continuar ofreciéndole nuevos alimentos”.

No es necesario repetir que el exceso de azúcar en la alimentación es uno de los factores que contribuyen al sobrepeso y la obesidad, pues las calorías que aporta ese producto al organismo, si no se utilizan en la actividad física, se acumulan como reserva en forma de grasa.

Pues bien, según informa la asociación civil El Poder del Consumidor, la industria alimentaria mexicana nos está dando azúcar hasta en la sopa. Así, literalmente hablando, pues —explica en un informe elaborado por la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de dicha organización— “las pastas para preparar sopas contienen aproximadamente media cucharada cafetera de azúcar por porción”.

Por Juan José Morales

Desde luego, otros muchos productos contienen cantidades nada desdeñables de azúcar, incluso aquellos que son salados, como galletas, puré de tomate, salsas de soya y botanas de todo tipo. A veces, la proporción de azúcar es insospechadamente alta.

Un caso ilustrativo que se menciona en el estudio, es el del pan integral Bimbo, un producto considerado “saludable”. Cada rebanada contiene 2.2 gramos, un contenido tan alto que basta comer dos rebanadas —que es lo usual— para que una persona ingiera entre la quinta y la cuarta parte de la máxima cantidad de azúcar que debe consumir conforme a las normas internacionales sobre una buena nutrición.

Resulta así que sin tener conocimiento o sospecha alguna de que esos productos contienen azúcar dado que son salados, la gente está consumiendo ya a través de ellos una buena proporción de azúcar.

Y si bien| podría pensarse que por tratarse de cantidades pequeñas no representan mayor riesgo para la salud, sí resultan peligrosas. En primer lugar, porque se suman al que podría llamarse azúcar visible. Es decir, al que se encuentran en productos de los que es sabido que lo contienen. En segundo término, porque contribuye a crear adicción por el azúcar, lo cual lleva a consumir más cada vez.

Aquí cabe recordar que está plenamente probado a través de numerosos estudios que un elevado consumo de azúcar aumenta de manera significativa el riesgo de padecer diabetes, un padecimiento cuya incidencia se ha disparado en los últimos tiempos en México. En los últimos seis años el número de casos diagnosticados en el país saltó de 4.3 millones a 6.4 millones. Además, se estima que otros 6.4 millones de mexicanos padecen la enfermedad aunque todavía no lo sepan. Y de ese gran total de 12.8 millones de diabéticos existentes en el país, tan sólo 1.6 millones —apenas uno de cada ocho— tienen un control adecuado. Eso ocasiona que ya haya no menos de 1.8 millones víctimas de alguna complicación, como falla renal, amputación, infarto o ceguera.

El exceso de azúcar en los alimentos, como se ve, no es un asunto trivial, que sólo pueda traducirse en un mayor número de “gorditos”. Es algo que puede impactar grave y profundamente en la salud de muchos millones de mexicanos y llevar al borde del colapso a los sistemas de salud, que se verán imposibilitados para brindar adecuada atención a tal cantidad de diabéticos.

Pero la industria alimentaria sigue dándonos azúcar hasta en la sopa, cobijada por un gobierno que le permite manipular la información nutrimental y prácticamente hasta establecer las normas oficiales en su propio beneficio. Todo ello a cambio —no hay que olvidarlo— de la participación de las grandes empresas del ramo, como Bimbo, Sabritas y Pepsi, en las campañas contra López Obrador y el apoyo que brindaron a Calderón y Peña Nieto para llegar al poder.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

 

El tradicional pozole, platillo con una gran historia y uno de los más representativos de la comida mexicana, es ofrecido desde su fundación en 1985 por el restaurante La Casa de Toño y es uno de los consentidos de los comensales por su gran sabor y el sello muy particular que le imprime el establecimiento.

El pozole encierra una gran historia basada en la mezcla de la cultura prehispánica y española, que le da un significado muy especial.

El pozole encierra una gran historia basada en la mezcla de la cultura prehispánica y española, que le da un significado muy especial.

La comida mexicana tiene toda una historia detrás. De acuerdo con María Stoopen, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autora del libro Cocina y Cultura (Textofilia Ediciones-CONACULTA-INBA, 2013), representa la combinación de distintos sabores que involucran a dos culturas y tradiciones diferentes: los pueblos prehispánicos y los españoles que llegaron en La Conquista. De este choque nació nuestra cocina mestiza –la mexicana- de ahí su riqueza, complejidad y tradición.

El pozole tiene raíces prehispánicas pero su sabor se enriqueció con la llegada de nuevos ingredientes y carnes que los españoles trajeron a nuestro país. Stoopen menciona que el pozole es oriundo de los estados del occidente y existe una gran variedad. Sus diferencias radican en el tipo de carne, chile y el surtido de su guarnición. El pozole tiene como ingrediente principal el maíz cacahuazintle aunque también está preparado con granos de elote.

Varios estados de la República Mexicana se caracterizan por sus tipos de pozole. Por ejemplo Jalisco ofrece el pozole blanco y el pozole rojo, que está hecho con base en salsa guisada de chile guajillo. Michoacán ofrece el pozole batido en el cual el maíz, las carnes de cerdo y gallina se cuecen hasta que se desbaratan y se obtiene una consistencia de atole, se adereza con polvo de chile ancho y maíz rojo tostado con una pizca de sal.

Por otro lado se encuentra el pozole verde de Guerrero que está hecho con cerdo y mole preparado en Chilapa que le da un toque singular a base de tomate, semilla de calabaza, epazote y axoxoco, conocido como lengua de vaca o acedera.

El de Colima es el más sencillo, tiene una consistencia espesa que resulta del prolongado conocimiento del maíz con la carne de cerdo, se condimenta con salsa guisada a base de chile guajillo, ajo, tomate verde y se adereza con cebolla picada y limón.

Nayarit tiene un pozole de camarón seco descabezado, previamente frito en manteca junto con chile, orégano y pimienta y esta se mezcla se pone a hervir junto con el maíz.

La Casa de Toño ofrece el tradicional rojo, ya sea de maciza, surtido, cabeza, pollo o con vegetales, con las guarniciones que ya conocemos como lechuga, cebolla picada, rábano, chile piquín, orégano y limón. Se puede acompañar con aguacate, crema y chicharrón.

“El pozole de La Casa de Toño es uno de los platillos consentidos de nuestros comensales, en sus dos modalidades le ponemos ese toque especial de la casa que lo hace único”, dijo Eduardo Quiróz, Director Operativo de La Casa de Toño. “Nuestra razón de ser es brindar a nuestros clientes lo mejor en comida mexicana, rescatando así nuestros sabores tradicionales con platillos caseros con las más alta calidad”, agregó.

La Casa de Toño asegura que su pozoles chicos de pollo y de maciza tienen solamente 248 calorías y son platillos completos ya que incluyen todos los alimentos incluidos en el plato del buen comer como carbohidratos, proteínas, verduras y lípidos.

Mayor información sobre el libro “Cocina y Cultura” (Textofilia Ediciones-CONACULTA-INBA, 2013), de María Stoopen aquí