Mucha gente ignora que la blanca y fina arena que ha dado fama y convertido en centro turístico a las costas del Caribe mexicano, es en gran medida de origen biológico. Concretamente, proviene de las llamadas algas calcáreas, un tipo de plantas marinas primitivas de color verde oscuro, carentes de flores y raíces, de entre cinco y diez centímetros, que crecen en aguas someras cerca la orilla y cuyos tejidos contienen una gran cantidad de carbonato de calcio. Cuando mueren y se descompone la materia orgánica que les da su color verde, el carbonato se libera, pulverizado en pequeñísimos granos que constituyen la arena.

Por Juan José Morales

Esta es la hierba tortuga o Thalassia testudinum, una planta marina productora de arena. Vive sujeta al fondo con unas estructuras llamadas rizomas que hacen las veces de raíces y sus hojas, de hasta 30 centímetros, semejan listones. Forma pastizales o praderas en las cuales viven numerosos animales, como holoturias o pepinos de mar, que son los objetos oscuros entre las plantas.

Esto ya se sabía desde hace tiempo, como se sabía también que otras fuentes de arena son los restos de corales, conchas, caracoles y otros moluscos, molidos y fragmentados por el oleaje. Pero investigadoras de la Unidad de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM en Puerto Morelos han descubierto otra fuente de arena: la llamada hierba tortuga, Thalassia testudinum por nombre científico, una planta de hojas viscosas, verde oscuro, como listones de hasta 30 centímetros de largo y uno de ancho, que forma extensos pastizales marinos.

A diferencia de las algas calcáreas, que como decíamos no producen flores, la hierba tortuga es una fanerógama. Es decir, da flores y semillas y es una de las poquísimas plantas de este tipo capaces de vivir totalmente sumergidas en agua salada. Pero, a pesar de su extraordinaria adaptación al medio marino, crecía en tierra firme hace unos 60 millones de años. Fue sólo en períodos geológicos relativamente recientes cuando comenzó a invadir los mares tropicales, y se convirtió en un ecosistema de cuya enorme importancia hablaremos en otra ocasión.

Pues bien, de la hierba tortuga se pensaba que no contribuía de manera directa a la formación de arena sino sólo indirectamente, porque los pastizales que forma retienen sedimentos y en el pastizal crecen las algas calcáreas. Pero las investigadoras de la UNAM, Susana Enríquez y Nadine Schubert, comprobaron que los tejidos de la Thalassia contienen cristales de aragonita —que es un compuesto de carbonato de calcio— en forma de espículas o agujas situadas tanto en el interior de las paredes celulares, como en el exterior de las hojas. Al morir y descomponerse la planta, esas minúsculas agujas se dispersan y forman una finísima arena con aspecto de limo.

Con este trabajo se ha comprobado la importancia de la hierba tortuga no sólo como una fábrica de arena tanto o más importante que las algas calcáreas, sino también en la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera —un gas que es el principal causante del calentamiento global—, ya que a partir de él la planta elabora el carbonato de calcio

Y aquí, como paréntesis cultural, y para terminar, conviene explicar que la arena de las playas caribeñas es tan fresca por dos razones esenciales: en primer lugar, por el color blanco del carbonato de calcio de que está formada y que refleja la luz solar en lugar de absorberla. Y en segundo, porque el pequeñísimo tamaño de los granos hace que tengan una gran superficie respecto a su volumen y masa, de modo que pueden irradiar fácilmente el calor solar, sin acumularlo.

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