Los juicios sobre la mariguana por lo general son radicales. Unos la describen —al estilo de este cartel— como una droga temible que puede ocasionar locura o llevar a la muerte a quien la consuma. Otros, en cambio, la tildan de inofensiva y menos dañina que el tabaco o el alcohol. Pero la realidad parece estar entre ambos extremos.

Hay dos afirmaciones muy extendidas acerca de la mariguana: una, es que —a diferencia de las llamadas drogas duras, como la cocaína o la heroína— no provoca dependencia. La otra aseveración es que no provoca daños a quien la consume.

Sin embargo, de acuerdo con un artículo publicado en el número enero-marzo de este año de la revista Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, no es así en ninguno de los dos casos. En el artículo, firmado por la Dra. Alejandra E. Ruiz Contreras y el Dr. Óscar Prospero García, se dice que “a pesar de que el mito urbano dice que los usuarios de mariguana no desarrollan dependencia, sí lo hacen. Las personas que la usan frecuentemente desarrollan tolerancia farmacológica, por lo que requieren consumir cantidades paulatinamente mayores para obtener el efecto deseado. Esta tolerancia lleva a la dependencia, la cual se manifiesta con un síndrome de abstinencia cuando se interrumpe su consumo por más de una semana.” Esto puede manifestarse en forma de irritabilidad, enojo, agresividad, nerviosismo o ansiedad, insomnio o sueño inquieto, pérdida del apetito, disminución de la masa corporal, depresión, e incluso con trastornos tales como dolor abdominal, sudoración excesiva, fiebre, diarrea y, en condiciones particulares, náusea, dolor muscular, búsqueda de la droga y alucinaciones.

En cuanto a la inocuidad de la mariguana, señalan los autores que pese a esta creencia —difundida más bien por los propios consumidores—, existen diversos estudios que han mostrado que consumir mariguana sí provoca efectos adversos. No sólo cuando el sujeto está intoxicado —alteraciones del pensamiento, alucinaciones, delirios, percepción distorsionada de sí mismo y de la realidad, deterioro de la memoria, etc.— sino también a largo plazo, especialmente sobre la capacidad de atención y la memoria. Algunos estudios —subrayan— han mostrado que mientras más temprano inicien el consumo de mariguana, “las personas se tardarán más en responder, y con menor eficiencia, en tareas que evalúan atención y memoria. Esto significa que las personas que inician el consumo de mariguana en edades tempranas se vuelven más lentas para procesar la información que los que lo inician después” o que no la consumen. Además —y esto es muy importante—, tales efectos no parecen cambiar después de que se deja de fumarla.

Hay indicios también de que el consumo regular de mariguana puede afectar la capacidad intelectual. Mencionan los autores una investigación que comprendió a más de mil personas de 38 años de edad que habían sido diagnosticadas con dependencia de la mariguana. El estudio consistió en comparar su coeficiente intelectual a esa edad adulta con el que habían manifestado en la infancia. El resultado fue que aquellas personas “que habían tenido tres veces o más diagnóstico de dependencia a mariguana presentaron un decremento en el coeficiente intelectual. Además, se observó que este efecto es más pronunciado cuando los sujetos la consumían de manera frecuente antes de los 18 años de edad. Nuevamente —agregan—, aquí vemos que la edad de inicio del consumo es un factor muy importante para la severidad de los efectos adversos de la mariguana. Y dichos efectos pueden deberse a la modificación que puede producir en el desarrollo cerebral.”

Además, en ese estudio se observó que, aun cuando se dejara de consumir mariguana, la reducción en la capacidad intelectual se mantenía.

En fin, la mariguana —la hierba, la Juanita, como se le llama coloquialmente— no parece ser tan inofensiva como se dice, como tampoco lo es el alcohol, una droga lícita y socialmente aceptada. Ya será cuestión de cada quien saber si la consume en caso de ser despenalizada.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

La iniciativa, de AMC y FUMEC,  busca fortalecer los lazos de colaboración entre investigadores de México y de los Estados Unidos. Los intercambios permiten que investigadores y profesores accedan a nuevos ámbitos académicos, lo que enriquece su trabajo y su trayectoria profesional.

La Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC) convocan a los investigadores jóvenes de México a realizar Estancias de Verano en instituciones educativas de los Estados Unidos de América, así como a profesores distinguidos de los Estados Unidos a realizar estancias cortas en México.

Las convocatorias se abren cada año y van dirigidas a investigadores jóvenes mexicanos de las áreas de Astronomía, Biología, Computación, Física, Ingeniería, Investigación Educativa (enseñanza de las ciencias), Matemáticas, Medicina y Química, para realizar estancias cortas en instituciones educativas y laboratorios norteamericanos, entre julio de 2014 y marzo de 2015.

El programa Profesores Distinguidos invita a destacados profesores de instituciones de Estados Unidos a México para realizar visitas de 10 días. Este programa lo presenta una universidad mexicana y consiste en realizar un Programa de Trabajo en el cual el Profesor visitante realice seminarios, cursos, asesorías, conferencias, foros de discusión con estudiantes y colaboraciones para intercambios.

Ambos programas fortalecen los lazos de colaboración entre investigadores de México y de los Estados Unidos, permitiéndoles acceder a nuevos ámbitos académicos, lo que enriquece su trabajo y su trayectoria profesional.

En los últimos 20 años la AMC y FUMEC han apoyado a 116 investigadores mexicanos para realizar estancias en instituciones educativas de los Estados Unidos como el MIT, Harvard, Berkeley y Yale, por mencionar algunas; y le han permitido a 300 profesores norteamericanos realizar estancias en diversas instituciones educativas de México.

Vale la pena mencionar que esta iniciativa ha apoyado la trayectoria de investigadoras como Citlali Trueta y Erika Bustos, quienes han logrado reconocimientos posteriores como la Beca de Mujeres en la Ciencia de L’Oreal-UNESCO.

Actualmente ambas convocatorias están abiertas y disponibles en las siguientes ligas:

Estancias de Verano para jóvenes investigadores Mexicanos
(Cierra el viernes 21 de marzo de 2014).
Visitas de profesores estadounidenses distinguidos
(Cierra el viernes 4 de abril de 2014).