Una nueva oportunidad de subirse a la ola del progreso ha surgido con la tecnología de impresión en 3 dimensiones. Es el momento de esta tecnología, de que México la tome y salte con ella al progreso.

¿Se imaginan una impresora capaz de imprimir postres? No se la imaginen. Ya existe. Las impresoras 3D han evolucionado tanto desde su invención hace 30 años que ahora es posible hacer muchas cosas que antes eran impensables, y de manera eficiente, precisa, rápida y económica. La empresa analista Gartner asegura que la impresión en tres dimensiones es una de las 10 tecnologías que van a cambiar el mundo. Y de hecho ya lo están cambiando.

Sobre el tema abunda Alejandro Martínez, director general de Psilos Mellon México, distribuidor de 3D Systems, empresa pionera en la tecnología de impresión en 3D.

—La primera aplicación práctica que hubo de la tecnología de impresión en 3D, hace 30 años, fue en el ramo médico, comenta Martínez. El inventor se llamaba Chuck Hull, y fue co-fundador, vice presidente ejecutivo y director de tecnología de nuestra empresa en Estados Unidos, 3D Systems. Fue el creador de la estereolitografía, la primera técnica de impresión en 3 dimensiones.

—La técnica consiste, a grandes rasgos, en ir solidificando resina líquida en un depósito a través de un haz láser ultravioleta. Así, se va formando con mucha precisión el objeto, de manera incremental, es decir capa por capa. Por supuesto, esa tecnología ya ha evolucionado y ahora hay equipos que en lugar de tener un haz láser, tienen 10, por lo que pueden imprimir hasta 20 veces más rápido máquinas similares en el mercado.

Con ellas, se podría imprimir un tigre entero de una sola pieza, en tamaño natural, en una resina de un sólo color. Pero para cosas más prácticas, esta tecnología es ideal: aplicaciones mecánicas y técnicas para las industrias automotriz, aeroespacial, casi todas las ramas de la metal mecánica…

—Estamos lanzando un concepto que se denomina 3D Printing 2.0 —explica Martínez—, con la cual los objetos que surgen de los equipos son el equivalente físico del Plug&Play, esto es, ahora lo que sale, sirve

Martínez explica que 3D Systems ofrece equipos para el hogar y pequeños negocios desde 26,000 pesos puestos en México, los cuales ya imprimen hasta en 2 materiales al mismo tiempo, en 2 colores, por lo que ya es factible fabricar objetos en el hogar y en el pequeño negocio de manera muy práctica y muy rápida. Y nos habla de algo que parece de ciencia ficción: la primera máquina comercial para la impresión de alimentos. La impresora permite presentar alimentos con variados formatos y modelos en materiales comestibles, como azúcar, chocolate, y algunas otras materias primas también comestibles.

—Una máquina de éstas se paga con 25 moldes. Así de claro y sencillo, si lo comparas con hacer los 25 moldes nuevos con el método tradicional, que pueden costar alrededor de $400 dólares cada uno.

—Esta tecnología tiene el potencial de rescatar industrias como la del calzado y la juguetera, que han sido avasalladas por la entrada de productos orientales, y a los artesanos y joyeros mexicanos, que ahora podrán competir de manera más activa con mejor capacidad de respuesta para aprovechar espacios a nivel global— comenta Martínez.

Para los artesanos, por ejemplo, hay impresoras 3D que pueden imprimir en cerámica piezas que en cuanto salen pueden meterse al horno para endurecerlas. Son prácticamente pequeñas fábricas que permiten que el artesano se enfoque en la creatividad más que en la destreza manual, que es lo que muchas veces inhibe el desarrollo de productos.

—Este es un producto que va a disparar la creatividad de nuestros artesanos. Imagínate cuántos Bustamantes podríamos tener en el país— comenta entusiasmado.

3D Systems también ofrece equipos para escanear en 3 dimensiones (por 450 dólares, puestos en México) y generar moldes para cualquier aplicación. Y un modelador virtual en tres dimensiones, algo así como una espátula virtual con un brazo robotizado que esculpe en arcilla virtual para producir objetos en la computadora que pueden ser impresos en 3D.

—Este modelo de escarbado robotizado trabaja con masa virtual. Tú elijes la resistencia del material: plastilina, arcilla, yeso, y el robot la trabaja como un material de esa resistencia, lo que hace el proceso muy natural para el artista.

Las posibilidades de la impresión en 3D parecen infinitas. El límite puede ser la imaginación. Encuentran en ella solución infinidad de aplicaciones para arquitectura, ingeniería, en todas las industrias, para hacer moldes, modelos, maquetas, prototipos, o piezas útiles para hacer pruebas físicas, o piezas finales para producción y utilización.

—Incluso se pueden hacer piezas móviles directamente de la impresora, sin ensamblado posterior. Algo muy importante desde el punto de vista de diseño— explica. —Y si tengo un modelo de fabricación donde cada pieza tiene alguna diferencia, la fábrica más eficiente de todas es la de impresión 3D, porque puede hacer la impresión de moldes simultáneos aunque sean diferentes. Y con una velocidad de fabricación suficientemente rápida. Ya no es necesario producir miles de piezas para desquitar el costo del molde.

Martínez pone otro ejemplo: una aplicación médica muy interesante en Texas, donde antes de operar, obtienen de las tomografías la impresión en 3D de los órganos que van a operar, de las zonas que van a afectar, y el doctor puede hacer el estudio de lo que va a encontrar antes de abrir al paciente, y planear la intervención quirúrgica. Esto está permitiendo a la Universidad de Texas ahorrar una hora de tiempo de quirófano por operación.

En resumen, la impresión en tres dimensiones ya es una alternativa a las fábricas: más barata, más eficiente, y más rápida, donde la creatividad de la persona que está a cargo del desarrollo del producto se vuelve más relevante, y esa es una ventaja competitiva.