El timo de la mágica varita “alotropizadora” continúa #Charlatanería

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Varita alotropizadora

A ciencia y paciencia de las autoridades del sector salud y la Procuraduría Federal del Consumidor, sigue anunciándose y vendiéndose la llamada celda alotropizadora como un “complemento ideal que permite evitar y/o combatir enfermedades crónicas”. Y los ingenuos que lo creen terminan pagando de seis mil a diez mil pesos por un tubito de latón bañado de oro.

Hace ya un buen número de años que escribí sobre este asunto, pero con él se sigue estafando a incautos, y una amable lectora acaba de escribirme preguntando qué tan efectiva es y dónde puede conseguirse cierta especie de varita mágica a la cual su publicidad le atribuye las más extraordinarias propiedades.

Juan José Morales

La varita mágica, por supuesto, no se anuncia como tal, sino con pomposos nombres seudocientíficos, como desintoxicante celular, celda alotrópica o barra metálica alotropizante. En cualquier caso, se trata de lo mismo: un tubo de latón del cual se dice que contiene en su interior ciertos reactivos no especificados que “generan un microcampo electromagnético, que al entrar en contacto con el agua, cambia la estructura molecular de ésta.”

La tal varita, que por lo visto causaría la envidia de hadas, brujas, magos y hechiceros, pues sería más poderosa y efectiva que cualquier vara mágica de cualquier tamaño, marca o modelo. Tiene —al decir de los anuncios— la extraordinaria propiedad de que si se remoja en agua, le confiere al líquido maravillosas e inimaginables propiedades, especialmente la de prevenir, curar o aliviar una larga, muy larga lista de enfermedades.

Pero eso no es todo. Si quiere usted reír un poco, aquí transcribimos lo que en aquel entonces publiqué en una revista de circulación internacional sobre otras de las tan asombrosas cuanto imaginarias cualidades de la tal varita.

¿Su marido es un bebedor empedernido y fuma como chimenea, o su hijo le roba para comprar drogas? No se angustie. Cómprese un desintoxicante celular, tóquelos suavemente con él cada noche mientras duermen, y adiós problemas, pues el dorado tubito es “la ayuda ideal para resolver los problemas causados por alcoholismo, drogadicción, fármaco-dependencia y tabaquismo, aún sin consentimiento.”

Para un borrachín, en cambio, la recomendación es exactamente al contrario: remojar el desintoxicante celular en el licor antes de beberlo. Le dará sabor y bouquet de finísimo coñac francés hasta al aguardiente más barato y al día siguiente el parrandero amanecerá fresco y despejado, sin el menor síntoma de “cruda”.

¿Fuma usted y le teme al cáncer pulmonar pero no quiere o no puede dejar el vicio? Solución: en sólo 90 segundos “puede alotropizar hasta 14 cigarrillos”, haciendo pasar el desintoxicante alrededor de cada uno. Con ese pase mágico hará esfumarse como por ensalmo hasta el 80% de la nicotina y el alquitrán del tabaco. Así, el humo no irritará a los demás, no dejará malos olores y, por supuesto, el tabaco le hará a sus pulmones lo que el aire a Juárez.

También se recomienda como efectivísimo remedio contra la impotencia sexual, aunque la publicidad omite pudorosamente explicar dónde, cuándo y cómo hay que aplicarlo o introducirlo para lograr una erección.

¿Está cuajado de barros y espinillas? No gaste en cremas, ungüentos o lociones. Se desvanecerán tras tocarlos con la varita —es mágica, ¿no?— tres o cuatro veces durante 20 minutos. Si tiene los ojos irritados por el aire contaminado, aplique a cada uno cuatro o cinco gotas de agua purificada en la cual introdujo previamente la barra desintoxicante y le quedarán frescos, limpios y brillantes. Más todavía: si padece de cataratas, podrá volver a tener vista de águila con ayuda del prodigioso cilindro.

Y así maravilla tras maravilla. Lástima que todo sea tan cierto como las afirmaciones de los merolicos en los mercados.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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