¿Medicamentos tradicionales o pociones “mágicas”?

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Mucha gente prefiere usar los llamados medicamentos tradicionales porque —se dice— son naturales y por lo tanto más sanos y seguros que las medicinas de patente. Pero la realidad es muy diferente. En un reciente estudio hecho en Australia, se sometió a análisis cierta cantidad de productos tradicionales chinos comprados en diferentes tiendas naturistas para determinar si contenían metales pesados, sustancias tóxicas de otro tipo o productos animales diferentes a los que dice el fabricante. Resultado: el 92% de ellos contenía al menos algún contaminante.

Juan José Morales

Medicamentos tradicionales chinos. Los análisis químicos han mostrado que no son tan naturales como se dice. Hace algunos años, otro estudio similar, realizado en Canadá, arrojó resultados semejantes para los productos de la medicina ayurvédica importados de la India, el 20% de los cuales resultaron contaminados con metales pesados, en algunos casos con cantidades que los volvían peligrosos.

Medicamentos tradicionales chinos. Los análisis químicos han mostrado que no son tan naturales como se dice. Hace algunos años, otro estudio similar, realizado en Canadá, arrojó resultados semejantes para los productos de la medicina ayurvédica importados de la India, el 20% de los cuales resultaron contaminados con metales pesados, en algunos casos con cantidades que los volvían peligrosos.

Antes de continuar, conviene precisar que los medicamentos tradicionales chinos contienen sustancias tanto de origen vegetal como de origen animal —incluso de especies amenazadas de extinción— tales como polvo de cuerno de rinoceronte, huesos de tigre o vesícula de oso. De hecho más que medicamentos se les puede calificar de pociones mágicas, puesto que se basan en las creencias precientíficas de la existencia de una fuerza vital que puede transmitirse al hombre si se ingieren productos elaborados con plantas o partes de animales que presenten alguna semejanza con el cuerpo o con órganos humanos, o que realicen ciertas funciones.

Señala el informe sobre el estudio, que aunque no en todos los casos se logró identificar plenamente los compuestos extraños encontrados en el producto, resultó evidente que no correspondían a lo indicado en la etiqueta. De 44 productos analizados —dice el informe— en 30 se hallaron sustancias distintas a lo marcado en los envases, y la mayoría contenía materiales que sólo servían para dar más volumen al producto.

A juicio de los investigadores, la contaminación con metales pesados tales como arsénico, cadmio y plomo, puede haber sido accidental debido a deficientes métodos de producción, o deliberada, para producir un efecto supuestamente curativo. Pero, sea cual sea el origen de la contaminación, las cantidades encontradas en algunos casos fueron lo bastante altas como para provocar efectos nocivos en el paciente.

Todavía hay más: se encontraron medicamentos de patente que habían sido añadidos a los supuestos medicamentos tradicionales. Esta adulteración dicen los autores del estudio, sin duda tiene el propósito de lograr verdaderos efectos curativos o lograr que el paciente experimente una sensación de bienestar que atribuiría al medicamento tradicional.

La mitad de los productos de la medicina tradicional china que fueron analizados contenían warfarina, dexametasona, diclofenaco, ciproheptadina y paracetamol. Ninguno de estos compuestos aparecía en la etiqueta, y su inclusión podría causar serios problemas de salud a los pacientes. La warfarina, por ejemplo, sirve para adelgazar la sangre. Se emplea, bajo prescripción médica y en dosis cuidadosamente controladas, para disolver coágulos o evitar su formación. Si alguien la ingiere sin control, puede sufrir graves hemorragias. La dexametasona, a su vez, es un esteroide que tiene muchos efectos colaterales. El diclofenaco, aunque de uso relativamente común como analgésico y antiinflamatorio, también causa reacciones serias en algunas personas, como fiebre, dificultades respiratorias, trastornos cardíacos e incluso sangrado gastrointestinal. No se recomienda para mujeres embarazadas. Y así por el estilo con las demás sustancias.

Los investigadores que realizaron este estudio señalan que a menudo a los suplementos alimenticios destinados —según sus fabricantes— a mejorar la salud, se les añaden estimulantes del tipo de la efedrina para que su efecto haga que el consumidor se sienta más sano y vigoroso.

De modo, pues, que no le digan, que no le cuenten. Los supuestos medicamentos tradicionales chinos no siempre son tan naturales como se dice, y al parecer sus fabricantes tienen tan poca fe en las propiedades que se les atribuyen, que para tratar de hacerlos efectivos, les añaden medicinas de patente.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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