Quintana Roo: para los médicos, huevos y frijoles

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Hemos recibido algunos mensajes a propósito de nuestros recientes comentarios de diciembre sobre las comidas que el gobierno de Quintana Roo ofreció a un grupo de dueños y trabajadores de medios de comunicación en Cancún, Chetumal y Playa del Carmen y la rifa, durante tales ágapes, de automóviles último modelo, motocicletas y otros valiosos regalos.

Juan José Morales

 

El edificio, en construcción eterna, del nuevo hospital general de Cancún. Pasan los años y las obras avanzan a paso de tortuga porque los recursos para continuarlas fluyen a cuentagotas. Por contraste, hubo dinero de sobra para erigir con gran celeridad el pomposamente llamado auditorio del bienestar en Cancún, que beneficiará sólo a una  empresa boxística y a Televisa, pues servirá principalmente para peleas y espectáculos comerciales.

El edificio, en construcción eterna, del nuevo hospital general de Cancún. Pasan los años y las obras avanzan a paso de tortuga porque los recursos para continuarlas fluyen a cuentagotas. Por contraste, hubo dinero de sobra para erigir con gran celeridad el pomposamente llamado auditorio del bienestar en Cancún, que beneficiará sólo a una empresa boxística y a Televisa, pues servirá principalmente para peleas y espectáculos comerciales.

Dos de tales mensajes son de médicos cuyos nombres omitimos para no exponerlos a represalias. Uno señala que, en contraste con el dispendio para agasajar a periodistas, para los médicos, desde hace tres años, no hay por parte del gobernador Roberto Borge “ni una felicitación en su día, sólo porque en un desayuno (huevos y frijoles en platos desechables) ofrecido por él se llevó una rechifla por llegar hora y media más tarde a la cita en el centro de convenciones y su enojo lo llevó a no dar ni el saludo a los médicos.” Ello —añade la misiva— “sin mencionar la nula atención e importancia que brinda a la salud en este Estado.”

A esta última cuestión se refiere el otro correo electrónico que mencionamos. “Mientras el gobernador tira el dinero escandalosamente en estos festines —dice—, el nuevo hospital general de Cancún lleva ya más de cinco años en construcción, sin que se vea para cuándo habrá de terminarse, si es que algún día lo veremos terminado. Lo mismo sucede con el hospital de Isla Mujeres y el de Nicolás Bravo en el sur del estado. Cada año, el gobernador hace una gira para supervisar el avance de las obras, y cada año todo sigue igual, y ni qué decir de las vergonzosas condiciones en que se encuentran los hospitales públicos, con equipo viejo, deteriorado, muchas veces prácticamente inutilizable, a veces sin equipo o material de curación siquiera, y los médicos tenemos que aguantar las quejas de los pacientes que nos culpan por no poder atenderlos como se debe.”

Agrega este mensaje: “Hubiera sido mejor que el dinero que gastó el gobierno en esos automóviles, motocicletas, computadoras y demás regalos, lo hubiera destinado a mejorar aunque fuera por poco tiempo las carencias de los hospitales públicos.”

Por otro lado, y a propósito del derroche de dinero público con fines político-electorales, hace algún tiempo recibimos también un correo electrónico de un lector que dice estar ya harto de los mensajes que casi cada día le llegan a su celular de parte de Mauricio Góngora, presidente municipal de Solidaridad, cuya cabecera es Playa del Carmen. “Yo —comenta nuestro amigo lector— vivo en Cancún. No tiene por qué el susodicho presidente municipal de Playa avisarme que ‘rinde cuentas a los playenses’. Eso es asunto que ni me atañe ni me importa. Y quisiera saber cuánto dinero se gasta en esos miles de mensajes telefónicos, que todos sabemos son parte de la campaña de Góngora para lograr la candidatura del PRI a gobernador.”

Yo también estuve recibiendo esos mensajes, y también llegué al punto del hartazgo, así que tomé una decisión radical: marqué como número spam o basura el teléfono del cual me llegaban. Santo remedio. Si continúan enviándomelos, ni me entero. Mas no por ello deja de ser criticable que se invada la intimidad de la gente con esta campaña telefónica.

De lo que no resulta más difícil librarme, sin embargo, es de los constantes mensajes radiofónicos —pagados, por supuesto— que se difunden en todo el estado para exaltar las maravillas de la administración municipal de Solidaridad. Para nadie es un secreto que son también parte de la no tan disimulada campaña electoral de Góngora, que debería destinar el dinero así gastado a mejorar las calles y los servicios públicos de la ciudad que gobierna.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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