Proyecto Aerogolf deforestaría casi 600 hectáreas

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Un preocupante proyecto inmobiliario se cierne sobre Cozumel. Lleva por nombre Aerogolf y consiste en un conglomerado de —entre otras construcciones— hoteles, mansiones de gran lujo, residencias, condominios, helipuerto, centros comerciales, canales, marinas, lagunas artificiales, muelle y, por supuesto, un campo de golf.

En realidad el proyecto no es nuevo. Viene promoviéndose desde hace al menos siete años, e incluso —como parte de él— se talaron ilegalmente en aquel entonces 90 mil metros cuadrados de arboleda para construir una aeropista privada. De completarse ese desarrollo, implicaría la deforestación de casi 600 hectáreas —seis millones de metros cuadrados— de selvas y humedales en el extremo sur de la isla, en la zona conocida como Punta Tormentos.

Juan José Morales

Esta es la zona de Punta Tormentos en Cozumel, donde se pretende arrasar casi seis millones de metros cuadrados de selva y humedales para construir un gran desarrollo residencial. Sin previa consulta pública, y en sesiones a puerta cerrada, el ayuntamiento cozumeleño ya autorizó el cambio de uso de suelo para dar luz verde al proyecto, que también fue autorizado por la Semarnat. Obsérvese la pista aérea construida ilegalmente hace algunos años.

Esta es la zona de Punta Tormentos en Cozumel, donde se pretende arrasar casi seis millones de metros cuadrados de selva y humedales para construir un gran desarrollo residencial. Sin previa consulta pública, y en sesiones a puerta cerrada, el ayuntamiento cozumeleño ya autorizó el cambio de uso de suelo para dar luz verde al proyecto, que también fue autorizado por la Semarnat. Obsérvese la pista aérea construida ilegalmente hace algunos años.

El proyecto, desde luego, ha encontrado fuerte oposición por parte de grupos de isleños que lo consideran extremadamente nocivo para el medio ambiente y en especial para el acuífero subterráneo y los arrecifes coralinos aledaños a la costa, que son el principal atractivo turístico de Cozumel.

Esta isla caribeña —la mayor y más poblada de México— ha tenido durante los últimos años un gran crecimiento demográfico, lo cual obligó a extraer cada vez más agua del subsuelo. Pero el manto subterráneo del cual se obtiene el líquido tiene una capacidad limitada y es muy vulnerable a la contaminación. En tales condiciones, no parece nada sensato autorizar la construcción de un campo de golf, cuyo funcionamiento demanda grandes volúmenes de agua para riego, y en el cual se utilizan igualmente grandes cantidades de fertilizantes, insecticidas y herbicidas para mantener en buen estado el pasto. Ello, amén de la destrucción de vegetación natural que implica su construcción.

El proyectado campo de golf estaría consumiendo buena parte de la limitada reserva de agua de Cozumel, indispensable para el consumo doméstico y los establecimientos turísticos. Por otro lado, los fertilizantes y pesticidas que en él se apliquen terminarán infiltrándose en el subsuelo, arrastrados por las lluvias, hasta llegar al acuífero, con la consecuente contaminación del mismo.

La afectación con insecticidas, por lo demás, puede extenderse a las aguas marinas, ya que las corrientes subterráneas arrastrarán hacia el mar las sustancias infiltradas desde el campo de golf. Ello implica una amenaza para los pólipos de coral, que son muy sensibles a las sustancias tóxicas. Igualmente, los fertilizantes que lleguen a los arrecifes ocasionarán el fenómeno que los científicos denominan eutroficación y que se traduce en el crecimiento de grandes cantidades de algas que pueden cubrir y entorpecer —e incluso detener por completo— el crecimiento del coral. De hecho, este problema ya se observa en muchas regiones del Caribe, debido a la contaminación proveniente de los centros de población.

Finalmente, quienes se oponen al proyecto Aerogolf de Punta Tormentos señalan que de llevarse a cabo incrementaría en un 16% la superficie urbanizada de Cozumel, con el consiguiente aumento en la demanda de energía eléctrica, agua potable —sin contar la que devoraría el campo de golf—, transporte, recolección de basura y servicios públicos en general.

Por todo lo anterior, y por otras razones, ha estado circulando una petición dirigida al presidente municipal de Cozumel, Freddy Marrufo Martín, la delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Quintana Roo, Carolina García Cañón y otras autoridades, en el sentido de que se detenga ese desarrollo inmobiliario. Hace unos días, más de 48 mil personas habían firmado dicho documento, cantidad ya muy cercana a las 50 mil, meta que se fijaron los autores de la petición, lo cual demuestra la gran preocupación que existe en la opinión pública por este asunto y que no puede ser ignorada por las autoridades.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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