De la milpa maya al mundo de las artes plásticas

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Hace unos meses tuve oportunidad de conocer, en el Museo Maya Santa Cruz Xbáalam Naj de Felipe Carrillo Puerto, las tallas en madera —desconozco si todavía se exponen— de Juan Cimá Barzón, un artista de la cercana población de Dzulá.

Juan José Morales

Son obras de muy bella factura, que muestran la vida cotidiana de los mayas actuales de Quintana Roo y que sin duda pueden muy bien servir como decoración —que les daría un carácter especial— en hoteles, restaurantes, oficinas y otros lugares semejantes.

Cimá tiene el mérito de ser un artista autodidacto. De origen campesino, desde temprana edad tuvo que interrumpir sus estudios formales escolarizados, para dedicarse a las labores agrícolas con su padre. Mas no por ello perdió el interés por educarse y superarse. Terminó la secundaria abierta, y su vocación artística lo llevó en 1975 a tomar un curso de dibujo por correspondencia. Luego, dos años más tarde, tuvo la oportunidad de asistir a un curso de dibujo y pintura en el Taller de Arte Campesino dirigido por el maestro Rolando Guillermo Prieto, ex alumno del muralista Rufino Tamayo, en Yecapixtla, Morelos.

ArteENMadera

En esta talla en bajo relieve titulada Much Ja’nal (comiendo juntos), Juan Cimá muestra una típica escena familiar en la cocina, con los elementos que usualmente se encuentran en una vivienda maya actual: los banquillos que hacen las veces de sillas, la mesa baja, el lek en que se guardan las tortillas, los calabazos para agua, el comal, las jícaras para los alimentos, y hasta el perro.

Sin duda, aprendió buenas técnicas, pero todavía, sin embargo, habrían de pasar varios años antes de que pensara en dedicarse a las artes plásticas. Mientras tanto, continuó realizando el duro trabajo del campo. Fue hasta 1988 cuando empezó a elaborar pequeños objetos artesanales como mero pasatiempo. Finalmente, ante los elogios que recibía por la calidad de su trabajo, decidió abandonar la milpa y entregarse de lleno a producir alhajeros, pequeños grabados en madera, portalápices y otras artesanías decoradas.

Hasta entonces, podría calificársele como un artesano. La que podría llamarse su iniciación como artista en toda forma fue en marzo de 2000, en un recinto más que digno: el Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán (Macay) en la ciudad de Mérida, donde presentó su primera exposición individual bajo el patrocinio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En ella se subastaron, con muy buena aceptación, 15 de sus obras en gran formato.

De ahí en adelante, Cimá ha sido un artista de tiempo completo, con exposiciones en la ciudad de México, Nuevo León, Campeche, Guanajuato, Yucatán, Chiapas, Tabasco, Oaxaca, Veracruz y, por supuesto, Quintana Roo, donde sigue realizando su labor.

Aquí conviene subrayar la gran importancia que, para que los talentos florezcan, tiene el hecho de recibir oportunamente los estímulos y apoyos necesarios. En gran medida, este artista de humilde origen pudo pasar del estrecho mundo de la milpa al vasto campo de las artes plásticas no sólo por su afán de superación y el empeño que puso en estudiar, sino también gracias al apoyo de diversas instituciones. Como decíamos, su primera exposición individual fue posible por el respaldo del PNUD, y para las siguientes, tanto individuales como colectivas, contó con la ayuda del Instituto Nacional Indigenista, Amigos de Sian Ka’an, la Sociedad Civil Forestal, el DIF y otras organizaciones, oficiales unas y no gubernamentales otras.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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