La psicología y el cine

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AlmasDesesperadas¿Es posible imaginar a la bella, sensual e inolvidable Marilyn Monroe actuando en una película de ambiente psicológico? Aún más, ¿que aparezca como una muchacha perturbada mentalmente, que ha sido contratada como cuidadora de un niño y que de pronto, vista desde una ventana por un vecino, parece inclinada a asesinar al pequeño dejado a su cuidado?  Resulta casi increíble pero tal es el argumento de la película Almas desesperadas (1952), dirigida por Roy Baker y coprotagonizada por Richard Widmark.

Marco Antonio Pulido Benítez

                                        La psicología  en el cine mudo

Desde muy temprano en la historia del cine, la pantalla ha abordado, consciente o inconscientemente, pues nunca se sabe lo que buscan quienes sólo desean éxitos de taquilla, temas psicológicos. Una de las incursiones más notables al respecto se dio en una cinta del director alemán Robert Wiene, El gabinete del doctor Caligari (1920) filmada entre un decorado impresionante de planos que no se entrecruzan, casas y objetos inclinados, escenografías  distorsionadas todas tendientes a crear una atmósfera amenazante cercana a la demencia. Si bien  la película da al final una vuelta de tuerca, asistimos al espectáculo del director de un hospital psiquiátrico, el doctor Caligari del título, quien emplea a un sonámbulo, que es uno de sus pacientes, para cometer una serie de  asesinatos. Puede considerarse este film como resultado de la forma como  la crisis europea posterior a la Primera Guerra Mundial afectó al ciudadano medio, así como también de la influencia de la psicología freudiana que iniciaba su auge. El gabinete, pese a su edad, es frecuente en los cineclubes y puede obtenerse en DVD, pues se ha convertido en todo un clásico.

En los años siguientes los temas psicológicos continuaron siendo empleados por la cinematografía, en especial por el director alemán Fritz Lang con su notable film  M, la  historia de un psicótico asesino de niños y que continuó con su larga  serie de películas en las que aparece como personaje el Doctor Mabuse. El interesado en las películas de este periodo podrá intentar ver asimismo los filmes de F.W. Murnau y de Paul Wiegener quienes tratan con agudeza notable temas semejantes, en los que se entremezcla el terror y la motivación psicológica.

Después de la segunda guerra mundial

Nuevamente después de otra catástrofe, la ocasionada por la Segunda Guerra Mundial, los temas psicológicos invadieron el cine. En esta ocasión resulta difícil descubrir qué motivó al cine a abordar temas psicológicos.  Existe toda una larga lista (agotarla llenaría un volumen y  me limitaré a señalar algunas de las que marcaron un hito en este campo)  que incluye  Nido de víboras (1948),  con la bella actriz Olivia de Havilland encarnando a una esquizofrénica y la forma como se aborda su tratamiento. Vinieron asimismo las cintas inglesas Madonna de las siete lunas (1945) que ilustra un caso de doble personalidad, donde una dama de sociedad alterna su vida burguesa con la de integrante de una banda de ladrones y la notable El séptimo velo (1945) con Ann Todd y James Mason, dirigida por Compton Bennet. Todd es la paciente, además notable pianista, que tras un intento de suicidio, con la ayuda de un psiquiatra y mediante la hipnosis va eliminando los “velos” de su mente hasta alcanzar su curación. Vale la pena escuchar la música de piano que sirve de fondo a esta cinta. Menciono estas películas, además de su interés por tratar temas psicológicos, porque en su tiempo alcanzaron gran éxito.

Numerosas, como apunté antes,  son las películas pseudo psicológicas que se filmaron durante los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial y aún después, cuando el olor de la pólvora de los cañones se había ya desvanecido, de modo que hay que fijarse en una de características muy especiales. Su director es el considerado, y con razón, un genio del cine, en realidad es de los pocos que aprendieron a fondo el oficio de hacer una película pues se inició en su materia desde los tiempos del cine mudo. Por supuesto me refiero a Alfred Hitchcock. Este maestro, durante su larga carrera cinematográfica incursionó en los temas psicológicos, pero uno al que dedicó  bastante trabajo fue Spellbound  (1945) conocida en México con el título de Cuéntame tu vida y que, al estilo del director inglés, se trata de un thriller psicológico. Al principio del film aparece una cita de Shakespeare: “La culpa no se encuentra en nuestras estrellas / sino en nosotros…”

El film se desarrolla especialmente en un sanatorio psiquiátrico al que arriba el nuevo director, Gregory Peck, quien pronto da muestras de encontrarse profundamente desequilibrado, parece más  candidato a paciente que doctor, entra en shock cada vez que observa dos líneas paralelas sobre un fondo blanco. Pronto, sus colegas se dan cuenta de que se trata de un impostor que, posiblemente, asesinó al director del sanatorio.  Ingrid Bergman, una de las psicoanalistas del grupo se encarga de él y lo protege pese a que en un momento Peck se aproxima a ella con un cuchillo en la mano y la mirada perdida. Parte del problema psicológico del supuesto doctor es explicado, digamos, pues resulta demasiado intrincado, en una secuencia semejante a un sueño que Hitchcock encargó al pintor Dalí y que resulta muy bella en su concepción pese a que el  productor de la cinta, David O. Selznick, la recortó considerablemente. Entre ellas una escena en la que Ingrid Bergman aparecía como estatua de la diosa Diana. Por supuesto en esta secuencia aparecen tijeras, ojos, ruedas, un personaje sin rostro, relojes, todo al estilo del pintor español. Cabe decir que esta parte estuvo nominada al Oscar.

Finalmente todo queda explicado. Peck quedó en shock amnésico cuando, esquiando con el verdadero director, éste fue asesinado por uno de sus colegas que deseaba quedarse con la dirección del sanatorio, eso explica la fobia que experimenta hacia las líneas paralelas semejantes a las que dejan los esquíes en la nieve. El amor que nace en  la psiquiatra Bergman hacia Peck se resuelve en un beso y una secuencia de puertas que van abriéndose. Supuestamente dando fin a las represiones de la psiquiatra.

La cinta causó sensación en su tiempo y tuvo larga duración en las carteleras. Algunos especialistas criticaron a Gregory Peck tachándolo de caer en la sobreactuación. Pero, en general, Cuéntame tu vida no sólo logró un éxito más en la carrera de Hitchcock sino que consiguió que muchas personas se interesaran por la psicología. Y siguiendo con Hitchcock, digamos que en muchas de sus películas aparece continuamente algún tema psicológico, obsesión que años más tarde cristalizó en una de sus obras maestras, Psicosis (1960), que constituye otro thriller psicológico considerado como una de las obras maestras de Hitchcock, aparte de figurar entre las grandes películas del género de horror.

  También en México

El cine mexicano no podía permanecer ajeno a la moda de tratar temas psicológicos y cabe destacar entre varias películas El hombre sin rostro (1950) dirigida por Juan Bustillo Oro, con la actuación de Arturo de Córdova que interpreta a un doctor perseguido por un sueño constante en el que observa un hombre sin rostro. Se trata en realidad de un caso de personalidad doble y el hombre del sueño es el mismo  De Córdova que en su otra personalidad es un asesino de prostitutas. Bustillo Oro recurrió para esta filmación a la asesoría del doctor Gregorio Oneto Berenque, especialista en psicología. Varios decorados de este film recuerdan un poco los de El gabinete del doctor Caligari. Es notable una escena mal realizada en la que el personaje maneja un automóvil pero los faroles de la calle no se mueven aunque supuestamente el auto avanza. Esta película alcanzó bastante éxito e incluso hubo profesores de psicología que instaron a sus alumnos a no perdérsela.

Otra cinta psicológica mexicana es Él (1952), dirigida por Luis Buñuel y en la que también aparece Arturo de Córdova nuevamente como un personaje atormentado. Se narra la historia de un hombre perteneciente a la clase alta, religioso, de costumbres estrictamente puritanas. Ya mayor conoce a una bella mujer y  se casa con ella. Poco a poco la relación entre ambos va oscilando entre un trato excelente y escenas de celos enfermizos que lentamente van desembocando en una verdadera paranoia. De Córdova persigue y espía a su esposa, celándola incluso violentamente hasta que ella lo abandona produciéndole el golpe definitivo. Al final se ve a De Córdova caminando en zigzag  por un sendero,  ya definitivamente enajenado. Al parecer los directores recurrieron a Arturo de Cordova para filmar películas en las que aparece como un caso psicológico, ya que se suma a éstas Crepúsculo (director Julio Bracho, 1944) donde recrea su personaje atormentado.

      Temas psicológicos en el cine actual

El cine de nuestro tiempo no ha abandonado los temas relacionados con la psicología. En algunos casos con resultados risibles, como ocurrió con el film Las tres caras de Eva (1957) dirigida por Nunnally Johnson con la actuación de Joan Woodward, actriz que asumía una triple individualidad, un desorden disociativo de personalidad, como decían en el film. Las risas sonaban en las salas de cine cuando su psiquiatra, tras hipnotizarla, hacía aparecer las diversas personalidades de su paciente simplemente llamándolas por su nombre. Pese al humorismo involuntario Joan Woodward ganó el Oscar de la Academia a la mejor actuación.

Un ensayo mucho más serio y que enfocaba una enfermedad mental a fondo, rodeándola  además de una atmósfera terrorífica, fue el realizado por Roman Polanski con la película Repulsión (1965), con una actuación impresionante de la bella Catherine Deneuve en el papel de Carol. La historia de la alteración del personaje principal va poco a poco delineándose. La muchacha camina obsesionada por las grietas en las aceras, tiene un novio al que rehúye constantemente sin dar explicaciones. Trabaja en un salón de belleza como manicurista y en una ocasión ejecuta, no se sabe si intencionalmente o no, una cortadura en el dedo de su cliente en turno.

El clímax se produce cuando la hermana con quien vive y su pareja la dejan sola para irse de vacaciones. La mente de la muchacha va entonces desintegrándose rápidamente creando un ambiente de terror en su departamento. Manos misteriosas surgen de las paredes y sus sueños se ven plagados de imágenes eróticas en las que un personaje extraño la viola. Más tarde abre la puerta de su departamento a quien viene a cobrar la renta para posteriormente asesinarlo cuando éste intenta un avance amoroso. La misma suerte corre su presunto novio que violenta la puerta del departamento para verla. En fin, todo un caso tratado de mano maestra por Polanski. Al final de la película, en una escena que ha  intrigado a los críticos de cine, aparece a cuadro una fotografía donde se ve a Carol de pequeña en una foto familiar. Todos los que figuran en la fotografía ven hacia la cámara menos la muchacha que tiene la mirada fija en algo distante.

Como puede verse, en nuestro tiempo los temas psicológicos van derivando hacia la novela negra, a los temas policiacos como puede verse en los films El carnicero, (1970) dirigido por Claude Chabrol, en el que la intérprete principal, la maestra de pueblo, Stephanie Audran, descubre que el modesto carnicero del que se ha enamorado y que aparece como una persona normal es en realidad un asesino en serie de jovencitas, en un nuevo caso de doble personalidad aquí tratado con verdadera maestría.

Como una verdadera locura psicótica puede definirse la cinta American Psycho (2000), dirigida por Mary Harron  que aborda un caso de narcisismo, psicopatía, etc., sin ahorrar al espectador los más siniestros detalles de la  extraña personalidad de un joven y millonario inversionista neoyorquino inmerso en una vida de lujos, siempre al último grito de la moda, que en su vida privada se revela como violador, torturador y asesino en serie. No se ocultan al espectador los crímenes de todo tipo que  ejecuta en su vida privada sin esquivar detalles. La experiencia al ver esta película es de desagrado, pero ¿aporta algo a la psicología?

Por fortuna el cine psicológico no es totalmente negro. No hay que olvidar al gran Woody Allen que en casi en la totalidad de sus films interpreta al personaje con el que desea ser reconocido, lleno de traumas, de malos recuerdos de infancia, de decepciones amorosas, fracasos económicos, etcétera, pero siempre en una forma llena de humor. Entre sus películas “psicológicas” destaca  Zelig  (1983),  en la que interpreta aun tipo camaleónico que al poco tiempo de encontrarse con un grupo humano adopta sus características transformando su apariencia e incluso su forma de hablar. En una escena aparece Bruno Bettelheim, el famoso teórico de la psicología, quien al ser entrevistado opina que permanece la duda de si Zelig es en realidad un psicótico o sólo una persona en extremo neurótica. En otro de sus films, Stardust Memories (1980) somos testigos de cómo en un momento la “agresividad” de Allen escapa y vemos a varias personas persiguiendo a un temible monstruo peludo.

Ya veremos que destino aguarda a la psicología en el cine del futuro.
Marco A. Pulido estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Trabajó en la revista Contenido (1963-1972) y fue su corresponsal en Europa (1966-1977). Editor en el Fondo de Cultura Económica (1977-2006). Hizo crítica de cine en el Diorama de la Cultura de Excélsior (1964-1966). Colaboró en la colección SepSetentas (1970-1976).
 

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