El método de la “probación meditativa”. ¿Qué tan seria es la homeopatía? #Charlatanería

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La “probación meditativa”, una de las maneras empíricas en que los homeópatas le buscan aplicaciones a sustancias y compuestos.

Mucha gente ignora que los productos homeopáticos —popularmente conocidos como “chochitos” o “globulitos”— no se someten a rigurosas pruebas clínicas y de laboratorio como los medicamentos de la medicina científica, sino que se “prueban” utilizando los mismos métodos que Hahnneman y sus discípulos hace 200 años, en la era precientífica de la medicina, como el que se describe en este artículo. 

La “probación meditativa”, una de las maneras empíricas en que los homeópatas le buscan aplicaciones a sustancias y compuestos. La palabrita probación fue acuñada por Samuel Hanemann, el inventor de la homeopatía, y se refiere a la práctica de probar cada sustancia para ver qué efectos produce en la persona que la toma, estando ésta sana. Si le ocasiona síntomas parecidos a los de alguna enfermedad, se considera que es efectiva para curarla, sólo que tomada en dosis infinitesimalmente pequeñas. Y lo de meditativa viene del hecho —explica Lalo Márquez en el libro Antología Escepticismo a la Mexicana— de que hay unas sesiones de probación en que un grupo de homeópatas toma algo que creen podría usarse como remedio, luego durante un lapso de tres a cinco horas se dedican a meditar sobre lo que sintieron y finalmente cada uno escribe en detalle sus experiencias: qué sintió, cómo se sintió, en qué momento, qué hacía en ese instante, cuál era su estado de ánimo, qué pensaba, etcétera.

Juan José Morales

Precisaba Hahnemann que “los sujetos en experimentación deben ser personas exentas de toda enfermedad y que sean delicadas, irritables y sensibles […] La persona que experimenta deberá ser fidedigna en extremo y concienzuda, y durante todo el tiempo del experimento evitar todo esfuerzo exagerado mental y físico, toda clase de disipación y pasiones perturbadoras. No deberá tener negocios urgentes que le distraigan la atención; deberá entregarse a una observación cuidadosa de sí misma y nos ser molestada durante ella; deberá estar en buena salud y poseer una dosis suficiente de inteligencia para ser capaz de expresar y describir sus sensaciones en términos exactos. Los medicamentos deben experimentarse tanto en los hombres como en las mujeres, para que revelen también las alteraciones de la salud que producen en la esfera sexual”.

Fue con base en “probaciones” de este tipo como se escribió el libro Materia Médica, que es algo así como la biblia de la homeopatía. Y en esa obra, dice Márquez, puede leerse por ejemplo, que después de tomar “medorrhinum (pus de hombre gonorréico), Hahnemann y sus ayudantes… reunieron una lista en la que se describieron a sí mismos como con una memoria débil, melancólicos, alguno con pensamientos suicidas, algún otro con miedo a la oscuridad y la sensación de sentir alguien detrás, algunos nerviosos, inquietos, otros con miedo a volverse locos, sensibilidad, exaltación, dificultad para concentrarse, desesperanza de sanar, con mucha prisa, sensación de que el tiempo pasa lento, pérdida del hilo de la conversación, no poder hablar sin llorar, caspa, comezón en el cuero cabelludo, cabello seco, dolor en los ojos, párpados irritados, mucha sed, antojos de licor, sal, dulces, bebidas tibias, intensa comezón en el ano, supuración de humedad fétida, la posibilidad de poder dejar salir el excremento sólo si se recarga uno muy hasta atrás, cólico menstrual intenso, olor a pescado, uretritis, impotencia, prurito intenso en las mujeres, dolor en los ovarios (peor del lado izquierdo o de ovario a ovario), senos fríos, doloridos y sensibles, emisiones nocturnas en los hombres seguidos por una gran debilidad, mucha opresión al respirar, tos seca incesante durante la noche, asma, laringe irritada, sueños de estar bebiendo, posicionarse con las rodillas en el pecho al dormir, querer que le estén echando aire todo el tiempo, y una larga lista más.”

Y así, con el método de la “probación meditativa”, se probó el producto homeopático Murus Berlinenses o Berlin Wall, un compuesto a base de minúsculos fragmentos de los restos del muro de Berlín que —por favor, contenga la risa— según la empresa británica fabricante de menjurjes homeopáticos que lo fabrica y vende, es excelente contra la depresión.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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