El teatro del engaño: La historia tras el montaje de la banda Los Zodiaco y el caso Cassez

0

Para el común de la gente la francesa Florence Cassez habrá salido libre, pero no es inocente. Esa es la idea que dejó en la mente del ciudadano común la avalancha de información sobre el caso. Columnistas y conductores de noticieros contribuyeron en afirmar esa noción impulsada por las autoridades judiciales del país. Pero quienes han investigado a fondo el asunto, conocen el expediente y han hablado con los actores del famoso montaje de Genaro García Luna y Carlos Loret de Mola tienen otra noción del asunto: José Reveles, Homero Campa, Anabel Hernández y todos los periodistas que se han metido de lleno en el expediente creen que no hay pruebas de la culpabilidad de Florence y los supuestos miembros de la banda Los Zodiaco.

Guillermo Aguilera L.

Emmanuelle Steel

¿Qué espera con su libro Steel? —Que se conozca esta historia, porque es un montaje contra la sociedad mexicana. No sólo por el drama humano de las víctimas (tanto secuestrados como los acusados, sin pruebas, en este gran montaje), sino también por todo el público que fue engañado.

Una de las personas más informadas del caso Cassez  y la banda Los Zodiaco es Emmanuelle Steels, periodista belga corresponsal del periódico francés Libération. Sus artículos, reportajes y análisis sobre política, cambios sociales, narcotráfico, migración y vida cotidiana han sido publicados en distintos medios internacionales y mexicanos. Sus temas de predilección son los movimientos sociales, los derechos humanos y el sistema de justicia.

Ella estudió filosofía y periodismo antes de instalarse en Madrid en 2002, y luego llegó a México como periodista independiente. Aquí Steel ganó el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México en la categoría ‘Corresponsalía de investigación‘ con el reportaje “El otro montaje”, una minuciosa investigación periodística sobre el montaje judicial y mediático de la banda de secuestradores de Los Zodiaco. En el libro ella cuenta la historia de los mexicanos del caso Cassez que quedaron presos y en el olvido después de la liberación de la francesa.

Se trata, afirma, “de un caso más de fabricación de culpables a causa de una venganza, creado por la policía que implica la participación de altos funcionarios del gobierno y ejecutado por los medios de comunicación, con una repercusión internacional. Un caso emblemático, que revela el uso de la tortura y de los montajes por parte de la policía y de los altos funcionarios del gobierno, en complicidad con los medios de comunicación, para engañar a la opinión pública y ejecutar una parodia de justicia con fines políticos. Diez años han pasado y el caso sigue vigente. Los supuestos secuestradores siguen pagando la impunidad y corrupción de las autoridades sin una sentencia y condenados por la opinión pública. Nadie se acuerda de Israel Vallarta y de sus familiares, los mexicanos exhibidos en televisión como secuestradores. Fueron condenados por el tribunal mediático, pero, a falta de pruebas, no han recibido sentencia. Son los figurantes del caso Florence Cassez: siguen encarcelados después de haber sido víctimas del mismo montaje que la francesa”.

Un país de ensoñación
Emmanuelle llegó a México en enero de 2008. Estaba como corresponsal en España de los medios de Bélgica entre 2002 y 2008. Estaba muy a gusto en España pero se sentía muy atraída por América Latina, especialmente por México.

—Nunca había estado aquí, pero tenía una imagen soñada del país por la literatura, la música, escuchaba mucho a Chabela Vargas. Me interesaba mucho lo que estaba pasando aquí, era época de muchos cambios, políticos, la transición del 2000, luego los problemas de violencia los narcos.

Entonces coincidió que su pareja, un español, consiguió trabajo en México “y los dos nos venimos para acá”.

—Fue todo un descubrimiento. Yo tenía una imagen tal vez un poquito más ingenua de México. Imaginaba sí una ciudad de la más grandes del mundo, pero tal vez más provinciana, más tranquila, menos bulliciosa, pero descubrí una vida cultural absolutamente palpitante.
Para mí México ahora es como una capital cultural del mundo… América del norte, centro y sudamérica, mucha influencia europea, la cultura francesa, muy presentes en México, cosas que yo no me esperaba.

Como periodista independiente Steel no trabajaba para una redacción en particular, pero cuando llegó a México notó muchísimo interés por parte de los medios para los que colaboraba previamente. No sólo de Bélgica, sino también de Francia, Canadá, Suiza… de repente todos querían tener un colaborador en México, saber que pasaba en este país.

Bolsitas de harina
A poco de llegar a Sinaloa Steel estaba impactada por la cultura que encontró ahí, la fascinación por el universo del narcotráfico…

—No entendía muy bien los códigos ni dónde había caído… un policía de Culiacán me contaba de una niña de un colegio que cargaba en su mochila bolsitas con harina porque quería que creyeran que estaba traficando cocaína y le tuvieran respeto… Me sorprendía que hubiera niños que quieren convertirse en narcos.

Steel no pierde la capacidad de asombro en un país como México. Especialmente por ese arrebato de generosidad y simpatía por los migrantes de las llamadas Patronas, mujeres de La Patrona, barrio de la población de Amatlán de los Reyes, estado de Veracruz. “Mujeres que están dando una lección a todo el país. Ellas lo hacen y punto, sin importarles la atención que les den, premios o reconocimientos”, comenta.

Steel confiesa que llegó al caso de Florence Cassez no por voluntad propia, sino porque el periódico francés Libération, para el cual colaboraba, se interesaba por el asunto.

—Yo no lo había seguido porque llegué a México en 2008 (el caso ocurrió en 2005 y no le puso atención). Fue después de la primera sentencia de Cassez, en abril de 2008, que se empezó a comentar, a crecer la polémica de si era culpable o no. La inmensa mayoría opinaba que sí era culpable. En Francia, por supuesto, crecía el interés. querían saber qué pasó ahí, si se violaron sus derechos o no…

—Cuando empecé a interesarme por este caso trabajé con otras corresponsales para la prensa francesa, Anne Vigna (Fábrica de culpables) y Leonor Mahieux. Las tres nos pusimos a estudiar el expediente juntas. Tuvimos acceso al expediente a través de Florence Cassez. Así encontramos una versión totalmente distinta a la que estaba en los medios.

Steel se apasionó por el asunto tras conocer a Cassez.

—Una de las primeras cosas que hice fue ir a visitar a Florence Cassez al reclusorio femenil allá en Tepepan. Fue impactante el encuentro con ella porque lo que vi no correspondía en absoluto con la imagen que pintaban de ella en los medios de comunicación. Cassez desarmó prácticamente todos mis argumentos. Yo llegaba, como todo el mundo, con el prejuicio de su culpabilidad. Así, ella se enojó conmigo como se enoja una persona inocente cuando la acusan de algo que no cometió. Se sentía muy impotente para luchar contra todo un país y toda la prensa del mismo, que la estaba condenando. Florence pensaba que era un malentendido y que cuando las autoridades se dieran cuenta los iban a liberar y se iban a disculpar con ellos. No ocurrió.

—Cassez me dio la impresión de ser una persona muy transparente, que no escondía nada, que hablaba por todos los poros de su cuerpo con la verdad. Fue una sensación muy fuerte de estar hablando con alguien que se expresaba con total sinceridad, coherente… porque todo lo que contaba era mucho más coherente de lo que trataban de explicar las autoridades, que se contradecían unas con otras.

Inmediatamente después de conocer a Cassez la periodista belga fue a hablar con el policía que hizo el montaje, Luis Cárdenas Palomino (corría el año 2009)…

—Fue totalmente distinto… durante las casi 2 horas que hablamos, él trató en todo momento disimular la amplitud de este montaje, basándose en confesiones, señalamientos y declaraciones que habían sido conseguidos bajo tortura. Me habló mucho del caso de David Orozco y de cómo para ellos el testimonio de este hombre era primordial y demostraba la existencia de la banda.

—David Orozco finalmente era un hombre que vendía ropa en un tianguis de Ixtapaluca el cual fue detenido por el caso. Lo torturaron y amenazaron con matar a su familia. Cuando lo estaban torturando, policías desde el puesto de ropa grababan la voz de la esposa de Orozco demostrarle al torturado que tenían a su familia en su poder. El hombre tuvo que grabar un video, que se publicó en todos los medios, en el que acusaba a Florence Cassez e Israel Vallarta.

—La historia no termina ahí. Médicos aseguran que el hombre desarrolló un tumor a raíz de las torturas a que fue sometido, por una hemorragia que tuvo y murió en enero de 2015. Eso dijeron a la familia de David Orozco los médicos del reclusorio, aunque no quisieron establecerlo por escrito para no meterse en problemas. En fin, ese testimonio obtenido por medio de tortura fue lo que Cárdenas Palomino esgrimía como su prueba magistral.

Caso “resuelto”

—Lo que me dicen los expertos aquí es que en México no hay una tradición de investigación criminal, trabajar con pruebas, materiales, evidencia… lo que apremia es cerrar el caso como “resuelto”. Eso lleva a que muchas veces se fabriquen culpables, que se vayan acomodando los hechos, los testimonios, buscando víctimas para inducir sus testimonios, presionarlos, para que haya una historia más o menos coherente y se logre así tener un “caso resuelto”.

Si no fueron los Zodiaco…. ¿quiénes fueron entonces?
—Ese es el punto clave. Creo que las autoridades saben quienes fueron los auténticos secuestradores y los están protegiendo. Quién fue, no lo sé, pero sabemos quienes se esconden detrás del montaje, tienen nombres y apellidos: Luis Cárdenas Palomino, Javier Garza Palacios, Zaragoza Rico, Genaro García Luna… ellos sí saben cómo fueron esos secuestros, ellos liberaron a esas víctimas y saben quiénes las secuestraron…. a eso tenemos que llegar… a la verdad.

—Es lo más grave del montaje. Es la hipótesis de este libro. ¿Por qué hacer un montaje? Vayamos al expediente: ahí hay pruebas que provienen solamente del montaje. Armas, vehículos, credenciales de elector, todo plantado. Todas esas pruebas que utilizaron contra Israel Vallarta quedó demostrado que provenían de las autoridades y que fueron plantadas ahí, son pruebas que provienen del montaje, parte de su decorado… esa no es una investigación real. Yo en el libro hago la ecuación Investigación — Montaje = Nada. No hay nada más, ninguna investigación más allá de la que proviene del montaje. No hay investigación, ninguna evidencia material válida. Lo único que se utilizó fueron testimonios posteriores de las víctimas, que no dieron uno, sino 4 o 5 y hasta más.

Steel habló también con los secuestrados:
—Y en eso baso mi convicción. Efectivamente fueron secuestradas, no están mintiendo. Yo creo que una víctima no miente por gusto, porque sí… buscan la verdad, y justicia. Fueron presionadas para acusar a los que no fueron.

De las 4 víctimas Steel pudo hablar con 3.
—El niño, que sólo me pudo transmitir que estaba aterrorizado, que tenía miedo. Decía que no podía hablar. Le pregunté si alguien le estaba impidiendo hablar, no me quiso decir, pero me dijo que no podía hablar y lo único que podía decir fue que la francesa era su secuestradora, manteniéndose en sus últimas declaraciones. Cosa que él no declaró en un inicio.

—Cristina Ríos, la mamá, dijo no conocer a Florence Cassez e Israel Vallarta cuando se los presentaron a través de la cámara de Gesell. Ni su físico, ni su voz… “la voz de mis secuestradores era diferente, pero estoy enterada por voz de los agentes de la AFI que ellos son parte de la banda, y por eso los acuso”, dijo. Eso claramente es un testimonio inducido.

Ir y venir
—“Yo los reconozco como las personas que estaban esta mañana en la casa de seguridad”, dijo la señora Ríos y obviamente estaba hablando del montaje. Estaban ahí porque fueron llevados a ese lugar. Los vecinos de Vallarta dan testimonio en el expediente de que vieron cómo la madrugada del 8 al 9 de diciembre había un ir y venir de policías, algunos con siglas de la AFI, vestidos de negro, metiendo al jardín las camionetas que luego se dijo había utilizado Israel Vallarta para cometer los secuestros.

—Un amigo de Israel Vallarta a quien Israel permitía que su vaca pastara en el jardín a cambio de que lo cuidara dice que días antes del montaje que salió en televisión entró en ese cuartito para guardar el material de jardinería, que él y su esposa tenían llave de ese cuartito, y se pregunta con sarcasmo si por eso entonces él era también parte de la banda. Cárdenas Palomino lo amenazó con detenerlo y presentarlo como parte de la banda si seguía con esas declaraciones. Por amenazas de este tipo mucha gente no dió su testimonio.

—Cristina Ríos dió 5 versiones diferentes luego de que las autoridades la presionaran para que cambiara su testimonio y dijera de manera más rotunda que los reconoce como sus secuestradores. Cuando se descubre que se trató de un montaje y no de una detención en vivo les obligan a cambiar sus testimonios para fortalecer la culpabilidad de Florence e Israel.

—Ezequiel también da muchos testimonios contradictorios de su secuestro, Dijo que le querían cortar un dedo, que se lo anestesiaron, pero en una declaración dice que fue justo antes de la llegada de la policía, en otra que fue un día antes, luego que fue 2 días antes y en una más que fue 5 días antes. Cuando le presentan a Israel y a Florence él los reconoce pero en sus declaraciones acusa principalmente a la familia de su propia esposa, no a Israel Vallarta.

—Posteriormente Cristina y el niño Cristian también acusan a parte de su familia de haber participado en su secuestro, centrando sus acusaciones contra la familia del esposo, Raúl, no en Israel. Luego cambiarían sus declaraciones como producto de esta presión.

Maltrato en vivo

Steel no ha tenido contacto con Carlos Loret y ni con Pablo Reina, el reportero en el lugar, pero tuvo una entrevista con Laura Barranco, una de las asistentes de Loret de Mola en el estudio quien describió cómo Loret estaba muy consciente de que había un mal trato a quienes estaban siendo detenidos en vivo en televisión. Barranco pidió al conductor de Primero Noticias que detuviera esa transmisión en vivo, le advirtió que se trataba de una francesa y que podía meterse en problemas, pero él se negó, decidió seguir con esa transmisión. También habló con July García, quien trabajó con Denisse Merker. García describió cómo descubrió el montaje y lo presentó en Punto de partida 2 meses después.

La periodista belga también mantuvo correspondencia con dos sobrinos de Israel Vallarta, Alejandro y Juan Carlos.

—Me escribieron cartas largas contándome su experiencia desde su detención, la tortura… son cartas estremecedoras de estos jóvenes con familia y empleos formales. Juan Carlos acababa de abrir su empresa de aparatos de gimnasio con un socio, pero antes había tenido varios empleos muy buenos, había hecho su servicio social en la PGR. Sus antiguos empleadores acudieron al juzgado a corroborar que era una buena persona con una manera honesta de vivir, afirmando que si lo liberan deseaban contratarlo de nuevo. Es testigo de Jehová, muy creyente, como su madre, Yolanda, quien siendo madre tiene a sus 3 hijos en la cárcel, torturados, inocentes, afirma Steel.

—Ellos me contaron en sus cartas que lo único que le interesaba a la policía federal era que acusaran a Florence Cassez y a Israel Vallarta. Era lo único que querían hacerles firmar, que en esos momentos de gran tensión entre Francia y México. Los torturaban no para que se declararan culpables de participar en tal o cual secuestro, sino para que incriminaran a Florence e Israel. De las 25 preguntas que les hace el ministerio público 23 eran sobre Florence e Israel. Las otras 2 sobre sus signos zodiacales. ¿y por qué quieren conocer mi signo zodiacal?, preguntaron. La respuesta fue: “pues porque la banda se llama Los Zodiaco”.

—Con Israel Vallarta pude hablar directamente porque me autorizó para entrar a las audiencias. Al final de la audiencia pude platicar con él. Es el único que está en el penal del Altiplano. Su hermano René y sus sobrinos Juan Carlos y Alejandro están en Tepic, Otro hermano, Mario, y otro sobrino, Sergio, están en Puente Grande.

—Vallarta quiere salir, pero no como Florence, por violaciones a sus derechos, sino que se reconozca su inocencia, que se destape el gran montaje. Lo que me hará libre, dice Vallarta, es que se reconozca mi inocencia, porque así podrá salir también mi familia.

Hay que sacar a estas víctimas del círculo de influencia de las autoridades anteriores y del de Isabel Wallace, garantizarles seguridad y protección por el resto de sus vidas para que digan quienes los secuestraron, qué autoridades los presionaron para participar en el montaje… el gobierno actual podría hacerlos testigos protegidos, eso es posible y costaría mucho menos que seguir manteniendo este montaje.

¿Qué espera con su libro Steel?
—Que se conozca esta historia, porque es un montaje contra la sociedad mexicana. No sólo por el drama humano de las víctimas, tanto secuestrados como los acusados sin pruebas en este gran montaje, sino también por todo el público que fue engañado.

Twitter: @ManuSteels

Expresa tus ideas

Quieres tener tu propia personalidad?...
consigue tu gravatar!