La biología de las creencias #Charlatanería

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En el vasto océano de las seudociencias y las falsas terapias encuentra uno de todo. Hasta videos como el que acabo de recibir, en el cual se exponen las peregrinas afirmaciones de un tal Bruce H. Lipton en el sentido de que “las creencias de una persona pueden cambiar su ADN y la expresión de sus genes”. De ahí, Lipton concluye tranquilamente que “puesto que los seres humanos como organismos vivos, tampoco estamos determinados por nuestros genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por nuestras creencias, somos dueños absolutos de nuestro destino”, y por lo tanto propone, como método para curar cualquier enfermedad… la simple voluntad.

Por Juan José Morales

Bruce H. Lipton, gran gurú de la llamada biología de las creencias. Afirma que  “si a una persona, igual que a una célula, le cambias el entorno nocivo por uno sano, sin medicamentos, entonces sana”. Pero no explica por qué enferman personas que viven en un ambiente sano y no toman medicamentos. Asegura también que “las propias creencias se convierten en un campo energético, por eso el placebo puede sanar y los pensamientos negativos, matar”. Es la vieja idea mágica de que uno puede curarse con la pura fuerza de la mente, idea que ha costado la vida a miles de ingenuos que abandonaron tratamientos médicos efectivos.

Bruce H. Lipton, gran gurú de la llamada biología de las creencias. Afirma que “si a una persona, igual que a una célula, le cambias el entorno nocivo por uno sano, sin medicamentos, entonces sana”. Pero no explica por qué enferman personas que viven en un ambiente sano y no toman medicamentos. Asegura también que “las propias creencias se convierten en un campo energético, por eso el placebo puede sanar y los pensamientos negativos, matar”. Es la vieja idea mágica de que uno puede curarse con la pura fuerza de la mente, idea que ha costado la vida a miles de ingenuos que abandonaron tratamientos médicos efectivos.

El video se basa en un libro del propio Lipton titulado La Biología de la creencia: Los pensamientos curan. Así de sencillo. Toda enfermedad —dice— puede curarse, aliviarse o controlarse simplemente si el paciente decide que con la fuerza de la mente modificará su organismo. Y no hay que tragarse el cuento de los médicos de que la gente se cura gracias a la aplicación de antibióticos, insulina, sulfas o medicamentos de cualquier tipo. Las curaciones que se atribuyen a ellos, según Lipton, en realidad se deben al efecto placebo: el enfermo cree que son efectivos y entonces su cerebro reprograma el funcionamiento de las células, los tejidos, los órganos y todo el cuerpo.

Sobra decir que ha ganado muy buen dinero con sus conferencias y con la venta de este y otros libros por el estilo, y que muchos embaucadores los utilizan para ofrecer curas rápidas y sencillas para todo tipo de enfermedades. Por desgracia, mucha gente cree tales patrañas sin fundamento científico porque al tal Lipton se le presenta como un afamado investigador que ha trabajado en diversas universidades norteamericanas.

Ciertamente, tiene un doctorado en biología celular y durante algunos años fue profesor e investigador en algunas de ellas. Pero, debido —dice su biografía— a “una crisis personal” de la cual no se dan mayores detalles pero al parecer estuvo relacionada con desequilibrios mentales o emocionales, abandonó la enseñanza y la investigación y formó una banda de rock. Tiempo después, reanudó sus actividades académicas, pero al poco tiempo las abandonó de nuevo en forma definitiva y por más de 23 años no ha publicado un solo trabajo científico. Todas sus publicaciones versan sobre la biología de las creencias y sus aseveraciones de que la mente es capaz de controlar cualquier aspecto de la actividad del organismo y por ende con el mero deseo y la fuerza de voluntad se puede recobrar la salud, incluso en caso de graves padecimientos. Según este charlatán, un enfermo terminal de cáncer, por ejemplo, se curará espontáneamente con sólo cambiar sus pensamientos y adoptar una actitud positiva.

Y, desde luego, utiliza la misma receta que otros muchos timadores: denostar a la medicina diciendo que mata gente en lugar de curarla. “Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo —escribe—, no sólo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero; en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no sólo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EU, ¡los fármacos matan allí a más de 300,000 personas cada año! Y esas personas, son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica, porque están matando mucha más gente de la que están ayudando.”

Por supuesto, esto es mentira. La ciencia médica salva muchísima gente. Pero el gran peligro con la palabrería de Lipton, es el mismo de todas las falsas terapias: que la gente abandone tratamientos médicos de probada eficacia con la ilusión de que podrá controlar mentalmente su enfermedad.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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