Un sucio y suculento negocio inmobiliario en gestación

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Otro despojo de un valioso terreno de playa, ahora en perjuicio de los habitantes de Puerto Morelos, se está cocinando en las más altas esferas del gobierno de Quintana Roo. Se trata de la intentona de clausurar la secundaria técnica pesquera del lugar, a todas luces con el propósito —según las sospechas generalizadas— de vender el extenso predio que ocupa, y que por hallarse situado a orillas del mar, en pleno centro de la población y con 250 metros lineales de playa, se presta para hacer un jugoso negocio inmobiliario.

Por Juan José Morales

Materialmente en ruinas se encuentran los edificios de la secundaria técnica pes-quera de Puerto Morelos como resultado del abandono en que deliberadamente los ha mantenido durante lustros el gobierno de Quintana Roo con el evidente propósi-to de justificar su cierre y la venta del terreno. A los gobernantes no parece impor-tarles lo que piensen de las escuelas mexicanas los turistas. Lo que importa es el suculento negocio inmobiliario que están preparando.

Materialmente en ruinas se encuentran los edificios de la secundaria técnica pesquera de Puerto Morelos como resultado del abandono en que deliberadamente los ha mantenido durante lustros el gobierno de Quintana Roo con el evidente propósito de justificar su cierre y la venta del terreno. A los gobernantes no parece importarles lo que piensen de las escuelas mexicanas los turistas. Lo que importa es el suculento negocio inmobiliario que están preparando.

La clausura de la escuela ha sido disfrazada de “reubicación”. La Secretaría de Educación y Cultura de Quintana Roo, que encabeza José Alberto Alonso Ovando, alega que el edificio está muy deteriorado y que no hay nuevas inscripciones para el plantel, por lo cual es mejor trasladar al alumnado a una escuela de nueva creación situada varios kilómetros tierra adentro, donde actualmente habita la mayoría de los vecinos de Puerto Morelos.

Ambas cosas —pésimo estado de las instalaciones y escasez de alumnos— son ciertas. Pero lo que no se dice es que ambas son resultado de una deliberada política gubernamental para acabar con la escuela.

En efecto, aulas, talleres, instalaciones hidráulicas y sanitarias, el sistema eléctrico y en general todos los edificios, equipos e instalaciones de la escuela se encuentran en lamentables condiciones, tanto por el deterioro natural debido al uso y el paso del tiempo como por los daños causados por tormentas y huracanes, en especial el Wilma, en 2005. Pero si se hallan en tal estado es porque en más de una década las autoridades no movieron un dedo para repararlas y darles mantenimiento adecuado. La maniobra era evidente: dejar que se arruinaran para poder declararlas inservibles, sacar de ellas a los alumnos y vender el terreno.

En cuanto a la falta de inscripciones, lo que ocurre es simplemente que la SEyC no las acepta. Cuando los padres tratan de inscribir a sus hijos para el nuevo ciclo escolar, que se inicia en agosto, no son aceptados y se les informa que deberán registrarlos en una escuela de nueva creación.

Sin embargo, dicen los padres de familia, a pesar de sus reiteradas preguntas, nadie —ni el propio secretario de Educación— ha dicho cuál es esa nueva escuela y dónde está ubicada. Los distintos funcionarios simplemente responden con evasivas e incluso el secretario dijo que la hasta ahora inexistente escuela podría comenzar a funcionar “en aulas móviles”.

No es esta la primera vez que el gobierno de Quintana Roo echa mano de una sucia artimaña para liquidar un establecimiento educativo y vender el terreno a particulares en muy turbias condiciones. Un caso anterior fue el del antiguo albergue juvenil del CREA en Cancún, que tras estar largo tiempo abandonado fue rescatado por la Universidad del Caribe, la cual gestionó y obtuvo un presupuesto especial del gobierno federal para convertirlo en hotel escuela. Pero a poco de iniciadas las obras, el proyecto fue truncado por el anterior gobernador, Félix González Canto, quien canceló el proyecto universitario y vendió el terreno a un misterioso comprador en una operación envuelta en el más absoluto secreto.

Los habitantes de Puerto Morelos consideran a la secundaria técnica parte del patrimonio de la comunidad, y están decididos a impedir este escandaloso despojo. Piden, con mucha razón, que en vez de acabar con ella so pretexto de su deterioro, se reconstruya, amplíe, modernice y dote de suficiente equipo para seguir ofreciendo una educación acorde con las necesidades de los jóvenes del lugar.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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