Heliosis: riesgosa charlatanería

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Por lo general, a la gente se le recomienda no asolearse demasiado, por el riesgo de sufrir una insolación o padecer cáncer de la piel como resultado de una excesiva exposición a los rayos ultravioleta. Pero hay una seudoterapia que recomienda exactamente lo contrario: tomar sol a pasto, y sobre ella, un amigo lector me ha hecho llegar un artículo que encontró en cierta revista. “Para que te diviertas —dice— y para que hagas reír a tus lectores con esta sarta de tonterías”.

Por Juan José Morales

La seudoterapia en cuestión es la heliosis, la cual se define en el artículo con estas grandilocuentes palabras: “Heliosis es un sistema de energización que utiliza el sol y la luz para alcanzar un nivel superior de conciencia, de salud física, emocional y mental. Cuando hablamos de luz, a menudo nos referimos al aspecto visible al ojo humano de un espectro electromagnético mucho más amplio, compuesto de rayos infrarrojos, microondas, ondas cortas y amplias de radio, rayos ultravioleta, rayos x, rayos gamma y rayos cósmicos. En este espectro electromagnético completo está contenido el secreto de la luz solar y de la vida: en él están las propiedades nutritivas y terapéuticas fundamentales para nuestra supervivencia y las informaciones que le sirven a nuestra conciencia para realizar el siguiente paso evolutivo“.

Si las antiguas civilizaciones le atribuían carácter divino al Sol, no veo por qué, en pleno siglo XXI, crédulos y charlatanes no puedan atribuirle propiedades curativas mágicas, aunque disfrazadas bajo el ropaje de una disparatada terminología seudocientífica. En la imagen, la Piedra del Sol, o Calendario Azteca como también se le llama. En su centro, Tonatiuh, el dios del Sol. En los cuatro rectángulos que lo rodean, la leyenda de los cuatro soles.

Si las antiguas civilizaciones le atribuían carácter divino al Sol, no veo por qué, en pleno siglo XXI, crédulos y charlatanes no puedan atribuirle propiedades curativas mágicas, aunque disfrazadas bajo el ropaje de una disparatada terminología seudocientífica. En la imagen, la Piedra del Sol, o Calendario Azteca como también se le llama. En su centro, Tonatiuh, el dios del Sol. En los cuatro rectángulos que lo rodean, la leyenda de los cuatro soles.

Pero si se dejó usted impresionar por esta parrafada sin sentido y piensa que para curarse de cualquier enfermedad y dejar a Matusalén en calidad de niño chiquito basta tenderse diariamente al sol —teniendo buen cuidado de darse vuelta para no quedar tostado sólo de la mitad delantera o trasera del cuerpo—, está equivocado. El Sol —así, con mayúscula, el astro rey— no cura. Sólo nos enseña cómo curarnos, volvernos más inteligentes y acceder a niveles superiores de conciencia. Aprovechar o no sus sabias enseñanzas, ya es cosa de cada quién.

En efecto, “el Sol es un centro de transmisión de frecuencias electromagnéticas a través de las cuales el universo comunica a nuestro sistema las informaciones relativas al plano evolutivo: el nivel de conciencia, la capacidad de sanarse, las capacidades psíquicas, etc.“

Sí. Según esa seudoterapia, “las frecuencias de la luz contienen informaciones que nos sirven para acceder a un nuevo nivel de conciencia, de salud, de autosanación, de equilibrio mental y emocional y nos permiten acceder a una nueva visión de la existencia mucho más satisfactoria y armónica. Las frecuencias evolutivas (sic) de la luz solar, correctamente utilizadas, llevan nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones a purificarse y a eliminar las toxinas (físicas, emocionales y mentales) que limitan la expresión de nuestro ser. La luz solar, utilizada correctamente, es capaz de equilibrarnos en profundidad, purificando nuestro ser de las energías pesadas (?) que intoxican nuestra vida.”

Pero vayamos a lo concreto, a lo que le interesa al común de los mortales: cómo bajar de peso, cómo superar el insomnio, cómo evitar el envejecimiento, cómo conservarse tan fuerte como Hércules, cómo fortalecer el sistema inmune para mantenerse a salvo de enfermedades, cómo evitar la osteoporosis, cómo librarse del Alzheimer o el mal de Parkinson… He aquí lo que la heliosis promete:

“A través de uso correcto de la luz solar se puede arreglar el peso de cuerpo, el sueño, los procesos de renovación celular, la fuerza vital, el sistema inmunitario, la mineralización de los huesos, la lucidez mental y mucho más”.

De modo, pues, que hay que comenzar a cerrar hospitales y funerarias, y médicos y enfermeras deben ir preparándose para engrosar las ya bastante nutridas filas de los desempleados. La heliosis ya llegó para curarnos de todos los males habidos y por haber.

Por cierto, y dicho sea de paso, el diccionario de la Real Academia define la heliosis de modo muy diferente a los charlatanes: 1. f. Med. insolación (‖ malestar o enfermedad).

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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