La guacamaya, hermosa ave de carácter divino

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Si hay un ave extraordinariamente llamativa por su gran tamaño, hermoso colorido y larga cola de plumas puntiagudas, esa es sin duda la guacamaya, o moo, como se le denomina en maya; Ara macao en la nomenclatura científica. Alcanza cerca de un metro de largo de la cabeza al extremo de la cola y puede rebasar el kilo de peso. Se caracteriza por una rica combinación de colores en el plumaje, el pico y las patas: rojo, amarillo, azul, verde, negro, blanco y gris.

Por Juan José Morales

A los antiguos mayas no podía menos que llamarles la atención y en su mitología fue la encarnación del dios Vucub-Caquix, así que podría considerársele un ave de carácter divino.

Una pareja de guacamayas. Macho y hembra se unen de por vida y pueden llegar hasta 30 años de edad. Acostumbran anidar en cavidades de árboles, especialmente de ceiba, y defienden celosamente el nido ante posibles depredadores. Durante la incubación de los huevos —que dura entre 26 y 28 días—, el macho se encarga de alimentar a la hembra. Una vez nacidas las crías, ambos comparten esa tarea.

Siendo tan bella y atractiva, no es de extrañar que en la actualidad se le capture clandestinamente para abastecer la demanda en el mercado ilegal de aves de ornato, pese a que la captura está prohibida dada su condición de especie protegida. Pero, sobre todo, ha sido seriamente afectada por la deforestación, ya que su hábitat natural son las selvas altas y medianas, y éstas han sido arrasadas en gran parte de su área de distribución, que originalmente abarcaba desde Oaxaca y el sur de Tamaulipas en México, hasta Colombia y la región amazónica.

En México, ya ha desaparecido en muchos lugares donde antes era relativamente común, y en la península de Yucatán a la fecha sólo se le encuentra en la parte sur, inclusive Belice y el Petén guatemalteco, zonas donde aún hay selvas en buen estado de conservación.

 

Y aquí cabe subrayar que la guacamaya es importante y merece ser protegida no sólo por su belleza y significado cultural, sino por su papel en la ecología, ya que ayuda a controlar insectos que podrían convertirse en plagas forestales y contribuye a dispersar semillas de árboles, permitiendo así su reproducción y propagación.

 

En todo el continente americano hay 17 especies de estas aves, que están emparentadas con los loros y cotorros en la familia zoológica de los psitácidos. En México tenemos dos. La otra es la guacamaya verde, Ara militaris.

 

Por la crítica situación en que se encuentra, y que ha motivado que se le catalogue como especie en riesgo de extinción, se están haciendo esfuerzos a nivel internacional para proteger su hábitat y tratar de incrementar sus poblaciones. Pero no es fácil que ello ocurra, pues, a diferencia de otras aves que se reproducen en números considerables, la guacamaya roja tiene una capacidad limitada en ese aspecto. Por principio de cuentas, tarda entre 3 y 5 años en llegar a la madurez sexual, o sea la edad en que puede aparearse y poner huevos fértiles. En segundo lugar, en cada temporada reproductiva, una vez al año, pone sólo uno o dos huevos. Aunque ocasional y excepcionalmente puede poner tres y muy rara vez hasta cuatro, la pareja de macho y hembra es incapaz de atender a más de dos polluelos, de modo que los demás mueren.

 

Una de las maneras en que se está contribuyendo a su protección, es la cría en cautiverio. En diversos lugares existen criaderos manejados como atractivo turístico que han tenido buen éxito en este aspecto y dado buenos resultados en cuanto al número de ejemplares producidos, los cuales son luego liberados en áreas naturales protegidas.

 

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

 

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