Un tal Russo y su falsa cura de la diabetes

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Siendo la diabetes la enfermedad más extendida en México, es natural que se haya convertido en un vasto y fértil campo para infinidad de charlatanes que con supuestos medicamentos, dietas especiales, tratamientos “alternativos” o “naturales” y otros métodos ofrecen acabar con ella. Buen ejemplo de ese tipo de personajes es un tal Sergio Russo, quien asegura haber encontrado una manera de “terminar con la diabetes naturalmente”, y cuyo libro sobre su supuesto método se anuncia profusamente a través de la Internet.

Por Juan José Morales

La realidad, sin embargo —y esto ya lo hemos dejado bien claro en numerosas ocasiones, y puede confirmarlo cualquier médico— es que no hay cura para la diabetes. Tampoco se puede “revertirla”, como promete el susodicho Russo, con sólo consumir ciertos “superalimentos” y eliminar otros de la dieta. La diabetes es una enfermedad crónica incurable que únicamente puede ser controlada. Eso es todo. Pero los enfermos que siguen debidamente las indicaciones del médico, se aplican insulina cuando es necesario —desde luego, conforme a las instrucciones médicas—, se ajustan a la dieta recomendada y en general mantienen un adecuado régimen de vida, pueden evitar las complicaciones inherentes a la enfermedad, tales como problemas circulatorios o ceguera, y evitar una muerte prematura.

Pero cura, repetimos y subrayamos, no hay.

Por eso resulta indignante y criminal que el Russo de marras ofrezca a quienes compran su libraco “eliminar la diabetes de su vida de forma permanente, sin necesidad de inyecciones de insulina o drogas, en tan solo cuatro semanas o menos” y que tal cosa puede lograrse, “de forma natural con suplementos, alimentos enteros y recetas especiales que atacan la raíz de la diabetes, acabándola para siempre.”

¿Y quién es el individuo en cuestión? Médico, no. Es —así se autodefine— “entrenador de salud” y “orador experto en salud natural y bienestar”.

De alguien carente en absoluto de conocimientos médicos o científicos, es lógico esperar afirmaciones tan disparatadas como que “la enfermedad se produce cuando nos debilitamos internamente, es decir, cuando perdemos la energía nerviosa. Como consecuencia de eso, los órganos de eliminación no funcionan correctamente y los materiales de desecho se van acumulando en el cuerpo hasta que exceden el punto de tolerancia del mismo; entrando así en una crisis o lo que comúnmente se denomina ‘enfermedad’”.

Y por lo que toca a la diabetes, su promesa de curarla o revertirla se basa en la peregrina afirmación de un tal Dr. Robert O. Young de que “la diabetes no es una verdadera enfermedad del páncreas o de las células beta productoras de insulina, o una respuesta autoinmune. La diabetes, más bien, es el resultado de la ruptura del delicado equilibrio del pH (base ácida) en los líquidos que rodean a las células del páncreas”.

Muy campantemente, Russo agrega que Young es el único médico que sostiene tal cosa. Y si es el único, es simplemente porque no tiene base científica y ningún otro médico se atrevería a respaldar semejante barbaridad.

Infortunadamente, el libro de Russo está apoyado en una vasta y eficiente red publicitaria, que incluye organizaciones de pantalla que simulan ser médicas o científicas, multitud de supuestas críticas —invariablemente favorables— sembradas en revistas y portales de internet y un sistema mercadotécnico que le permite venderlo en grandes cantidades, con las lamentables consecuencias para la economía, la salud y la vida de quienes se tragan su promesa de cura fácil y rápida para la diabetes.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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