Serpientes marinas

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Un amigo lector me escribe diciendo que vio en televisión un documental sobre cierta serpiente marina llamada en inglés nose-hooked sea serpent o algo parecido, cuyo veneno es altamente tóxico, y pregunta si corre peligro de toparse con uno de esos reptiles al nadar en las playas de Yucatán o Quintana Roo.

Respuesta: que el bicho en cuestión no le quite el sueño. Se trata de la serpiente que en la clasificación científica es conocida como Enhydrina schistosa, y en efecto es muy venenosa. De hecho algunos expertos la consideran la más venenosa del mundo. Pero no se le encuentra en aguas del Caribe ni el Golfo de México. Habita únicamente en el Pacífico y el océano Índico, y esperamos que ningún coleccionista o comerciante vaya a traer por estos rumbos ejemplares que pudieran escapar y convertirse en plaga, como ocurrió con el pez león.

Por Juan José Morales

Una serpiente marina Pelamis platurus arrojada a la playa por el oleaje en la costa mexicana del Pacífico (en el Golfo de México y el Caribe no hay ningún reptil venenoso). Se le conoce como serpiente amarilla por el color de su parte ventral. La cola, en forma de remo, tiene un diseño característico. Mide hasta 1.5 metros y posee un poderoso veneno pero no es agresiva.

Esta serpiente está totalmente adaptada a la vida marina. Carece de las grandes escamas que las terrestres poseen en la parte inferior del cuerpo y les sirven como puntos de apoyo en el terreno para desplazarse. Dado que vive en el agua, emplea su cola aplanada a manera de remo para impulsarse, cosa que hace con bastante rapidez y agilidad para perseguir y capturar a los peces, moluscos, crustáceos y demás animales con que se alimenta. Desde luego, por ser reptil y no pez, carece de branquias y tiene respiración pulmonar, por lo cual necesita salir a la superficie de tiempo en tiempo para tomar aire, pero puede pasar varias horas sumergida.

Nuestro lector, por lo demás, no sólo puede sentirse tranquilo respecto a esta serpiente marina en particular, sino a todas en general, pues —afortunadamente— en nuestras aguas no tenemos ninguna de las dos docenas de especies que hay en el mundo. En las costas del Pacífico sí hay un par de especies, pero hasta donde sabemos no es común que ataquen a bañistas.

En el Caribe, hay quienes, al bucear en las zonas de arrecifes, toman por serpientes a las morenas que ahí habitan y tienen un aspecto siniestro al acechar a posibles presas desde sus madrigueras. Pero en realidad se trata de peces que tienen una apariencia serpentina por su cuerpo muy largo y ondulante, por sus ojos que se antojan de malévola mirada y por sus dientes que les sirven para atrapar y sujetar a sus presas. Su mordedura, por lo demás, no es venenosa. Sólo puede ocasionar una infección si no se atiende debidamente.

Hay también mitos y leyendas sobre serpientes marinas de colosales dimensiones, de las que en la antigüedad los marinos aseguraban que eran capaces de envolver a un buque y arrastrarlo al fondo del mar. Esas consejas probablemente tuvieron su origen en ciertos peces muy raros y escasos de la familia Regalecidae, conocidos como regalecos, que son como anguilas superdesarrolladas de varios metros de longitud. Habitan todos los mares tropicales y templados del mundo y la especie más grande de que se tiene registro, es la Regalecus glesne, de la que alguna vez se capturó un ejemplar de 17 metros de longitud.

Todos estos peces carecen de escamas, tienen aletas muy pequeñas y su cuerpo, viscoso al tacto, es muy flexible, delgado y aplanado, de manera que fácilmente pueden ser tomados por grandes serpientes que moran en las profundidades del mar.

Nadie, pues, debe temer un ataque de serpientes marinas en las costas de la península.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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