La amenaza de los celulares, como negocio

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Hace varios meses escribimos en esta columna sobre las versiones que desde hace mucho circulan en revistas, periódicos y otros medios de comunicación, en el sentido de que las radiaciones electromagnéticas emitidas por los teléfonos celulares pueden causar daños a la salud. Decíamos —y no vamos a repetirlo en detalle— que hasta ahora no se han encontrado pruebas de esos supuestos efectos. Todos los estudios al respecto han dado resultados negativos.

Por Juan José Morales

Las infundadas y a veces apocalípticas versiones que desde hace tiempo circulan en ciertos medios de comunicación sobre el supuesto peligro de los teléfonos celulares, son el combustible que impulsa las ventas de fundas, placas protectoras y otros productos tan caros como inútiles, que —se dice— protegen al usuario de tan mortífera amenaza.

Por ejemplo, una larga y detallada investigación realizada en la Gran Bretaña que se prolongó por once años y en la cual —señalábamos entonces— “no se encontró ninguna evidencia de riesgos a la salud de los usuarios derivados de las ondas de radio producidas por los teléfonos móviles o sus estaciones de base. Tampoco se encontraron pruebas de que, como afirman algunos, los hijos de mujeres embarazadas que viven cerca de una antena de telefonía celular tengan mayores probabilidades de padecer cáncer en la infancia.”

Sin embargo, abundan los vivales que siguen difundiendo y explotando la supuesta peligrosidad de los celulares, para vender dispositivos que —según afirman—, bloquean, dispersan, neutralizan, contrarrestan o modifican sus radiaciones electromagnéticas y las vuelven enteramente inofensivas para el usuario.
Así, hace poco encontramos el anuncio de un sedicente “escudo protector” denominado ProtectoRadi que “dispersa la radiación ocasionada por celulares, tablets y laptops”. La publicidad repite las truculentas afirmaciones de que llevarse a la oreja un celular, mirar una tableta o ponerse una laptop en el regazo, son acciones que conllevan terribles peligros, ya que estos aparatos “emiten radiación electromagnética que puede dañar nuestro sistema inmunológico y nuestro sistema nervioso”.

Para —eso sí— alterar los nervios de quien lo lee e inducirlo a comprar cuanto antes el ProtectoRadi, el anuncio añade que los “daños a la salud incluyen molestias en la respiración, alergias, dolores de cabeza, cansancio durante el día, nerviosismo, insomnio, infecciones, complicaciones en el corazón, silbidos en el oído, trastornos en el sueño, cosquillas en las articulaciones, depresión, cáncer y leucemia”. Es decir, la gran cantidad y diversidad de síntomas y molestias que toda persona normal puede experimentar en cualquier momento, debido también a una diversidad de causas.

Pero la mortal amenaza de los celulares puede conjurarse con el aparatejo en cuestión, que es “una micro placa adherible que dispersa o transforma el campo electromagnético de los equipos eléctricos de un volumen tridimensional a un plano bidimensional, reduciendo el impacto en el organismo”.

Todo esto —al igual que otros muchos anuncios del mismo corte— no pasa de ser palabrería sin sustento científico. Pero no faltan quienes lo toman en serio, caen en el garlito y compran esos dispositivos, que no sirven para nada, creyendo que así se salvarán de terribles peligros. Allá usted si lo cree y tira su dinero a la basura.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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