La verde demagogia circense

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Por lo visto, para El Niño Verde y sus socios en ese negocio familiar llamado Partido Verde Ecologista de México, es más importante el bienestar de los animales de circo que la vida de los jóvenes estudiantes. Si se revisan las informaciones publicadas durante el último mes y medio con relación al caso Ayotzinapa, se verá que esos personajes sólo han hecho tibios pronunciamientos que ni por asomo mencionan la responsabilidad del gobierno de Peña Nieto en la grave situación de inseguridad que vive el país, y en cambio le hacen el juego al gobierno y tratan de sacar raja política a la matanza enfocando todas sus baterías contra el PRD.

Por Juan José Morales

Las afirmaciones de que los animales de circo son esclavos adiestrados a latigazos son exageradas, y en cuanto a las críticas por tenerlos “encarcelados”, ¿acaso los dueños de perros no los mantienen en cautiverio, limitados al pequeño espacio del hogar?, y cuando los sacan a pasear ¿no los llevan sujetos con una cadena o una correa que restringe sus movimientos y no les permite correr libremente?

Pero quienes asistimos al cine tenemos que soportar antes de cada función un corto propagandístico de ese supuesto partido, que muestra a una leona con aspecto más bien de flaco perro sarnoso, de la cual se dice que por 20 años se le mantuvo en tan lamentables condiciones en un circo, pero ahora —gracias a ese adalid defensor de los animales que es el PVEM— goza de libertad y bienestar, porque ya se han prohibido en varios estados los espectáculos circenses con animales. Y en Quintana Roo, en su campaña con tal propósito, convocó hace poco a un desangelado foro donde insistió en ello.

Como señalamos hace unos meses, la campaña de ese seudopartido —que, dicho sea de paso, ha sido repudiado por los verdaderos partidos ecologistas de Europa— contra el uso de animales en los circos, es sólo un distractor para apartar la atención de los graves problemas de criminalidad, inseguridad, carestía, entrega de nuestros recursos naturales, desempleo y demás que agobian a los mexicanos.

Es una campaña, por lo demás, totalmente innecesaria y banal. Por principio de cuentas, en todos los estados de la República existen leyes de protección a los animales que obligan a los dueños de circos y demás establecimientos en que se presenten espectáculos con animales, a mantenerlos en adecuadas condiciones y darles buen trato y los cuidados necesarios. En Quintana Roo, por ejemplo, la Ley de Protección y Bienestar Animal establece en su artículo 44 que “En toda exhibición o espectáculo público o privado, filmación de películas, programas televisivos, anuncios publicitarios y durante la elaboración de cualquier material visual o auditivo, en el que participen animales vivos, debe garantizarse su trato digno y respetuoso durante todo el tiempo que dure su utilización, así como en su traslado y en los tiempos de espera, permitiendo la presencia de las autoridades competentes y de un o una representante de alguna asociación protectora de animales legalmente constituida y registrada previa solicitud y autorización, como observadora u observador de las actividades que se realicen, así como la presencia del personal capacitado para su cuidado y atención”.

Y en Yucatán, la Ley para la Protección de la Fauna estipula en su artículo 29 que “Los animales de circo nacionales o extranjeros que representen peligro para el público asistente, deberán estar confinados en jaulas seguras. Cuando un animal esté enfermo o lesionado no deberá realizar el espectáculo para el cual fue entrenado, y antes o después del acto en que participen animales, éstos no deberán ser hostigados.”

Por otro lado, la idea de que a los animales de circo se les somete a malos tratos y se les mantiene hambrientos, sucios y enfermos, es sencillamente ilógica. Ningún propietario de circo exhibiría animales en condiciones como las que muestra el corto publicitario. Por su propio interés tienen que mantenerlos en óptimas condiciones.

En pocas palabras: existen leyes de protección a los animales, y se sabe de casos de circos que fueron sancionados por haberlas violado. Lo que se necesita es simplemente velar por su cumplimiento. Prohibir los actos con animales amaestrados no sólo causaría graves dificultades económicas a los propietarios de esas empresas y dejaría sin empleo a cientos de personas, sino que crearía un problema: ¿Qué hacer con los miles de leones, tigres, elefantes, monos y otros animales que serían echados de los circos? ¿Acaso se harían cargo de ellos El Niño Verde y sus compinches? ¿Se le enjaretarían al gobierno? ¿O habría que sacrificarlos?

Pedir que se prohíba el uso de animales en los circos es simple y llana demagogia.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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