Los manglares, refugio de corales amenazados

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Por si fueran pocos los beneficios que brindan los manglares, ahora ha resultado que también constituyen un refugio para los corales, a los cuales brindan protección contra diversos factores naturales —como la acidificación de las aguas marinas y el aumento de temperatura del océano— que están devastando las formaciones coralinas en muchos lugares del mundo, incluso la barrera arrecifal del Caribe mexicano.

Por Juan José Morales

Estos corales, que se encuentran al amparo de los manglares, sombreados por su tupido follaje, están totalmente sanos y crecen vigorosamente. En cambio, a no mucha distancia de ellos, otros corales de la misma especie ubicados en aguas de la misma profundidad pero sin la protección de los manglares, están severamente afectados por el blanqueamiento y otros problemas.

Así lo señala un informe de científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos publicado recientemente, según el cual en un manglar denominado Hurricane Hole, en un parque nacional de las Islas Vírgenes —una posesión norteamericana situada al otro lado del Caribe, en la zona de las Antillas Menores— se encontraron no menos de 30 especies de corales que crecen vigorosamente, a salvo de plagas y enfermedades que afectan a colonias de coral de las mismas especies situadas no muy lejos.

Esta diferencia se debe, consideran los investigadores, a que los corales sanos están ubicados en sitios donde la sombra del manglar —que mantiene un denso follaje todo el año— casi no permite que reciban directamente los rayos solares. Por lo tanto, el agua no se calienta excesivamente y ello permite que los corales prosperen. Los corales enfermos, en cambio, se hallan en lugares donde todo el tiempo reciben de lleno la luz solar.

Como se sabe, en todo el mundo los corales están siendo afectados por diversos problemas, en especial por el blanqueamiento, el cual consiste en que los pólipos —esos pequeñísimos animales que agrupados en colonias forman el coral— se debilitan y pueden llegar a morir al perder ciertas algas microscópicas denominadas zooxantelas que normalmente viven embebidas en su organismo y les proporcionan alimento a la vez que utilizan como nutrientes los productos de desecho del metabolismo de los pólipos. Al ser abandonados por las zooxantelas, los pólipos no disponen de suficiente alimento, se debilitan y pueden incluso morir. En esa situación pierden su coloración normal y comienza a verse el esqueleto colectivo de la colonia, que es de carbonato de calcio blanco.

El blanqueamiento, del cual en los últimos 30 ó 40 años ha habido numerosos casos en diversos lugares del mundo, se atribuye al calentamiento global, que conlleva un aumento en la temperatura de las aguas marinas. Pero, dicen los biólogos, a la sombra del manglar, el agua se mantiene fresca y por ello no ocurre el blanqueamiento, que en cambio sí se da a corta distancia, en aguas abiertas y soleadas.

También se cree que el manglar protege al coral del nocivo incremento en el nivel de acidez de las aguas marinas. Este fenómeno se debe a que el dióxido de carbono inyectado en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles, se combina con el agua y forma ácido.

Pero —explican los autores del estudio—, en las aguas del manglar hay una combinación de factores físicos, químicos y biológicos todavía no bien conocidos que detienen o contrarrestan el aumento de acidez del agua marina y evita que los pólipos sean dañados.

La protección que el manglar brinda al coral se limita a la parte frontal, donde se ubica el mangle rojo —xtapché en maya y Rhizophora mangle en la terminología científica—, que de las cuatro especies de mangle es el que crece en condiciones de total inundación, gracias a sus largas y enmarañadas raíces zancudas que le permiten afianzarse en el inestable fondo lodoso. Los corales se fijan a piedras y otros sustratos duros en el fondo, e incluso en las raíces mismas del xtapché.

Desde luego, las formaciones coralinas situadas en aguas abiertas no están protegidas, pero el hecho de que en los manglares sobrevivan numerosas especies de coral significa que esas formaciones vegetales pueden actuar como un reservorio genético que facilite la restauración de los arrecifes de coral cuando las condiciones sean propicias para ello.

En fin, ahora conocemos una razón más para proteger y conservar a los desdeñados manglares.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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