El caso del ébola y la monja charlatana

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De un par de buenos amigos he recibido el mismo video, titulado Salud Prohibida, del cual se dice que fue censurado, y me piden difundirlo. En él, cierta monja española de nombre Teresa Forcades asegura —aunque no exactamente con esas palabras— que existe una maravillosa y efectivísima cura contra el paludismo y el ébola, llamada MMS, pero los malévolos médicos que lucran con la salud humana y los no menos perversos monopolios farmacéuticos bloquean su empleo para poder seguir enriqueciéndose con sus caros tratamientos y productos.

Por Juan José Morales

Teresa Forcades. Esta monja catalana ha ganado cierta notoriedad por sus ruidosas campañas contra la vacunación y las empresas farmacéuticas y en favor de las llamadas medicinas alternativas. Mucha gente le da crédito porque tiene un título de doctora en medicina, pero ignoran es que no es especialista en epidemiología, salud pública, virología o algo semejante, sino que su tesis consistió simplemente en observaciones de la actitud de los estudiantes de medicina ante las terapias alternativas que ella promueve.

Sentí doble pena al recibir el video en cuestión. En primer lugar, por la ingenuidad de mis amigos, que dan crédito a esa vieja patraña de que existe una conspiración universal de todos los médicos, todos los hospitales, todos los gobiernos y todos los científicos del mundo, para impedir que se usen remedios sencillos y gratuitos. En segundo lugar, por su mala memoria, pues no hace mucho, en enero pasado, escribí en esta misma columna —y les envié el artículo correspondiente— acerca de ese criminal engaño que es el MMS o Master Mineral Solution, el cual se vende como un falso medicamento efectivo contra toda clase de enfermedades, desde el cáncer, la diabetes y el sida, hasta el acné y la caspa. Y ahora resulta que, según la monja de marras, también cura el ébola.

El dichoso MMS no es otra cosa que la vulgar lejía, un compuesto a base de cloro que se usa como desinfectante en baños y cocinas y como blanqueador en el lavado de ropa. El cuento de que cura todos los males habidos y por haber lo inventó un charlatán llamado Jim Humble, quien dice ser ingeniero aeroespacial y científico autodidacta y afirma haber descubierto las prodigiosas cualidades contra el paludismo del dióxido de cloro —que tal cosa es la lejía— en sus andanzas en busca de oro por las selvas de Sudamérica.

El negocito de vender MMS, originalmente llamado Solución Mineral Milagrosa, o SMS, marcha viento en popa gracias a gente de buena fe como los amigos que me enviaron el video, y a charlatanes desvergonzados como la monja Forcades, que no actúa de tan buena fe como pudiera parecer.

En efecto, la religiosa en cuestión no solamente se dedica a espantar gente con historias tales como que es mejor no vacunarse porque las vacunas son peligrosas y hasta mortales, o que la vacuna triple contra las paperas, la rubéola y el sarampión sirve para introducir “material genético de células cancerosas en el cuerpo de los niños” —lo cual es por supuesto total y absolutamente falso—, sino que gana buen dinero ofreciendo curas mágicas disfrazadas de “terapias alternativas”, tales como el llamado tratamiento Emotional Freedom Techniques o EFT, según el cual “un malestar emocional es solamente un bloqueo energético”, y puede curarse dando golpecitos con las yemas de los dedos en ciertos puntos del cuerpo para así “equilibrar la energía mientras permanecemos mentalmente enfocados en el asunto a tratar”. Si esto no es charlatanería, no sé cómo podría calificarse.

La monja Forcades acusa a los gobiernos, la comunidad médica y las empresas farmacéuticas de impedir que la gente se cure casi gratuitamente del paludismo, el ébola y otras muchas enfermedades al prohibir la venta del milagroso MMS. ”Me parece muy sospechoso —dice— que se haya prohibido su venta en algunos lugares y que se persiga a las personas que lo comercializan.”

Efectivamente, su venta está prohibida en muchos países, pero por una razón muy simple: las autoridades sanitarias de esos lugares son muy cautelosas y no permiten que se venda un producto que se anuncia como curativo, terapéutico o medicamento si no ha pasado por los controles adecuados y demostrado su eficacia mediante pruebas clínicas y de laboratorio. Eso es elemental para proteger la salud de los ciudadanos y evitar engaños de timadores y charlatanes.

En el caso concreto del MMS, en enero pasado escribimos que es tóxico y puede provocar dolores abdominales, náusea, vómitos, diarrea, intoxicaciones, lesiones intestinales, fallo renal y otros graves problemas, inclusive la muerte. Hay, pues, muy buenas razones para prohibir su venta como falso medicamento y meter a la cárcel a quienes recomiendan beberlo.

Por ahora aquí terminamos. En otra ocasión hablaremos del EFT y de otra patraña que promueve la monja en cuestión: el uso de cierta planta como cura para la diabetes, de la cual también dice que los pérfidos médicos bloquean su difusión.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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