La astrología, en el Gran Museo del Mundo Maya #Charlatanería

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“La astrología es el estudio de los astros mediante el cual se relacionan las características de una personas (sic) con la posición de las estrellas en el momento de su nacimiento; así, éstas influirán en los rasgos de su personalidad, las características físicas y el propio destino de cada individuo.”
Seguramente pensará usted que lo anterior se publicó en alguna revista sobre chismes del espectáculo, consejos de belleza, platillos voladores, seres del más allá o alguna otra cuestión semejante. Pero no. Ese texto se encuentra en la sala de exposiciones temporales —actualmente dedicada al Cráter de Chicxulub— del Gran Museo del Mundo Maya en Mérida. Y tal como está redactado, da al público la clara impresión de que la astrología es algo muy respetable, basada en estudios científicos y por lo tanto debe ser tomada en serio.

Por Juan José Morales

Bien mirada, la astrología no es muy diferente a la brujería, la magia negra o la hechicería, dado que también se basa en la creencia en fuerzas sobrenaturales. Pero, por increíble que parezca, hay autoridades educativas y culturales que la fomentan.

En ningún momento se dice que se trata de una serie de creencias basadas en la ignorancia, que surgieron hace siglos, cuando la gente aún pensaba que el Sol y los planetas giran alrededor de la Tierra y que podían influir sobre los mortales. Por lo contrario, en el texto se presenta como un hecho cierto y comprobado que efectivamente los astros determinan el carácter, el físico y el futuro de los seres humanos.

Todavía hay más: en el área de exhibiciones permanentes dedicada a la cultura maya, hay un sitio interactivo en el cual los visitantes —con sólo marcar nombre y fecha de nacimiento en una computadora— pueden obtener su horóscopo con base en los signos mayas del zodíaco. También esto se presenta —aunque sin afirmarlo explícitamente— como una actividad científica y sin la menor alusión al carácter adivinatorio y anticientífico de la astrología, los horóscopos, las cartas astrales y demás zarandajas por el estilo.

En pocas palabras: el Gran Museo del Mundo Maya contribuye a mantener y fomentar la ignorancia, la superstición y la charlatanería, pues —innecesario es decirlo— la astrología no tiene fundamento alguno. Se trata de una seudociencia totalmente irracional y sin la menor base científica. Es un simple y total engañabobos. Como señalamos hace algún tiempo en esta columna, jamás los astrólogos han podido demostrar una sola de sus afirmaciones, y las poquísimas veces que han aceptado participar en una investigación experimental para tratar de probar sus asertos —como en 1985, en el Departamento de Física de la Universidad de Berkeley en California— sus resultados estuvieron siempre dentro de los márgenes de la pura casualidad. Y, por el contrario, no pocas veces los astrólogos y sus predicciones han sido puestos en el más absoluto de los ridículos.

Por eso es inaceptable que una institución de carácter educativo y cuyo objetivo es difundir conocimientos reales, presente a la astrología de tal manera. Eso equivale a que en un planetario o en un museo de ciencias naturales, se presentara a los cometas como augurios de catástrofes en vez de explicar su verdadera naturaleza y decir que en el pasado los hombres los consideraban heraldos de desgracias.

Ciertamente, el Gran Museo del Mundo Maya se maneja como un negocio privado y en condiciones bastante oscuras. Pero tiene el respaldo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de Conaculta y de la Secretaría de Cultura del gobierno de Yucatán, cuyos logotipos pueden verse en diferentes lugares de las instalaciones. Creo que lo menos que puede pedirse es que no sirva para fomentar la superchería, la anticiencia, la ignorancia, la superstición y la charlatanería sino precisamente para combatirla.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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