Monos amenazados.

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Usualmente resulta muy difícil ver a los animales de la selva. En su gran mayoría son de hábitos nocturnos o tratan de confundirse con el medio ambiente y pasar inadvertidos; los depredadores lo hacen para poder caer sobre sus presas, y éstas para no ser atacadas. Pero hay algunas excepciones, y entre ellas destacan los monos que usualmente pasan buena parte del tiempo saltando entre las ramas a plena vista de cualquiera, como si quisieran hacer notar su presencia.

Por Juan José Morales

El mono araña recibe ese nombre común por el peculiar aspecto que le da el contraste entre lo pequeño de su cuerpo y la gran longitud de sus cuatro delgadas extremidades y de su enorme cola prensil, más larga que el cuerpo. Totalmente herbívoro y arborícola, forma pequeñas tropas o bandas. En la imagen, una hembra con dos crías aferradas a ella.

En la península de Yucatán tenemos tres de la docena de especies de estos mamíferos existentes en América. Una de mono araña, el Ateles geoffroyi, llamado xtuch en maya —que es el más conocido y abundante—, y dos, muy parecidas entre sí, de mono aullador o saraguato, baadz en maya: el negro Alouatta pigra y el dorado Alouatta palliata, bastante escaso y al parecer limitado a Belice y Guatemala.

Durante siglos, araña y saraguatos fueron hasta cierto punto beneficiados por la protección que en las antiguas prácticas agrosilvícolas se daba a algunas especies de árboles silvestres como el ramón, el zapote, la anona, el caimito y la huaya. Un ramonal como los que abundan sobre todo en las zonas arqueológicas y sus alrededores, puede sostener una nutrida población de monos. De la misma manera, en las selvas de Guatemala, Campeche y Quintana Roo donde la especie dominante es el zapote, hay también todavía poblaciones importantes de monos. Pero en los últimos tiempos la situación ha cambiado debido a la deforestación y las poblaciones de monos han comenzado a reducirse.

El que mejor ha resistido, es el xtuch, del que todavía se encuentran bandas en áreas donde se llevan a cabo constantes actividades agrícolas y ganaderas e inclusive cerca de zonas urbanas. Un importante refugio para esta especie, por cierto, es el jardín botánico de Puerto Morelos, donde se han congregado ejemplares que debieron abandonar áreas deforestadas de los alrededores.

Es justamente la deforestación lo que está diezmando las poblaciones de las tres especies, pues son animales casi exclusivamente arborícolas. Tan bien adaptados están a la vida en el ramaje, que la agilidad y elegancia con que se mueven en las alturas desaparecen cuando bajan al suelo, donde se comportan con gran torpeza, que contrasta con su elegancia y agilidad en las alturas.

Y al mono araña lo afecta otro importante factor: su uso como mascota.

Aunque es ilegal hacerlo, todavía se venden ejemplares que la gente compra porque los considera animales tiernos y simpáticos y cree que teniéndolos en casa, tratándolos como bebés y ofreciéndoles protección y alimento, vivirán mejor que en la selva. Pero desconoce la forma en que se obtienen esos pequeños monos: Como es muy difícil capturarlos en lo alto de los árboles, los cazadores disparan sobre hembras que llevan hijos a cuestas. Al caer muerta la madre, el pequeño se aferra desesperadamente al cadáver, y es entonces cuando se le atrapa. Así, comprar un mono mascota sólo sirve para fomentar esta cruel matanza.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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