Azúcar hasta en la sopa

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No es necesario repetir que el exceso de azúcar en la alimentación es uno de los factores que contribuyen al sobrepeso y la obesidad, pues las calorías que aporta ese producto al organismo, si no se utilizan en la actividad física, se acumulan como reserva en forma de grasa.

Pues bien, según informa la asociación civil El Poder del Consumidor, la industria alimentaria mexicana nos está dando azúcar hasta en la sopa. Así, literalmente hablando, pues —explica en un informe elaborado por la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de dicha organización— “las pastas para preparar sopas contienen aproximadamente media cucharada cafetera de azúcar por porción”.

Por Juan José Morales

Desde luego, otros muchos productos contienen cantidades nada desdeñables de azúcar, incluso aquellos que son salados, como galletas, puré de tomate, salsas de soya y botanas de todo tipo. A veces, la proporción de azúcar es insospechadamente alta.

Un caso ilustrativo que se menciona en el estudio, es el del pan integral Bimbo, un producto considerado “saludable”. Cada rebanada contiene 2.2 gramos, un contenido tan alto que basta comer dos rebanadas —que es lo usual— para que una persona ingiera entre la quinta y la cuarta parte de la máxima cantidad de azúcar que debe consumir conforme a las normas internacionales sobre una buena nutrición.

Resulta así que sin tener conocimiento o sospecha alguna de que esos productos contienen azúcar dado que son salados, la gente está consumiendo ya a través de ellos una buena proporción de azúcar.

Y si bien| podría pensarse que por tratarse de cantidades pequeñas no representan mayor riesgo para la salud, sí resultan peligrosas. En primer lugar, porque se suman al que podría llamarse azúcar visible. Es decir, al que se encuentran en productos de los que es sabido que lo contienen. En segundo término, porque contribuye a crear adicción por el azúcar, lo cual lleva a consumir más cada vez.

Aquí cabe recordar que está plenamente probado a través de numerosos estudios que un elevado consumo de azúcar aumenta de manera significativa el riesgo de padecer diabetes, un padecimiento cuya incidencia se ha disparado en los últimos tiempos en México. En los últimos seis años el número de casos diagnosticados en el país saltó de 4.3 millones a 6.4 millones. Además, se estima que otros 6.4 millones de mexicanos padecen la enfermedad aunque todavía no lo sepan. Y de ese gran total de 12.8 millones de diabéticos existentes en el país, tan sólo 1.6 millones —apenas uno de cada ocho— tienen un control adecuado. Eso ocasiona que ya haya no menos de 1.8 millones víctimas de alguna complicación, como falla renal, amputación, infarto o ceguera.

El exceso de azúcar en los alimentos, como se ve, no es un asunto trivial, que sólo pueda traducirse en un mayor número de “gorditos”. Es algo que puede impactar grave y profundamente en la salud de muchos millones de mexicanos y llevar al borde del colapso a los sistemas de salud, que se verán imposibilitados para brindar adecuada atención a tal cantidad de diabéticos.

Pero la industria alimentaria sigue dándonos azúcar hasta en la sopa, cobijada por un gobierno que le permite manipular la información nutrimental y prácticamente hasta establecer las normas oficiales en su propio beneficio. Todo ello a cambio —no hay que olvidarlo— de la participación de las grandes empresas del ramo, como Bimbo, Sabritas y Pepsi, en las campañas contra López Obrador y el apoyo que brindaron a Calderón y Peña Nieto para llegar al poder.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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